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El disparate económico francés

Por El País — Economía · 17 de octubre de 2026 · 2 min
El disparate económico francés

El coste de la deuda se incrementa fruto de unas finanzas públicas desequilibradas y un crecimiento económico estancado

La economía francesa acelera en su modo disparate. El coste de financiar su deuda ronda el 5%, muy cerca del récord de EE UU. La prima de riesgo, o rendimiento adicional exigido por los inversores en relación con Alemania, ha oscilado esta semana entre 138 y 143 puntos básicos: el coste financiero de una empresa francesa supera así al de la alemana en un 1,4%, esa desventaja competitiva. Y lo que es muy significativo: duplica largamente al español, que se movió en torno a los 62/63 puntos.

El nudo del problema radica en la atávica incapacidad del segundo país del euro para contener sus finanzas públicas: el déficit, y la deuda que este alimenta. El mandato de Emmanuel Macron, pespunteado por una volatilidad extrema de primeros ministros, siete en nueve años, a razón de 1,2 por año cada uno, destaca por su incapacidad para reducir la deuda: desde 2017 la ha aumentado en 20 puntos, al 119% del PIB; mientras España la reducía en poco más de un punto (al 99,9%).

Pero más clave es su rigidez en digerir los picos de la nueva deuda contraída ante las crisis. Como la provocada por la pandemia. El máximo francés superó el 114% del PIB en 2020 y aún ha empeorado otros cinco puntos, al 119% de hoy. Mientras España ha reducido su pico del 119% de ese año, en un total de 20 puntos, hasta el actual 99,9%. Trayectorias inversas.

Los saldos distintos de deuda y déficit se deben al cruce de dos tendencias también contrarias. De un lado, el crecimiento francés ha sido más débil, y cercano al estancamiento en los últimos ejercicios. Entre 2017 (primer medio año de Macron) y 2026, el PIB de Francia habrá crecido un 9,5%, cerca de la mitad que España (18,1%). Muy similar si tomamos la referencia de 2018, el primer medio año de Sánchez (el 7,6% francés contra el 15,3% español). Y también el PIB per cápita francés ha crecido menos que el español: aunque solo tres puntos, dado el elevado aumento de población en la península por vía migratoria: más cabezas para repartir.

Del otro, el distinto signo del gasto público. Francia ha mantenido su tradicional alto nivel, por encima del 57% del PIB. España ha cerrado cerca de la mitad de su clásica brecha con la media europea: lo ha acrecido cuatro puntos, del 41% del PIB al 45,3%, ese motor del crecimiento. Merced en gran medida al disparo de la recaudación impositiva, que ha posibilitado una política expansiva de la demanda al tiempo que se mejoraban las finanzas públicas.

Mientras el Hexágono ha registrado un grave revés: la mitad de su desbalance fiscal se debe a una política de oferta marcada por la eliminación o reducción de impuestos al patrimonio, sociedades y producción, que no han estimulado el crecimiento (España da el sorpasso a Francia, 20/9/2025, y FT 14/09/2025). A lo que se suma el nulo resultado en sus tentativas de culminar reformas estructurales como la de retrasar la jubilación. Del todo nulo.