Internacional

"Ver a los niños abrazar a sus peluches te da un respiro, una alegría": los venezolanos que asisten a las víctimas del doble terremoto con sus propios recursos

Por Redacción Sinergia Empresarial · 05 de agosto de 2026 · 2 min
"Ver a los niños abrazar a sus peluches te da un respiro, una alegría": los venezolanos que asisten a las víctimas del doble terremoto con sus propios recursos

Restaurar juguetes, repartir almuerzos en hospitales, reciclar ropa o fabricar bolsas mortuorias son algunas de las tareas que emprendieron voluntarios para aliviar los efectos de la devastación.

Lilian Gluck creó un kit de apoyo emocional: peluches restaurados y envueltos en mantas, atados con lazos de colores y tarjetas que invitan a cuidarlos. Sus nuevos dueños son niños afectados por los terremotos en Venezuela.

"Cuando vamos a La Guaira, les decimos a los niños: 'Este peluche pasó por el terremoto y tiene miedo, pero está buscando un amigo que lo cuide'", explica Gluck en una llamada desde Caracas.

"Los niños se emocionan, los abrazan y se comprometen a ocuparse de ellos".

La maestra y psicopedagoga de 67 años fundó hace casi una década el Hospital de Peluches, una organización que educa sobre el valor de la reutilización a través del reciclaje de juguetes.

Pero después de los sismos que sacudieron el norte de Venezuela el 24 de junio, repartir peluches se convirtió en una labor de acompañamiento en las zonas de desastre.

"El peluche tapado con una manta le cuenta al niño que ha pasado por el terremoto que pueden cuidarse mutuamente. Si hay miedo de noche, se pueden abrazar y jugar juntos".

Durante el último mes, el Hospital de Peluches ha recibido toda clase de donativos: desde muñecas tan dañadas que son irreparables, hasta peluches con cartas de sus antiguos dueños para contar a los nuevos propietarios cuánto amor sintieron por aquellos juguetes.

"Da tristeza ver el panorama. Son kilómetros y kilómetros de carpas con niños adentro, con gente que está esperando algo que les den para salir de ahí", cuenta Gluck al recordar sus visitas a La Guaira, el estado más afectado por los sismos.

"Pero cada vez que nos sentamos con nuestros niños y juegan y bailan, te da un respiro, una alegría. Verlos abrazar a sus peluchitos te da contentura en el corazón".

Durante el primer mes después de los terremotos, Gluck asegura que las voluntarias repartieron más de 1.000 peluches.

El chef John Fuentes, de 51 años, había coordinado la preparación de panes, arepas rellenas con jamón y queso, pasta con atún y arroz chino, para repartirlos en hospitales y refugios de Caracas y La Guaira.

Pero fue el pedido de una doctora para los niños del servicio de Cirugía Pediátrica lo que cambió su perspectiva sobre el aporte del voluntariado para aliviar los efectos de la tragedia.

"Hicimos 50 combos con mini hamburguesas de pollo, cupcakes de vainilla y yogurt natural con una confitura de fresas y jugo", cuenta Fuentes desde la escuela culinaria Alta Cocina Venezuela, que presta sus instalaciones para preparar los insumos donados por la Cámara Gastronómica de Caracas y Miranda.

Cuando Fuentes llegó al hospital para repartir los almuerzos, descubrió que muchos de los niños estaban amputados.

"Me armé de valor para no llorar. Yo hacía el mínimo contacto visual posible. Sentía que si me quedaba mirando, me iba a desmoronar", recuerda con un nudo en la garganta.

"Les hablaba como a mi hijo cuando era pequeño: 'Toma papaíto, aquí tienes una hamburguesita, que lo disfrutes'. Y ellos hacían gestos de gratitud tan tiernos".

Fuentes y su equipo han repartido más de 2.000 raciones de comida en las últimas cinco semanas en hospitales y albergues de Caracas y La Guaira.

Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.