Los Veintisiete reclaman medidas urgentes a Von der Leyen ante los precios "disparados" de la energía

"Hay que reconocer que el invierno va a ser difícil en algunas industrias y familias", admite el comisario de Energía, Dan Jorgensen
Con el invierno a la vuelta de la esquina y una crisis energética que despunta y que puede inflamar aún más el descontento social, los líderes de la UE se reúnen en Bruselas para buscar soluciones. Reclaman a la Comisión Europea medidas urgentes para atajar los precios "disparados" de los combustibles fósiles. La crisis energética "requiere urgentemente una respuesta europea coordinada, basada en medidas específicas y temporales", inciden los líderes en un borrador aún confidencial de las conclusiones de la reunión de este jueves y viernes en Bruselas, al que ha tenido acceso EL PAÍS mientras continuaba gestionándose. La urgencia es mayor en vísperas de un superciclo electoral, que dará el pistoletazo de salida con España, en noviembre.
La Comisión es consciente de que la situación no es fácil. La tasa de inflación está en el 3,8% por el tirón de las cotizaciones energéticas y en los próximos meses no se prevé alivio. "Nuestras situación es bastante seria. Los precios han subido significativamente desde febrero [cuando empezó la guerra en el golfo Pérsico], nos estamos acercando al invierno, que obviamente será más difícil, y no hay señales de que la situación en Oriente Próximo vaya a mejorar. Así que tenemos que ser realistas y reconocer que va a ser un invierno difícil para algunos sectores industriales y para los ciudadanos", advertía el comisario de Energía, Dan Jorgensen, este miércoles en un encuentro con varios medios europeos, entre ellos este diario.
High and volatile energy prices are putting pressure on households and businesses and undermining our competitiveness.That's why we need a coordinated European response, with targeted and temporary measures to cut energy bills and contain price volatility. In the longer-term,… pic.twitter.com/rjg1pFMtcV
Junto a la batalla por el presupuesto europeo para los próximos años, que está cada vez más encarnizada, la energética será la gran pelea de las próximas semanas. Ya en 2022 en la situación que desató la invasión de Ucrania por Rusia y la reforma energética, hubo negociaciones difíciles en el club comunitario. En el punto de partida, los Veintisiete están de acuerdo en que hacen falta más acciones además de las que Bruselas ha puesto sobre la mesa en los últimos meses. Pero a continuación las posiciones se bifurcan, según explica una fuente diplomática al tanto de las negociaciones para el texto de conclusiones del Consejo Europeo. De un lado están los que piden acciones para el corto plazo, y de otro los que, siendo conscientes de que hay que actuar, piden que eso no desvíe al conjunto de la UE del objetivo de electrificación y descarbonización. En este último grupo está España, acompañada normalmente de Portugal y los países nórdicos, por su gran despliegue de energías renovables.
Enfrente suelen estar Estados como Polonia, Italia y República Checa, más dependientes de los combustibles fósiles y cuyos gobiernos, además, nunca han sido entusiastas de la transición energética. Así que también buscan aprovechar la coyuntura para diluir algunas medidas ambientales que ya están avanzando, como la del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la UE (ETS), que fija un precio a las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de las industrias y la generación de energía sujetas a este sistema. Este sistema en Polonia, por ejemplo, supone en torno al 25% del precio minorista de la electricidad, defienden fuentes diplomáticas.
El motivo de la discordia también está en los precios. La producción eléctrica a través de renovables o reactores nucleares es más barata que con combustibles fósiles cuando se abren los conflictos bélicos. El propio Jorgensen explica cómo el kilowatio hora en Hungría o Italia está ahora en 130 euros, "y en Suecia o España entre 70 y 75 euros".
Europa se encamina a una bajada de las temperaturas con las reservas de gas inusualmente bajas, aunque el comisario danés descarta problemas de escasez: "No vemos problemas de suministro". Pero los precios están muy altos y las medidas que ya ha puesto sobre la mesa el Ejecutivo comunitario de Ursula von der Leyen no han evitado que la inflación roce el 4%. La Comisión ya relajó las ayudas de Estado para que los Gobiernos pudieran ayudar a las empresas, y las capitales aplauden que se prorrogue esa medida, según puede verse en el borrador de conclusiones de la cumbre.
La conservadora alemana también propuso este mismo miércoles aplazar un año los requisitos de notificación de emisiones de metano para las importaciones de petróleo y gas, y el desarrollo de un marco para mejorar la capacidad y la eficiencia de las refinerías europeas. Y, de nuevo, los Estados saludan la propuesta. También gustan unas iniciativas como "optimizar la capacidad y eficiencia de las refinerías de la UE" e impulsar las compras conjuntas. Pero no es suficiente, porque piden respuestas para "el corto plazo".
Ahí Jorgensen se muestra dispuesto a recoger el guante, pero siempre con la cautela de que las medidas que buscan aliviar la presión actual "no pongan en riesgo el esfuerzo a largo plazo" de descarbonizar la economía. Por eso, el político socialdemócrata danés habla abiertamente de que "se puede subsidiar el combustible fósil si es necesario", pero la medida tiene que ser "temporal y específica". Es decir, tiene que tener fecha de caducidad y no puede ser indiscriminada.
El debate y las conclusiones sobre energía figuran en los primeros puntos del orden del día del Consejo Europeo que se celebra este jueves y viernes en Bruselas. Los líderes también tienen previsto abordar los "desequilibrios macroeconómicos globales", el eufemismo con el que en la UE se abre la discusión sobre cómo reducir el abultado y creciente déficit comercial con China. Y también en la primera jornada de cumbre está previsto hablar en profundidad sobre los próximos presupuestos plurianuales de la Unión, para el periodo 2028-2034.
Irlanda, país que preside este semestre el Consejo de la UE, presentó el sábado su plataforma de negociación antes de ceder la tarea de aproximar las posturas al presidente del Consejo, António Costa, algo que formalmente va a suceder este jueves. Pero la base irlandesa no ha gustado a nadie: a los llamados frugales, con Alemania a la cabeza, porque creen que el recorte planteado es escaso; a los Amigos de la Cohesión, entre los que está España, por lo contrario; a la Comisión Europea porque apenas se ha avanzado en fuentes de financiación; y al Parlamento Europeo porque se le han ignorado en sus demandas.
La intención de la discusión de este punto no será aproximar posturas este jueves. Costa y su equipo tratarán sobre todo de identificar dónde están las líneas sobre las que se puede trabajar para avanzar en las próximas semanas y tener un presupuesto acordado antes de acabar el año, para poder sortear las elecciones presidenciales francesas, que se celebran el próximo abril y en las que parte como favorita en los sondeos la ultraderechista y euroescéptica Marine Le Pen.



