Trump acelera su estrategia petrolera: Chevron y Halliburton negocian inversiones en Venezuela

La estrategia de Trump busca elevar la producción venezolana y garantizar un mayor suministro de crudo pesado para las refinerías estadounidenses.
Chevron y Halliburton están cerca de alcanzar acuerdos para invertir miles de millones de dólares en los campos petroleros de Venezuela, en una señal de que la estrategia energética del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, comienza a tomar forma después de meses de negociaciones lentas.
De acuerdo con información del Wall Street Journal , Chevron, la única gran petrolera estadounidense que mantiene operaciones activas en Venezuela, está cerca de ampliar su presencia en el país y podría incorporar dos nuevos campos de crudo pesado a su cartera.
Halliburton, una de las mayores compañías estadounidenses de servicios para la industria petrolera, también mantiene conversaciones para llevar equipos y tecnología a productores venezolanos.
Los acuerdos podrían marcar un punto de inflexión en los esfuerzos de Washington para recuperar la capacidad productiva de la industria petrolera venezolana, una de las mayores reservas de hidrocarburos del mundo.
Esta mañana, las acciones de Halliburton avanzaban 1.2%, mientras que Chevron subía 0.8%. En el S&P 500, el sector energético ganaba un 0.38%.
Chevron mantiene actualmente tres empresas conjuntas con Petróleos de Venezuela (PdVSA) y es la única gran petrolera estadounidense que continúa operando en el país.
La compañía negocia ahora la incorporación de dos campos de crudo pesado, lo que permitiría ampliar sus operaciones y, potencialmente, elevar su producción en Venezuela.
El avance resulta significativo porque otras grandes petroleras estadounidenses, como ExxonMobil y ConocoPhillips, han optado por mantenerse al margen por ahora.
Ambas compañías tienen además un antecedente que complica su regreso: el gobierno de Hugo Chávez nacionalizó sus activos en 2007 y todavía mantienen reclamaciones por miles de millones de dólares en compensaciones.
Chevron, en cambio, ha construido durante años una relación operativa con Venezuela y logró conservar una posición dentro de su industria petrolera incluso después de las sanciones estadounidenses.
Las oportunidades que Venezuela está ofreciendo a las compañías estadounidenses no son necesariamente activos listos para comenzar a producir.
Una parte importante corresponde a los llamados "greenfields" , campos que carecen de infraestructura suficiente, electricidad y otras instalaciones necesarias para desarrollar una operación petrolera a gran escala.
Convertir esos activos en campos productivos requeriría miles de millones de dólares en inversiones y varios años de trabajo.
Por ello, el interés de las compañías estadounidenses no depende únicamente de la cantidad de petróleo disponible. También será determinante el marco legal y comercial, las garantías para las inversiones y las condiciones de seguridad.
Estos fueron precisamente algunos de los obstáculos que hicieron que varias petroleras se mostraran cautelosas durante los meses anteriores.
La estrategia forma parte del objetivo de Trump de utilizar el sector energético para fortalecer el suministro de petróleo en el hemisferio occidental.
Venezuela posee algunas de las mayores reservas petroleras del mundo, pero décadas de deterioro de infraestructura, falta de inversión y restricciones internacionales han limitado su capacidad para convertir esos recursos en producción.
Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.



