Shanghái se convierte en el gran casero para rescatar su mercado inmobiliario

La capital financiera china adquiere pequeas viviendas para alquiler social en un experimento que ya se extiende a otras ciudades y que busca devolver liquidez al maltrecho mercado del ladrillo
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El seor Chen llevaba aos sin dormir en su segundo apartamento. Nadie lo haca. En aquel pequeo piso de un bloque muy viejo de Shanghi no haba sof, televisin ni armarios. En el saln permaneca una urna con las cenizas de su mujer, junto a una fotografa, unas velas y algunas ofrendas. Chen haba convertido una vivienda en un diminuto mausoleo privado porque, puestos a hacer nmeros, le sala ms barato reservar un piso a los muertos que pagar una tumba.
Ahora lo acaba de vender. Y el comprador ha sido el propio gobierno de la ciudad.
Este caso resume dos de los problemas que se han cruzado este ao en China. Por un lado, el pas tiene demasiadas viviendas y un mercado inmobiliario que lleva cinco aos intentando salir de su mayor crisis. Por otro, en las grandes ciudades empiezan a faltar lugares asequibles para enterrar a una poblacin que envejece a gran velocidad. De esa combinacin nacieron los guhui fang, literalmente "apartamentos para cenizas", pisos vacos transformados en santuarios familiares. Una solucin heterodoxa a una cuenta bastante terrenal: los derechos de uso residencial alcanzan normalmente los 70 aos, mientras que una plaza de cementerio tiene ciclos de utilizacin de un mximo de 20.
El Gobierno chino decidi poner freno este ao. La nueva regulacin funeraria estipula que las viviendas residenciales no pueden utilizarse especficamente para depositar cenizas. El inslito negocio de comprar una casa para un muerto haba terminado siendo tambin una consecuencia inesperada del desplome del ladrillo. Y ah vuelve a entrar Shanghi. Mientras muchos ahora tienen que sacar las urnas de pisos vacos, el Gobierno local quiere introducir inquilinos en miles de viviendas antiguas que han perdido compradores.
La capital financiera ha lanzado un nuevo experimento: empresas pblicas compran pequeos pisos de segunda mano a propietarios que quieren vender, los reforman y los incorporan al parque de alquiler asequible. El Estado hace simultneamente de comprador, rehabilitador y casero.
La primera cosecha convenci a las autoridades para ampliar la prueba. Los distritos de Pudong, Xuhui y Jing'an haban adquirido 523 viviendas en apenas mes y medio. Se buscan sobre todo pisos bien comunicados, de menos de 70 metros cuadrados y con un precio inferior a cuatro millones de yuanes (alrededor de 530.000 euros). El objetivo es alquilarlos por debajo del precio de mercado a jvenes, trabajadores recin llegados, profesionales de empresas tecnolgicas y otros residentes con dificultades para acceder a una vivienda.
No es precisamente una ayuda menor en una de las ciudades ms caras del pas. El alquiler residencial medio en Shanghi rondaba en septiembre los 85 yuanes por metro cuadrado. Un piso de 60 metros cuadrados saldra, sobre ese promedio, por unos 5.100 yuanes mensuales (700 euros), y eso porque el alquiler es barato en las zonas alejadas del centro. Hay que tener en cuenta que la renta disponible por habitante en esta ciudad donde viven cerca de 30 millones de personas fue de 91.987 yuanes en 2025 (1.330 euros). Para un veinteaero mileurista que llega solo a Shanghi, vivir cerca de su trabajo sigue siendo una factura desproporcionada.
El mecanismo tiene adems una segunda intencin. En barrios plagados de los llamados laopoxiao -pisos "viejos, pequeos y destartalados", muchos construidos hace dcadas- el propietario que quiere cambiarse a una casa mejor encuentra por fin un comprador seguro. En varios distritos recibe una especie de vale equivalente al importe de la operacin que puede utilizar para adquirir otra vivienda. As se intenta poner en movimiento toda la cadena: el Estado compra el piso viejo, el antiguo dueo utiliza el dinero para comprar otro y la vivienda adquirida termina alquilada a precio asequible. Es una pequea transfusin de liquidez a un mercado donde durante aos sobraban vendedores y faltaban compradores.
Los primeros datos pblicos dan argumentos a los funcionarios para presumir del experimento. En los tres primeros meses del ao se vendieron 54.100 viviendas viejas en Shanghi, un incremento interanual del 14%. El precio mensual de las viviendas usadas encaden adems varios avances durante la primavera. Las autoridades sostienen que el nuevo programa est sirviendo para eliminar stock all donde ms se necesita vivienda asequible.
La receta ya se est reproduciendo, con diferentes ingredientes, en otras metrpolis. En Guangzhou se ha autorizado a empresas estatales a comprar viejas viviendas y convertirlas en pisos sociales o alojamientos para trabajadores cualificados. Shenzhen subvenciona el "vende viejo y compra nuevo", mientras Pekn ha vuelto a rebajar las restricciones impuestas a compradores de nuevas viviendas y ha elevado los lmites de los prstamos concedidos a travs del fondo pblico de vivienda.
Son nuevos parches para la gran herida econmica que dej la explosin de la burbuja inmobiliaria en 2021. Desde entonces, el Gobierno ha reducido entradas hipotecarias, abaratado crditos, levantado restricciones de compra, ayudado a completar promociones paralizadas y presionado a los gobiernos locales para absorber parte del enorme stock. El pasado septiembre, se fue todava ms lejos al anunciar una subvencin nacional de un punto porcentual en los intereses de determinadas hipotecas para compradores de primera vivienda.
China est entrando en un mercado distinto al de la poca dorada de las gras. Las viviendas usadas representaron ya el 52% de todas las transacciones inmobiliarias durante los ocho primeros meses de este ao, frente al 27% en 2020. El pas que durante dos dcadas construy ciudades enteras para alimentar su crecimiento empieza a descubrir que su problema ya no es levantar ms casas, sino decidir qu hacer con las que tiene.
La capital financiera china adquiere pequeñas viviendas para alquiler social en un experimento que ya se extiende a otras ciudades y que busca devolver liquidez al maltrecho mercado del ladrillo Leer



