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Barcelona quiere comprar locales del centro con la tasa turística para preservar el comercio de proximidad

Por El País — Economía · 15 de octubre de 2026 · 5 min
Barcelona quiere comprar locales del centro con la tasa turística para preservar el comercio de proximidad

El consistorio ingresó 148 millones de euros a través de este tributo en 2025. La iniciativa pretende evitar el cierre del comercio local por oferta orientada al visitante

El Ayuntamiento de Barcelona quiere intensificar su lucha para controlar la presión turística en el centro de la ciudad y la transformación que se está operando en el tejido comercial local, donde las tiendas tradicionales se están viendo desplazadas de forma acelerada por la proliferación masiva de negocios como tiendas de souvenirs, locales de manicura, venta de carcasas y accesorios para móviles o tiendas cannábicas. Si el consistorio ahora dirigido por Jaume Collboni ya puso coto a la apertura de nuevos negocios como los citados, ahora quiere quiere dar un paso más para restablecer el equilibrio entre el residente y el turista. "Queremos comprar locales comerciales para garantizar que el uso sea para residentes, y esa adquisición se haría con cargo al impuesto que grava las pernoctaciones turísticas en la ciudad", señala José Antonio Donaire, comisionado para la Gestión del Turismo Sostenible en Barcelona. Preguntado por detalles sobre en qué momento se comprarían los locales (si cuando estén vacíos, al acabar los contratos de arrendamiento o cuando salgan a la venta) o cómo se comercializarían posterioremente, no aporta más detalles.

El Ayuntamiento de Barcelona ya fue pionero a la hora de cerrar el grifo a la concesión de licencias de pisos turísticos desde 2014 (prevé cerrarlos todos en 2028 al dar por extinguidos esos derechos), y también lo ha sido con el incremento del tramo local de la tasa turística a los cruceristas de paso, exprimiendo al máximo el cobro de impuestos a la actividad turística. El plan que explica Donaire se sumaría a otro presentado hace unas semanas por el alcalde por el que la ciudad creará un fondo para comprar locales emblemáticos, singulares o estratégicos y proteger el comercio de proximidad. Una idea que se ampararía en que el Govern de Salvador Illa modifique normativas para que la Administración pueda ejercer el derecho de tanteo y retracto (la compra preferente) en esos casos. La experiencia, explicó Collboni, se inspira en París.

Donaire recalca, en conversación con este diario, que el principal objetivo es devolver la identidad a los barrios, algo que en su opinión redundaría tanto en beneficio de los vecinos como de los turistas. "Lo que demandan cada vez un número más creciente de viajeros es visitar lugares con identidad y que no sean una copia de otras ciudades. Para ello es necesario un ejercicio de gestión municipal que te permita mantener aquellos elementos identitarios de la ciudad", afirma el comisionado, que hace unos meses en unas jornadas sobre Turismo y Ciudad en el CCCB defendía que "las mejores estrategias turísticas son a veces no turísticas". Se refería a recuperar paisaje, reducir la presión de las terrazas o recuperar la esencia de una plaza o un mercado, hacer "cirugía" para recuperar zonas para el uso ciudadano. "Que los ciudadanos tengan la sensación en el paisaje urbano de que todas las piezas que lo configuran les pertenecen, dar centralidad a políticas que ubican al residente como usuario principal de la ciudad", insistía en su intervención.

Frente al anuncio del proyecto para crear supermercados públicos, hecho por Collboni tras una reunión a finales de septiembre con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, Donaire remarca que la idea de la compra de locales en el centro de la ciudad está más avanzada. "Ya estamos trabajando, no solo en la reforma legislativa, sino también en el mecanismo jurídico y administrativo que lo permita. Espero que podamos presentar el proyecto a finales de año y desarrollarlo a lo largo de 2027″, explica.

La iniciativa se alinea con el objetivo del reglamento presentado por el consistorio barcelonés y el Instituto Municipal de Mercados el pasado verano (no se activará hasta el año que viene, siempre y cuando reciba apoyo político en su tramitación) para recuperar los productos frescos de proximidad en el mercado de La Boquería. El plan prevé una reducción drástica de la oferta de productos elaborados, como paellas, patatas bravas, pollo frito, bocadillos, pitas, bandejas de churros con chocolate o merengues, orientados para el consumo inmediato. El objetivo es que en los puestos de La Boquería, el mercado más popular de Barcelona, exista un equilibrio entre el producto natural (el que se compra para ser posteriormente cocinado en los domicilios) y el elaborado (el que se consume de forma inmediata), de tal manera que solo el 60% de los puestos se dedique a la venta de comida elaborada.

El Comisionado para la Gestión del Turismo Sostenible de Barcelona es un cargo de nueva creación de este mandato, nombrado en junio de 2025 y el objetivo que persigue es pasar de una etapa de promoción turística a una de gestión activa de los flujos de visitantes. En 2025, los fondos recaudados por la tasa turística ascendieron a 148 millones de euros, repartidos entre el recargo que cobra el Ayuntamiento y el que cobra la Generalitat, convirtiéndose en la segunda fuente de ingresos del consistorio, solo por debajo de la recaudación del IBI. Donaire recalca que se está reduciendo el dinero para promoción y se quiere priorizar el gasto en dos sentidos. "El primero es reforzar y mantener los servicios de los que hacen un uso intensivo los turistas, como limpieza, seguridad, iluminación o infraestructuras públicas. El segundo es invertir en los denominados EGAS (espacios de gran afluencia turística) para minimizar los impactos del turismo masivo, como por ejemplo con líneas de financiación para apoyar al comercio local que no tiene capacidad para competir con grandes multinacionales".

En su estrategia de gestionar el turismo, Barcelona también está utilizando la recaudación de la tasa turística para climatizar escuelas, un plan que comenzó la ex alcaldesa Ada Colau, que se llama Clima Escola y que a finales del curso pasado ya había intervenido en 84 escuelas. La tasa es solo el principio de una hoja de ruta en la que quiere exprimir al máximo la fiscalidad turística: está a punto de aprobarse inicialmente un incremento del IBI de hasta el 150% a los pisos turísticos y ya se aprobó para los hoteles de lujo y para las terminales de crucero. También se elevará el tramo local de la tasa turística hasta 24 euros para los cruceristas que hacen escala en la ciudad pero no duermen en el muelle, o se impondrá una tasa de nueva creación para los autocares turísticos que aparquen dentro de la ciudad.