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Qué ventajas y riesgos tiene la polémica propuesta de Kast de reducir el impuesto a las empresas en Chile (y por qué la comparación internacional puede ser engañosa)

Por bbc.com · 18 de junio de 2026 · 5 min
Qué ventajas y riesgos tiene la polémica propuesta de Kast de reducir el impuesto a las empresas en Chile (y por qué la comparación internacional puede ser engañosa)

El gobierno busca recortar los tributos que pagan las firmas en un contexto de déficit fiscal y protestas callejeras contra la reducción del gasto público.

Poco después de haber llegado al poder el 11 de marzo y mudarse a vivir al palacio presidencial, el nuevo presidente de Chile, José Antonio Kast, se encontró con un piano que no pudo abrir.

En una entrevista televisiva dijo, bromeando: "Se aceptan proposiciones para arreglar el piano". Y agregó de inmediato que debía ser un servicio ad honorem porque "no hay plata".

Esa frase lanzada al aire de manera casual fue el inicio de una narrativa de la escasez reforzada por sus ministros en torno a ideas como que "el Estado se quedó sin fondos" o "la caja fiscal está vacía".

Para disminuir el déficit fiscal, Kast puso en marcha su propia motosierra de recortes al estilo chileno, como lo hizo Javier Milei en Argentina.

Con la bandera de la austeridad y la eficiencia del gasto público, el gobierno anunció recortes cercanos a los US$2.000 para "ordenar las finanzas" y estabilizar la deuda fiscal.

El gobierno está impulsando "un ajuste fiscal profundo, sin tocar los beneficios sociales", dijo Kast a comienzos de junio en su primera Cuenta Pública, el discurso anual ante el Congreso.

Los recortes -que han afectado a múltiples ministerios- tocaron el presupuesto de carteras tan sensibles como salud y educación, provocando multitudinarias protestas en las calles de Santiago.

"El gobierno demostró que va a gobernar para los poderosos", criticó Andrea Abarca, portavoz de la Confederación de Estudiantes de Chile (CONFECH) durante una de las movilizaciones.

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Para el gobierno uno de los objetivos centrales es evitar que el Estado gaste por encima de sus posibilidades, dice, pero el camino no se ve fácil. Recientemente le pidió permiso al Congreso para aumentar el límite de endeudamiento en más de 30%.

Una de las mayores apuestas de Kast es su llamado Plan de Reconstrucción Nacional, conocido como la megarreforma, un proyecto de ley que incluye una serie de medidas económicas, tributarias, y laborales cuya aprobación ahora está en manos del Senado.

Dentro de esa megarreforma hay un controvertido paquete tributario que incluye, entre otras cosas, una reducción al impuesto que pagan las utilidades de una empresa desde un 27% a un 23% de manera gradual.

Y es en esa rebaja y en sus consecuencias recaudatorias en las que nos vamos a centrar en este artículo.

Una disminución de impuestos supone menos ingresos a las arcas fiscales en un momento en que hay escasez de recursos. Sin embargo, el gobierno argumenta que la rebaja será un incentivo para que las compañías inviertan más, generen empleos y se genere una expansión económica.

"Esto no es un impuesto que baja para los ricos. Es un impuesto que baja para las empresas, para que tengan más dinero para invertir", dijo el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, al justificar el descenso de tributación de las empresas. "El problema no es recaudar más, sino crecer".

Un argumento similar defendió el presidente de EE.UU., Donald Trump cuando bajó el impuesto federal que pagan las empresas de 35% a 21% en 2017.

¿Aumentó el crecimiento económico? Eso sigue siendo objeto de debate. La respuesta es sí o no, según la visión del economista al que se le pregunte, porque en estos asuntos no existe una respuesta 100% técnica.

Si así fuera, bastaría con analizar los ejemplos de países donde se han recortado impuestos corporativos y determinar si aumentó el crecimiento exclusivamente por la rebaja tributaria.

De todos modos, se han publicado algunos estudios que analizaron si las empresas beneficiadas con la rebaja tributaria reinvirtieron sus fondos en actividades productivas que crean empleo y empujan el crecimiento.

La evidencia arrojó que una parte significativa de las ganancias que obtuvieron las empresas en EE.UU. con la rebaja impositiva de Trump fue destinada a la "recompra de acciones" (stock buybacks, en inglés), un mecanismo que benefició directamente a los accionistas y los altos ejecutivos.

En Chile, los detractores del recorte al impuesto corporativo -junto a otras medidas tributarias que benefician a las grandes empresas- aseguran que tendrá efectos sociales negativos, generará una caída permanente de la recaudación y una concentración de los beneficios en las grandes empresas.

Plantean, además, serias dudas sobre cuánto realmente aumentaría la inversión y el empleo.

La economista Andrea Repetto, directora de la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica de Chile, argumenta que la propuesta "es cara, con costos claros y beneficios inciertos".

Va a generar una pérdida de recursos fiscales, le dice a BBC Mundo, porque "la recaudación no se recupera con el propio crecimiento".

Los recortes del gasto que busca hacer el gobierno para financiar el déficit, precisa, "arriesgan quitar recursos a programas que tienen valor para la ciudadanía".

El aumento de la deuda y el déficit fiscal son cuestiones que preocupan a expertos que han manejado las finanzas públicas en el pasado.

El exministro de Hacienda de Chile durante el primer gobierno de Michelle Bachelet, Andrés Velasco, desestima la postura oficialista.

"Esa película la hemos visto tantas veces", dijo en una entrevista con un medio chileno.

"El presidente Reagan en Estados Unidos, en la década de los años 80, inventó esa tesis de bajar los impuestos y que el déficit se achicaría. ¿Y qué pasó? El déficit se agrandó y la deuda se fue a las nubes", dijo Velasco.

Aunque lo que más suena es la reducción tributaria, la propuesta del gobierno va mucho más allá.

Busca integrar completamente los impuestos que pagan las empresas con los impuestos que pagan sus dueños. Este sistema integrado permitiría que los propietarios usen el 100% del impuesto pagado por su compañía como un crédito cuando pagan sus impuestos personales.

Además, incluye la creación de una invariabilidad tributaria por 25 años para los proyectos de inversión sobre los US$50 millones, exenciones al impuesto de propiedad, un incentivo temporal para repatriación de capitales y un crédito tributario a la contratación laboral.