Qué nos puede enseñar el Crash de 1929 sobre los peligros que enfrenta la economía en la actualidad

En su nuevo libro, el periodista Andrew Ross Sorkin analiza las causas que llevaron a la crisis de la bolsa en 1929 y los posibles parecidos con la actualidad.
Autor, Tim HarfordTítulo del autor, More or Less, BBC World Service* y Autor, Nathan GowerTítulo del autor, More or Less, BBC World Service*
Para muchos economistas, los indicadores que la bolsa de Nueva York registra actualmente -y desde hace un tiempo- generan desconcierto.
A pesar de varios años de conflicto en Ucrania y Medio Oriente, con un repentino cierre en el estrecho de Ormuz que ha traído caos al mercado energético mundial, la bolsa sigue subiendo.
En febrero, el índice Dow Jones -que promedia el valor de las 30 compañías estadounidenses más grandes- superó su techo histórico de los 50.000 puntos y en junio ya había superado los 52.000.
Hacia finales de mayo, el índice S&P 500 logró mantener un incremento sostenido en el precio de sus acciones durante 9 días consecutivos -algo que rara vez se registra en Wall Street- y, gracias al boom de la inteligencia artificial, el Nasdaq continúa alcanzando máximos históricos.
Y aunque en teoría este aumento puede ser una buena señal sobre la economía de EE.UU., hay quienes empiezan a hacer paralelismos con los años previos a la mayor crisis financiera que se ha registrado en la historia: la caída de la bolsa en 1929.
El podcast de la BBC More or Less habló con Andrew Ross Sorkin, autor del libro "1929: desde adentro del crash" y Too Big to Fail (Demasiado grandes para caer), para analizar en qué se parece y en qué se diferencia la situación actual con la que se vivía antes de la crisis del 29.
Para los que conocemos la historia de las finanzas, no hay una fecha más importante que 1929. Pero para aquellos que, afortunadamente, ya no se acuerdan: ¿qué fue el gran desplome de Wall Street?
El gran desplome de Wall Street de 1929 se considera la primera y más grave caída del mercado de valores de EE.UU.
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La década de 1920 fue una época de gran prosperidad y dinamismo.
Aparecieron los automóviles, la radio y todo ese entusiasmo por las nuevas tecnologías que iban a cambiar el mundo.
Además, fue la primera vez que la gente común pudo invertir en bolsa. Veían cómo el mercado estaba subiendo sin parar. Y, en octubre de 1929, se vino abajo; y lo hizo con una fuerza tremenda.
Quería hacerme una idea de la magnitud de este desplome. Se lo llama el "Gran Crash". ¿Es correcto afirmar que fue la mayor crisis financiera de la historia? ¿Existe alguna forma de cuantificarla?
Creo que si analizamos no solo 1929, sino el periodo entre 1929 y 1933, observamos una caída de aproximadamente el 90% en el valor total del mercado.
Ahora bien, cabe destacar que, curiosamente, en el propio 1929 —pese a que todos lo recordamos como un gran desplome—, el mercado de valores cerró el año con una caída de apenas un 17%.
Entre octubre y noviembre de 1929, el mercado cayó cerca de un 50%.
Así que, si uno cerraba los ojos y simplemente comparaba el principio con el final del año, podría haber pensado que no había pasado nada; más allá de ese extraordinario desplome del 50% que tuvo lugar en un momento en el que la gente común estaba invirtiendo en bolsa por primera vez, a menudo asumiendo niveles de deuda considerables, en algunos casos, con una relación de 10 a 1.
Vale la pena profundizar en ese aspecto. Entonces, si tengo US$100, pido prestados US$1.000 para comprar acciones por ese valor y luego esas acciones caen a US$500, habré perdido cinco veces más dinero del que realmente poseía.
Y tienes un problema enorme. Eso explica realmente lo que considero la primera ficha de una serie de dominós que conduce —como acabamos de mencionar— a esa caída del 90% para cuando llegamos a 1932 o 1933.
Y, por cierto, en 1932 también se alcanzó una tasa de desempleo del 25%.
Una de tus funciones, Andrew, es aparecer en televisión hablando de finanzas. Y mientras hablas, van apareciendo cifras en la parte inferior de la pantalla: si la bolsa sube o baja, la cotización de acciones individuales, el dólar, el petróleo crudo... Existe una disponibilidad de datos absolutamente omnipresente.
Es cierto que en 1929 existía el teletipo que imprimía los precios de las acciones, pero la situación era muy distinta.
¿Qué era diferente y acaso la falta de datos de entonces hizo que la situación fuera mejor o peor?
Yo diría que la falta de datos —y, lo que es más importante, la falta de datos oportunos— no fue solo un problema.
De hecho, es lo que, en algunos casos, podría describirse como el factor que originó la crisis.
En algunos casos, íbamos literalmente cuatro, cinco o seis horas por detrás.
Cuando ves esas famosas fotos en blanco y negro de miles de personas durante el gran desplome, congregadas alrededor de la Bolsa de Nueva York —es posible que las hayas visto a lo largo de los años—, tal vez te hayas preguntado: "¿Qué están haciendo? ¿Por qué está toda esa gente en la calle?".
Toda esa gente había llegado a Wall Street para intentar averiguar físicamente qué había pasado con su dinero.
No sabían cuáles eran los precios de las acciones. Porque si estabas en una casa de bolsa —digamos, en la Quinta Avenida, a la altura de la calle 40—, podías tener tres horas de retraso; y ni hablemos de si estabas en Europa o en un barco en algún lugar.
Y, por cierto, la gente operaba desde los barcos. Podías tener hasta dos días de retraso.
Así que una de las cosas que sucedió fue que la gente se dio cuenta de lo desfasado que estaba el teletipo de cotizaciones y dijo: "Voy a venderlo todo; ni siquiera puedo participar en esto".


