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"Estamos protegiendo la creación de Dios": las monjas inversoras que presionan a gigantes tecnológicos y bancarios para que promuevan el bien común

La participación accionarial de este grupo de monjas en Palantir y otras empresas les permite cuestionar formalmente las prácticas comerciales de estas compañías.

Por Redacción Sinergia Empresarial · 27 de julio de 2026 · 2 min
"Estamos protegiendo la creación de Dios": las monjas inversoras que presionan a gigantes tecnológicos y bancarios para que promuevan el bien común

La participación accionarial de este grupo de monjas en Palantir y otras empresas les permite cuestionar formalmente las prácticas comerciales de estas compañías.

Puede que la hermana Susan Francois no sea lo que mucha gente imagina cuando piensa en una monja católica.

Ella no usa hábito, el uniforme modesto que incluye túnica y velo. Y es muy activa en TikTok. Su perfil está lleno de videos suyos afuera de un centro de detención de inmigrantes en Nueva Jersey, Estados Unidos, donde aboga por los migrantes y sus familias.

Pero la hermana Susan también llama la atención por otro tipo de activismo.

Junto con sus compañeras monjas de la congregación de las Hermanas de San José de la Paz, que cuenta con 88 religiosas en Estados Unidos y Reino Unido, son lo que se conoce como "accionistas activistas", religiosas que invierten en compañías.

Ellas utilizan su posición como accionistas para presionar a las grandes empresas a fin de que aborden temas como el cambio climático, los derechos territoriales de los pueblos indígenas y la justicia racial.

"Como tesorera de las hermanas, soy quien representa nuestros intereses... cuando les pedimos que promuevan el bien común", señala.

En un caso reciente, intentaron que la junta directiva del gigante tecnológico Palantir atendiera sus inquietudes.

Las monjas creían que el software de inteligencia artificial de la compañía estaba siendo utilizado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) y otras agencias estatales "para rastrear y seleccionar migrantes con fines de detención y deportación".

Según argumentaron, esto constituía una posible violación de los derechos humanos.

En concreto, las hermanas querían que Palantir llevara a cabo una Evaluación de Impacto en los Derechos Humanos, analizando cómo se utilizan sus productos y servicios para mitigar cualquier posible efecto negativo.

Utilizaron lo que se conoce como "resolución de accionistas": una propuesta que solicita una acción específica y que luego se somete a votación en la junta general anual de la empresa.

A pesar de que solo obtuvo el 13% de los votos, la hermana Susan lo considera una victoria, dado que los fundadores de la empresa controlan el 49,9% de las acciones con derecho a voto.

"Del voto [total] no interno, el 56% estuvo de acuerdo con las hermanas", dice. "Creo que es revelador que tantos accionistas estén de acuerdo con nosotras".

La BBC se puso en contacto con Palantir para obtener comentarios, pero la compañía no respondió.

Sin embargo, en una declaración anterior a los accionistas, la compañía afirmó que la acción de las monjas se basaba en "malentendidos e inexactitudes sobre el trabajo de Palantir", y que Palantir no es una empresa de datos, no vende datos personales ni proporciona minería de datos como servicio.

La votación tuvo lugar menos de dos semanas después de que el papa León XIV presentara en mayo su primer documento doctrinal importante, o encíclica, en la que advertía que la IA debe ser "desarmada" para evitar que "domine a la humanidad".

El Papa argumentó que la IA debería utilizarse para "el bien común" y que la dignidad humana debería salvaguardarse.

Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.