Trump se acerca a las elecciones con una crisis energética
El presidente de EU ha encontrado en el precio del diésel un nuevo frente de batalla política.
El presidente estadounidense busca contener el precio del diésel mediante un acuerdo con Moscú, pese a haber castigado anteriormente a los países que compraban petróleo ruso. La analista internacional Brenda Estefan advierte que la decisión responde a la presión electoral, amenaza con debilitar el apoyo a Ucrania y evidencia las contradicciones de la política exterior de Washington.
Donald Trump ha encontrado en el precio del diésel un nuevo frente de batalla política. A menos de tres semanas de las elecciones intermedias del 3 de noviembre, el presidente de Estados Unidos intenta contener el encarecimiento de los combustibles mediante un acercamiento energético con Rusia, el mismo país al que su Administración había buscado aislar económicamente por la guerra en Ucrania.
El cambio de estrategia supone una contradicción difícil de explicar para los aliados europeos de Washington. Durante meses, Trump amenazó con sanciones comerciales a los países que continuaran comprando energéticos rusos. Ahora, según el acuerdo anunciado por el mandatario, permitirá la entrada de 300.000 toneladas de diésel ruso al mercado estadounidense e internacional.
La analista internacional Brenda Estefan considera que detrás de este giro se encuentra una preocupación política inmediata: el costo de vida de los estadounidenses y sus posibles consecuencias electorales.
En entrevista con Ana Francisca Vega para MVS Noticias, Estefan explicó que el diésel es uno de los combustibles más sensibles para la economía mundial porque interviene directamente en el transporte de mercancías, la producción agrícola y la actividad industrial.
"Cuando aumenta el precio del diésel impacta directamente en inflación", señaló.
La especialista sostiene que Trump intenta transmitir a los votantes la imagen de un Gobierno capaz de controlar los precios, aunque el alcance real del acuerdo con Rusia podría ser limitado.
El anuncio contempla la entrada de 300.000 toneladas de diésel ruso, después de que Washington decidiera flexibilizar temporalmente las sanciones que restringían su comercialización.
Sin embargo, Estefan considera que la cantidad anunciada difícilmente provocará una caída considerable de los precios.
Según sus cálculos, ese volumen equivale a menos de un día de consumo de diésel en Estados Unidos.
"Difícilmente va a mover el precio brutalmente, pero sí manda un mensaje al estadounidense", explicó.
Para la analista, el anuncio busca demostrar que la Administración está tomando medidas para aliviar la presión económica sobre los hogares.
La decisión llega después de otros intentos por incrementar la disponibilidad de combustible. Estefan recordó que Trump había amenazado con restringir las exportaciones estadounidenses de diésel y presionado a los países europeos para liberar sus reservas estratégicas.
Francia y Alemania, en coordinación con el G7, optaron por recurrir a sus reservas, según relató la especialista.
México también se encuentra expuesto a las fluctuaciones internacionales del combustible. De acuerdo con la cifra citada por Estefan, aproximadamente el 38% del diésel consumido en el país procede del extranjero, principalmente de Estados Unidos.
Esta dependencia significa que cualquier alteración en el suministro o en los precios estadounidenses puede trasladarse a los costos de transporte, producción y distribución de mercancías en México.
La analista recordó que el Gobierno mexicano ha utilizado estímulos fiscales al impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) para amortiguar parte de esos incrementos. Esa medida reduce la presión inmediata sobre los consumidores, pero también implica menores ingresos tributarios.
El acercamiento energético con Moscú también está relacionado, según Estefan, con las consecuencias económicas de la guerra en Oriente Medio.
La especialista sostuvo que la intervención estadounidense contra Irán, iniciada el 28 de febrero según su exposición, ha contribuido de manera importante al encarecimiento de los energéticos.
Trump, en cambio, ha intentado atribuir parte de las dificultades del mercado a los ataques ucranianos contra instalaciones petroleras rusas.
Para Estefan, esta interpretación desplaza la atención de las consecuencias de la política militar estadounidense.
La analista argumentó que la mayor parte de la presión sobre los precios procede del conflicto en Oriente Medio, aunque reconoció que los ataques contra infraestructura energética rusa también han influido.
La situación coloca al presidente ante una contradicción política: durante su campaña prometió mejorar las condiciones económicas y evitar nuevas intervenciones militares prolongadas.
"Él que calificaba estas guerras como 'guerras absurdas y lejanas'. Bueno, pues él protagoniza una de estas guerras absurdas y lejanas", afirmó Estefan.
La especialista considera que el conflicto se ha prolongado mucho más de lo previsto y que sus efectos económicos están llegando directamente a los consumidores estadounidenses.
En ese contexto, la política energética se ha convertido en una herramienta electoral.
El acuerdo con Rusia ha abierto otro frente de tensión entre Washington y sus aliados europeos.
Para los gobiernos europeos, el problema no es únicamente comercial. Los ingresos que Rusia obtiene mediante la venta de combustibles pueden contribuir a sostener su economía mientras continúa la guerra contra Ucrania.
Estefan sostuvo que el acercamiento de Trump a Moscú profundiza la percepción de que Estados Unidos se ha convertido en un socio menos predecible.
La analista explicó que en Europa existe una creciente sensación de abandono frente a una amenaza que consideran inmediata.
La relación transatlántica atraviesa un momento especialmente delicado porque los gobiernos europeos también denuncian actividades de sabotaje, ciberataques y otras operaciones híbridas atribuidas a Rusia.
Estefan mencionó como ejemplo el recibimiento ofrecido al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, por las autoridades británicas, que interpretó como una señal de respaldo europeo en medio de las diferencias con Washington.
La especialista recordó que tituló una de sus columnas recientes El aliado infiel, precisamente para describir el deterioro de la confianza europea en Estados Unidos.
"Nos traicionó nuestro aliado de toda la vida", resumió al explicar el sentimiento que, a su juicio, refleja parte de la prensa europea.
La relación entre Washington y Kiev también enfrenta controversias relacionadas con las comunicaciones militares.
