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Asia respira con el acuerdo para reabrir Ormuz, pero el shock energético deja muchas cicatrices

Por Redacción Sinergia Empresarial · 18 de junio de 2026 · 4 min
Asia respira con el acuerdo para reabrir Ormuz, pero el shock energético deja muchas cicatrices

La escasez de plástico ha golpeado las cadenas de suministro asiáticas, que no comenzarán a reequilibrarse hasta dentro de 60 días, en el mejor de los casos Leer

La escasez de plstico ha golpeado las cadenas de suministro asiticas, que no comenzarn a reequilibrarse hasta dentro de 60 das, en el mejor de los casos

En algunos supermercados de Osaka, los clientes empezaron a descubrir el mes pasado que las bolsas de basura ya no podan comprarse libremente. Los establecimientos limitaron las unidades por persona para evitar el acaparamiento ante la escasez de plstico. En Filipinas, la subida rcord del disel oblig a muchos taxistas a reducir jornadas o dejar el coche aparcado porque llenar el depsito apenas compensaba las ganancias del da. En Vietnam, miles de agricultores afrontaron la temporada de cosecha con dificultades para conseguir fertilizantes o pagando precios impensables apenas unas semanas antes. La guerra en Oriente Prximo haba alterado la vida cotidiana al otro lado del mundo.

Cuando los petroleros dejaron de cruzar el Estrecho de Ormuz hace tres meses y medio, muchos pases asiticos descubrieron hasta qu punto su prosperidad dependa de un corredor martimo situado a miles de kilmetros de sus costas: desde el combustible que mueve los autobuses de Manila hasta los derivados petroqumicos que abastecen las fbricas japonesas o los fertilizantes que alimentan los arrozales del Sudeste Asitico.

La anunciada reapertura de esta estrecha franja de agua, por la que circula una quinta parte del petrleo mundial, podra convertirse ahora en el primer respiro econmico para una regin que ha pagado buena parte de la factura de un conflicto muy lejano.

El shock energtico ha golpeado desde Japn hasta India, pasando por Corea del Sur, Taiwn, Indonesia o Filipinas. Ms del 80% del petrleo y del gas natural licuado que atraviesan habitualmente Ormuz tienen como destino los mercados asiticos. En las ltimas semanas, esa dependencia se ha hecho especialmente visible con una crisis inesperada: la del plstico.

El origen del problema est en la nafta, un derivado del petrleo esencial para muchas economas asiticas. Se obtiene durante el refinado del crudo y posteriormente se somete a temperaturas extremas en instalaciones conocidas como crackers. All se transforma en etileno, propileno y otros compuestos que constituyen la base de innumerables productos de uso cotidiano.

De la nafta nacen las bolsas de la compra, los envases de alimentos, el film transparente, los paales, las jeringuillas, las bolsas de suero, los adhesivos industriales, las tintas de impresin, numerosos componentes de automocin y buena parte de los materiales utilizados por la industria electrnica. Incluso muchos de los productos imprescindibles para fabricar semiconductores dependen de derivados petroqumicos obtenidos a partir de ella.

La fuerte dependencia asitica de Oriente Prximo ha convertido la interrupcin del trfico en Ormuz en una tormenta perfecta. Japn obtiene ms del 90% de su petrleo de esa regin y una parte sustancial de su nafta procede directamente de productores del Golfo. Corea del Sur presenta una vulnerabilidad similar. Indonesia importa prcticamente toda la nafta que consume. Y Taiwn tampoco dispone de demasiadas alternativas.

Muchos fabricantes de estos pases han tenido dificultades para conseguir envases para productos tan cotidianos como fideos instantneos, bebidas o cosmticos. Varias compaas japonesas han comenzado a redisear envases para reducir el uso de tinta y plstico. Fabricantes de aperitivos, salsas y otros productos de gran consumo han sustituido diseos coloridos por versiones mucho ms sobrias.

En algunas panaderas y establecimientos de comida para llevar, los clientes japoneses reciben descuentos si acuden con sus propios recipientes. En Kofu, al oeste de Tokio, un pequeo restaurante de bentos -las tradicionales cajas japonesas de comida preparada- ofrece guarniciones extra a quienes llevan sus propios envases porque las bandejas de plstico que utilizaba a diario se han convertido en un bien escaso.

En Sel y sus alrededores, varios productores qumicos han llegado a invocar clusulas de fuerza mayor para justificar retrasos en suministros dirigidos a fabricantes de automviles y empresas tecnolgicas. Sin embargo, la mayor inquietud se concentra en el mbito sanitario. Mientras un envase alimentario puede redisearse o sustituirse, una bolsa de suero intravenoso o una jeringuilla requieren materiales especficos y estndares de seguridad extremadamente estrictos. Hospitales, asociaciones mdicas y autoridades sanitarias siguen con preocupacin una situacin que podra afectar a productos considerados esenciales.

Ahora, el acuerdo entre Estados Unidos e Irn para reabrir el estrecho ha sido recibido con alivio en los mercados financieros. Pero los expertos advierten de que el regreso a la normalidad ser lento. Tras ms de 100 das de interrupciones, el comercio mundial ha reconfigurado rutas, vaciado inventarios y acumulado retrasos que no desaparecern de la noche a la maana.

El diario financiero japons Nikkei sealaba el martes que, aunque el precio del petrleo ha comenzado a corregirse, los cuellos de botella provocados por el atasco de buques, la reduccin de existencias y los daos sufridos por parte de la infraestructura energtica seguirn pesando sobre las economas asiticas durante meses. Incluso si el estrecho reabre segn lo previsto, harn falta entre 60 y 90 das para que las cadenas de suministro comiencen a reequilibrarse.

Decenas de millones de barriles almacenados en buques fondeados en el Golfo debern encontrar salida mientras refineras y operadores logsticos recuperan gradualmente su capacidad operativa. Asia respira aliviada. Pero, despus del shock, la normalidad todava queda lejos.