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Venta masiva de bonos sacude a los mercados: el efecto en acciones, dólar, oro y América Latina

Por Redacción Sinergia Empresarial · 18 de agosto de 2026 · 3 min
Venta masiva de bonos sacude a los mercados: el efecto en acciones, dólar, oro y América Latina

Déficits elevados, riesgos inflacionarios y mayor emisión de deuda llevan a los rendimientos de largo plazo a máximos de varios años.

Bloomberg Línea — La venta global de bonos se convirtió este martes en uno de los principales focos de tensión para los mercados. El aumento del costo de endeudamiento de largo plazo atraviesa Estados Unidos, Europa, Japón y América Latina y empieza a modificar el precio que los inversionistas exigen para financiar a gobiernos y empresas.

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El Tesoro estadounidense a 30 años alcanzó 5,33%, su mayor rendimiento desde 2007, mientras el de 10 años llegó a 4,75%, máximo en 19 meses. Francia tocó niveles no vistos desde 2008, Alemania desde 2011, los bonos británicos de largo plazo se acercaron al 6% y sus equivalentes japoneses rondaron máximos históricos.

La presión ya alcanzó a otros activos. Los principales índices de Wall Street retrocedían, arrastrados por las acciones tecnológicas. El oro, en cambio, se mantenía cerca de US$4.400, pese al aumento de los rendimientos reales, una relación que históricamente habría supuesto un obstáculo mayor para el metal.

"La venta masiva de bonos del Tesoro se ha convertido en un acontecimiento macroeconómico en sí mismo", escribió Ian Lyngen, jefe de estrategia de tasas de Estados Unidos de BMO Capital Markets, en una nota a clientes. Estas son las cinco claves para entender lo que está pasando:

Operadores trabajan en la sala de la Bolsa de Nueva York (NYSE) en Nueva York, EE.UU., el lunes 17 de agosto de 2026 (Bloomberg/Michael Nagle)

La magnitud del movimiento responde a varias fuerzas simultáneas. La persistencia de los riesgos inflacionarios se combina con déficits elevados y fuertes necesidades de emisión, mientras la inversión en inteligencia artificial, defensa e infraestructura aumenta la competencia por el capital disponible.

El petróleo es una fuente de presión. El Brent ronda US$91 por barril tras avanzar 15% desde comienzos de agosto y cerca de 50% durante el año. El cierre del estrecho de Ormuz mantiene el riesgo de otro shock energético que complique la trayectoria de la inflación y las decisiones de los bancos centrales.

Una inflación más alta o incierta castiga especialmente a los bonos de largo plazo, porque aumenta el riesgo de que los pagos que recibirán los inversionistas pierdan poder adquisitivo durante décadas. Para asumir esa exposición, el mercado exige una mayor compensación, lo que presiona a la baja el precio de los bonos y eleva sus rendimientos.

"Lo que está diciendo el mercado es: esperamos una mayor inflación o, al menos, una mayor incertidumbre en el futuro y, por lo tanto, exigimos un rendimiento más alto para los bonos de mayor plazo", dijo Justin Onuekwusi, de St James's Place, a Bloomberg .

También existe un problema de oferta. La emisión corporativa estadounidense de agosto superó US$145.000 millones, un récord para el mes. Las grandes tecnológicas que financian infraestructura de IA compiten por capital con el Tesoro, al colocar grandes cantidades de deuda corporativa de alta calidad y vencimientos largos.

El aumento de las tasas de largo plazo eleva el costo del capital y reduce el valor presente de beneficios esperados en el futuro de las empresas. Esa presión resulta especialmente relevante para compañías con valoraciones dependientes del crecimiento de largo plazo, una característica importante de buena parte del sector tecnológico.

Operadores trabajan en el parqué de la Bolsa de Nueva York (NYSE) en Nueva York, EE.UU., el miércoles 12 de agosto de 2026. (Bloomberg/Michael Nagle)

El movimiento del martes refleja esa sensibilidad. El Nasdaq caía más del doble que el S&P 500, mientras un fondo cotizado que sigue al sector de semiconductores perdía más de 3%. La corrección llegó después de que el avance de agosto de los fabricantes de chips perdiera impulso.

La IA introduce una tensión adicional. Charu Chanana, estratega jefe de inversiones de Saxo Bank, sostiene que, en medio de las dudas por la alta deuda, la siguiente etapa del ciclo puede prestar más atención a la eficiencia del capital: crecimiento, generación de caja, intensidad de inversión y capacidad del balance.

La presión no implica necesariamente un escenario bajista para todas las acciones. Goldman Sachs ( GS ) espera que los principales índices continúen avanzando hacia final de año, apoyados por los resultados del segundo trimestre y la estabilización de las operaciones vinculadas con IA.

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Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.