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Solo tres monedas de América Latina superaron al dólar en octubre: cuáles ganaron y perdieron

Por Bloomberg Línea · 31 de octubre de 2026 · 5 min
Solo tres monedas de América Latina superaron al dólar en octubre: cuáles ganaron y perdieron

Las divisas latinoamericanas mostraron resultados dispares durante octubre, ante la fortaleza del dólar, los movimientos de capital y las diferencias entre las políticas monetarias de la región.

Solo tres monedas de América Latina le ganaron al dólar en octubre: cuáles ganaron y perdieron.Se sostiene una lupa sobre una hoja de billetes de un dólar, que contiene 50 unidades, tras haber sido impresa mediante una prensa de calcografía en Washington D.C., Estados Unidos.(Bloomberg/Bloomberg Creative Photos)

Bloomberg Línea — Las monedas de América Latina cerraron octubre con resultados dispares frente al dólar. El peso colombiano (USDCOP) encabezó las ganancias, mientras que el real brasileño (USDBRL) y el peso mexicano (USDMXN) registraron las mayores pérdidas, en un mes marcado por las decisiones de la Reserva Federal.

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La fortaleza internacional del dólar, las expectativas sobre las tasas de interés en Estados Unidos y el encarecimiento del petróleo presionaron a varias divisas regionales. Sin embargo, los flujos de capital y las condiciones locales favorecieron a otras monedas.

Los datos de Bloomberg muestran una apreciación de 3,58% del peso colombiano en el mes, frente a depreciaciones de 4,96% del real brasileño y 3,87% del peso mexicano.

Julio Ruiz, economista en jefe de México de Citi, explicó que "el dólar tuvo un desempeño sólido durante octubre, apoyado por expectativas de una política monetaria estadounidense más restrictiva durante más tiempo y por un entorno de crecimiento relativamente favorable en comparación con otras economías avanzadas".

Un trabajador cuenta billetes de dólar estadounidense en una oficina de cambio de divisas.(Bloomberg/Dimas Ardian)

El peso colombiano destacó entre las monedas emergentes. Según Credicorp Capital, acumula una apreciación cercana al 18% en 2026, muy por encima del avance de aproximadamente 0,48% registrado por el real brasileño en el mismo periodo.

Los analistas de Credicorp Capital atribuyeron parte de esa fortaleza al diferencial de tasas de interés de Colombia, la reducción de la prima de riesgo y la persistencia de operaciones de carry trade, que favorecieron la demanda extranjera de deuda soberana.

La firma identificó además una paradoja en el comportamiento cambiario colombiano. Las dificultades fiscales del Gobierno incrementaron las expectativas de monetizaciones de recursos externos, un factor que contribuyó a presionar a la baja la cotización del dólar.

Las estimaciones oficiales citadas por Credicorp apuntaban a monetizaciones de entre US$2.000 millones y US$3.000 millones durante el cierre de 2026, mientras que las proyecciones para 2027 se acercaban a US$15.000 millones.

El repunte del petróleo también favoreció al peso colombiano, dada la condición de Colombia como exportador neto de crudo. El Brent volvió a dispararse durante octubre y llegó a superar los US$116 por barril, con efectos favorables sobre los términos de intercambio del país.

El colón costarricense (USDCRC) ocupó el segundo lugar entre las monedas de mayor apreciación, con un avance de 0,63%, seguido del peso uruguayo, que ganó 0,30%, de acuerdo con las cifras de Bloomberg.

En Costa Rica, el economista Daniel Zomer atribuyó la fortaleza del colón a cuatro fuentes de entrada de dólares: exportaciones, inversión extranjera directa, turismo y capitales financieros atraídos por las tasas de interés y la estabilidad política.

Zomer describió el fenómeno como una situación en la que Costa Rica podría convertirse en víctima de su propio éxito. Según su análisis, las reservas internacionales se acercaban a US$20.000 millones, tras varios años de abundantes ingresos de divisas.

El economista también señaló riesgos asociados con una eventual reversión de esos capitales financieros y con la pérdida de competitividad de algunos sectores exportadores, después de tres años y medio de apreciación cambiaria.

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Por su parte, Patrizio Drago, Sales Trader de Adcap Uruguay, destacó el desempeño de la moneda uruguaya (USDUYU), que también mejoró su posición anual hasta el puesto 11 entre las 23 divisas emergentes seguidas por la firma.

Drago señaló que el peso uruguayo acumulaba una depreciación cercana a 3% en 2026, ligeramente por debajo de la pérdida de 3,14% que registraba el sol peruano (USDPEN) en el mismo periodo.

El especialista vinculó parte del comportamiento uruguayo con las expectativas de inversión extranjera, particularmente con el proyecto anunciado por la empresa española Solaria para desarrollar infraestructura de centros de datos.

"Esperábamos poder ofrecer un panorama más alentador a esta altura del año, pero el contexto internacional continúa marcado por la incertidumbre", advirtió Drago.

El real brasileño registró la mayor depreciación de América Latina durante octubre, con una caída de 5,14%, después de que las elecciones presidenciales provocaran fuertes movimientos en los mercados financieros.

Davison Santana, analista de Bloomberg Intelligence, consideró que la recuperación de la demanda de operaciones de carry trade podría contribuir a estabilizar el real una vez se disipara el impacto electoral.

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En su análisis, Santana sostuvo que "los mercados brasileños están preparados para seguir reconectándose con los factores globales a medida que se desvanece el impacto poselectoral".

El analista señaló que los participantes del mercado ya reportaban nuevas entradas de dólares y que una ruptura del nivel de BRL$5,31 por dólar abriría espacio para una recuperación hacia BRL$5,25.

Sin embargo, el deterioro de las perspectivas fiscales continuaba como uno de los principales riesgos para Brasil. Las promesas electorales y las dificultades presupuestarias podían mantener elevada la prima exigida por los inversionistas.

El peso mexicano registró la segunda mayor depreciación de la región, con una caída de 3,95%. La moneda sufrió el efecto combinado del fortalecimiento internacional del dólar y las expectativas sobre las políticas monetarias de Estados Unidos y México.

Ruiz, de Citi, explicó que "la combinación de un dólar más fuerte a nivel global, una Reserva Federal percibida como más hawkish y el repunte de las expectativas de tasas en EE.UU. redujo el atractivo relativo de las monedas emergentes de alto carry, entre ellas el peso".

La posibilidad de futuros recortes de tasas del Banco de México también redujo el atractivo relativo de la moneda. A ello se sumaron, según Ruiz, las preocupaciones sobre la consolidación fiscal y la prima de riesgo de los activos mexicanos.

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El peso chileno (USDCLP) también estuvo bajo presión, con una depreciación de 1,84%. Emanoelle Santos, analista de mercados de XTB, relacionó su caída con el repunte del petróleo, la fortaleza del dólar y las expectativas de tasas estadounidenses elevadas durante más tiempo.

Santos explicó que "el cobre, en cambio, ha actuado más bien como un amortiguador de la caída del peso, ya que se ha mantenido alrededor de US$6,5 a US$6,7 la libra y la demanda física china sigue mostrando señales de fortaleza".

La especialista señaló que la economía china creció 4,5% en el tercer trimestre, mientras que la inversión fija retrocedió 7,2% en los primeros nueve meses. Esa combinación limitó el respaldo que los altos precios del cobre podían ofrecer al peso chileno.

El Banco Central de Chile mantuvo su tasa de política monetaria en 4,5%, pero esa decisión resultó insuficiente para contrarrestar las presiones externas, de acuerdo con Santos.