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Los sindicatos corporativos dan la espalda a la huelga general por la vivienda

Por El País — Economía · 15 de octubre de 2026 · 6 min
Los sindicatos corporativos dan la espalda a la huelga general por la vivienda

La mayoría de la centrales que representan a un solo colectivo se oponen al paro respaldado por UGT y CC OO porque ven motivaciones políticas en la convocatoria

CC OO y UGT son los dos grandes sindicatos de España, con presencia mayoritaria en casi todos los sectores. Su músculo y voz son los 228.000 delegados sindicales que suman juntos en miles de empresas, más de dos tercios del total. El otro tercio se reparte en otros muchos sindicatos. Algunos de ellos son de clase —como UGT y CC OO—, con la aspiración de representar a toda la clase trabajadora, y otros son los denominados como corporativos o profesionales, especializados en un sector concreto o incluso en una categoría dentro de una actividad. Solo pelean por los derechos del grupo específico al que representan. Entre los de ese tipo cunde el rechazo a la huelga general por la vivienda que se celebrará 11 de noviembre con el lema Salarios, vivienda, precios.

Uno de los corporativos con más implantación es la Central Sindical Independiente de Funcionarios (CSIF), con mucho peso en la Administración pública a través de unos 13.000 delegados sindicales. El martes 6 de octubre, un día después de que CC OO y UGT anunciaran su respaldo al llamamiento a la huelga general del Sindicato de Inquilinas, CSIF expresó su rechazo en un comunicado. Reconocía su "preocupación" por la crisis de acceso a la vivienda y el efecto en sus representados: "CSIF está constatando una realidad, inédita hasta ahora, con empleados públicos que se ven obligados a renunciar a sus plazas recién conseguidas o a pedir excedencias en territorios como Madrid, Barcelona o las Islas Baleares". Pero, a la vez, rechazaba el paro por su cercanía a las elecciones: "La convocatoria de huelga semanas previas a la celebración de las elecciones generales del próximo 29 de noviembre tiene unas connotaciones políticas que no casan con nuestra independencia y el carácter estrictamente profesional de nuestra organización".

Es una reflexión parecida a la de la Federación de Trabajadores Independientes del Comercio (Fetico), con mucha presencia en grandes superficies y que se van abriendo paso en otros sectores. "Nuestro carácter independiente y apolítico nos lleva a buscar, en cada momento, la mejor opción para las personas trabajadoras, al margen de cualquier calendario o interés partidista", dijo tras la convocatoria de huelga esta organización con 9.400 delegados.

Recientemente, Fetico ha sido muy criticado por CC OO, que le imputa ser un "sindicato amarillo" que trabaja a favor de las subcontratas que emplean Uber Eats y Glovo. El sindicato liderado por Unai Sordo es aún más contundente contra otro corporativo con presencia en el sector del reparto a domicilio y que también rechaza la huelga, el Sindicato Libre de Transporte (SLT, con 1.000 delegados). Le acusa de desplegar un "sistema de corrupción" en las elecciones sindicales en esas subcontratas, acusación que SLT rechaza frontalmente.

Este tipo de choque entre sindicatos de clase y corporativos son habituales, especialmente durante elecciones sindicales, pero el desacuerdo va más allá. Es conceptual. El carácter apolítico o independiente del que presumen CSIF o Fetico es una vocación distinta a la de los sindicatos mayoritarios, que sí se suelen mojar contra las opciones políticas que creen que, en conjunto, más perjudican a la clase trabajadora. Defienden que su visión es global y para el conjunto de los trabajadores, no encapsulada en un sector concreto y sin calibrar las implicaciones para el resto.

De ahí que CC OO y UGT carguen sin cuartel contra el PP, por ejemplo, por su apuesta por dar más peso a las mutuas en incapacidad temporal; o contra Vox por su cuestionamiento del sistema de pensiones; o contra Junts por rechazar la reducción de jornada, críticas que no son tan comunes entre los sindicatos corporativos. A la vez, UGT y CC OO incluso llaman a votar a favor de "partidos progresistas" en las elecciones, sin precisar cuáles. Aunque CC OO y UGT coincidan ideológicamente en muchos planteamientos con la izquierda política, hace décadas que están desligados formalmente de los partidos principales (CC OO respecto del PCE y UGT del PSOE).

Uno de los conflictos que muestra la disonancia entre los sindicatos de clase y los corporativos es el de los médicos. Los facultativos llevan meses protestando porque reclaman un estatuto propio, ya que no les satisface el que pactó el Ministerio de Sanidad para el conjunto del ámbito sanitario. Este texto no solo tiene el respaldo de CC OO y UGT, también lo apoya el sindicato corporativo de enfermeras, Satse, y CSIF, pero los médicos perseveran en sus paros. Los han aplazado hasta después de las elecciones generales.

La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) dice que no se posiciona respecto a la huelga general por la vivienda. Sí lo ha hecho la asociación médica madrileña Amyts (150 delegados), no integrada en CESM. "Entendemos la huelga como una herramienta, no como un fin. Y por eso no entendemos una huelga sin un interlocutor al otro lado", dice la secretaria general de Amyts, Ángela Hernández, contraria al paro por la vivienda a pocos días de la convocatoria electoral. La organización que dirige comunicó este martes que sí parará por las reclamaciones que mantiene a la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.

También en el ámbito sanitario, el sindicato de enfermeras Satse dice que aún no ha elegido su posición sobre la huelga general del 11 de noviembre, mientras que la Federación Estatal de Sindicatos Veterinarios dice que no toma partido. Sí ha decidido el sindicato educativo Anpe (600 delegados), que considera que "la vivienda es, sin duda, un problema social de gran relevancia", pero que "queda fuera del ámbito específico de actuación" de su organización. Es una posición parecida a la del sindicato de maquinistas Semaf: "Somos un sindicato gremial, apolítico e independiente. Con lo que no participamos en nada que no tenga que ver con el ferrocarril y con los maquinistas". El sindicato del sector financiero FINE (950 delegados) tampoco respalda el paro, como tampoco lo hace el de pilotos de avión Sepla (83 delegados).

Por su parte, la Federación Española de Asociaciones de los Cuerpos Superiores de la Administración Civil del Estado (Fedeca, con 134 delegados), en línea con los médicos de CESM, dice que no se posiciona sobre la huelga. Entre los representados por Fedeca están muchos inspectores de trabajo. Y hay un sindicato de este colectivo que sí está a favor del paro, una de las pocas excepciones entre los de carácter sectorial, la Unión Progresista de Inspectores de Trabajo (UPIT): "El problema de la vivienda se está llevando la mayor parte del salario de los trabajadores". También se pone de parte de la huelga el sindicato corporativo de periodistas FeSP: "El derecho constitucional a disfrutar de una vivienda digna no se puede ejercer con los salarios actuales y justifica sobradamente esta convocatoria".

La Unión de Actores y Actrices se pronuncia en términos parecidos: "Recogemos el testigo de un movimiento histórico en defensa de la vivienda que estalló con el desahucio de Maricarmen y ha cambiado nuestro país. Compartimos los mismos problemas que el resto de trabajadores y salimos a luchar con el resto de trabajadores". El sindicato de guionistas Alma también apoya el paro. Al igual que estos cuatro sindicatos son la excepción entre los corporativos, entre los de clase la nota discordante es USO (13.000 delegados), que rechaza el paro. Tampoco lo apoya el de Vox, Solidaridad.

Más allá de CC OO y UGT, también apoyan el paro los sindicatos de clase CGT (5.500 delegados), los vascos ELA (9.800) y LAB (5.500), los gallegos CIG (5.500) y CUT (200), el andaluz SAT, el aragonés SOA, CO.BAS, Solidaridad Obrera (150 delegados), CNT, la Confederación Intersindical y Alternativa Sindical de Clase.

Los sindicatos para los que no se precisa la cifra de delegados a lo largo del texto no han aportado el número a este periódico. En el caso de UPIT, matizan que no pueden participar en elecciones sindicales por la naturaleza de la Inspección, aunque sí pueden participar en el paro. Los policías, guardias civiles y militares no tienen derecho a huelga.