Precio de la turbosina se dispara 116.5 por ciento y presiona a las aerolíneas mexicanas

Barril de combustible alcanzó los 194.90 dólares tras cierre del estrecho de Ormuz.
La presión por el alto costo de la turbosina para las aerolíneas continúa presionando las finanzas de las empresas. Aunque las tensiones entre Irán e Israel han bajado, el cierre del estrecho de Ormuz ha ocasionado que, en el último año, el precio promedio del combustible para aviones haya aumentado 116.5 por ciento.
Los datos de Platts, un índice de precios de combustible para aviones de S&P, muestra que el barril de este energético utilizado para el funcionamiento de aeronaves promedia un costo, al cierre de la semana pasada, en 194.90 dólares.
El precio al alza del combustible no ha dejado de fluctuar, con ligeras bajas, desde el inicio de la guerra en Oriente Medio.
En América Latina, el costo promedio del barril de turbosina incluso es superior al de la media global, con 196 dólares. Esta situación continúa apretando los márgenes de las aerolíneas que, pese a que han impulsado técnicas de compensación a través del aumento de tarifas, continúan perdiendo recursos.
Aunque en marzo se anticipaba una escasez de turbosina, la industria logró aumentar la producción de turbosina gracias a que esta generaba un mayor margen de ganancias.
Esto incrementó la producción de este derivado del petróleo que llegó a generar más ganancias que la producción de diesel, estima Mike Malik, Director de Industria de Cirium, una empresa de data aeronáutica.
En México, las aerolíneas han estado expuestas al aumento de la turbosina de manera inicial, pero la fortaleza del dólar, así como la compensación por mayor costo en los boletos de avión, está ayudando a compensar la exposición de las finanzas de las empresas.
No obstante, los analistas del sector aéreo de Verum estiman que las tres empresas aéreas públicas del país han perdido 379 millones de dólares en el primer semestre.
"Los factores a monitorear durante el resto del año son la trayectoria del precio del petróleo, la capacidad de trasladar costos a tarifas sin afectar la demanda, la disponibilidad de flota y la evolución del tipo de cambio", apuntaron analistas de Verum.
Ante el entorno volátil, las aerolíneas mexicanas han tomado diferentes estrategias para aminorar el impacto financiero y de capacidad ofertada.
Mientras que Aeroméxico mantuvo prácticamente estable su oferta de asientos-milla disponibles, la apertura de nuevas rutas internacionales concentra la mayor apuesta para poder obtener mejores tarifas y, así, compensar el aumento del combustible.
De esa manera, 3 de cada 10 pasajeros transportados por Aeroméxico son internacionales, aunque casi la mitad de sus ingresos provienen de este segmento de rutas.
Verum agrega que, en el caso de Volaris, su capacidad ha incrementado de manera ligera, y también está aprovechando el segmento internacional como una manera de obtener mejores ingresos.
El crecimiento de pasajeros internacionales para la empresa dirigida por Enrique Beltranena es de 15 por ciento.
"En contraste, Viva Aerobus redujo su capacidad operativa y continuó concentrando sus operaciones en el mercado mexicano", agregan Jonathan Félix, Luis Quintero y Daniel Martínez, analistas del sector de Verum.
Aunque parece que la tormenta en el sector aéreo ya ha aminorado su ritmo, lo cierto es que las aerolíneas continúan sufriendo la incertidumbre ante flujos al alza en el costo promedio.
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés), ha reiterado que la guerra en Irán ha acentuado las vulnerabilidades de las cadenas de suministro de combustible para aviones.
"Se dificulta cada vez más la gestión de los costes de combustible para las aerolíneas, además del impacto del aumento del precio de este combustible", apunta el organismo que representa a casi 300 líneas aéreas del mundo.
Las refinerías que estaban apuntando a producir más turbosina -y que lo han hecho durante siete meses- están comenzando a reducir sus proyecciones de turbosina a medida que los márgenes de refinación se amplían para otros combustibles.
Aunque no se vislumbra un desabasto generalizado en los puertos aéreos, son las terminales más pequeñas las que podrían verse afectadas por la cancelación de rutas con menores márgenes de rentabilidad.



