La UE alcanza un entendimiento con China para reducir la importación de coches híbridos a la mitad

La visita del comisario europeo de Comercio a Pekín concluye con un acuerdo para regular las exportaciones de vehículos híbridos chinos y favorecer las de tierras raras
China y la Unión Europea han llegado este viernes a un "entendimiento" sobre el comercio de vehículos híbridos, tras la visita de dos días a Pekín del comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic. "Estamos lejos del final, pero hemos dado un importante primer paso para reequilibrar la relación comercial", ha aseverado Sefcovic durante una rueda de prensa para cerrar su viaje, tras dos jornadas de reuniones con el ministro de Comercio chino, Wang Wentao. "Hemos alcanzado un entendimiento común para regular las exportaciones chinas de híbridos e híbridos enchufables a la UE. Esto abre la posibilidad de reducirlas a más de la mitad", ha enfatizado el comisario.
Sefcovic ha destacado tres avances de su visita: un entendimiento para reducir potencialmente en más de la mitad las exportaciones chinas de vehículos híbridos a la UE; una rebaja de los aranceles chinos a productos europeos, entre ellos componentes de automóviles y aceite de oliva, que totalizan unos 4.000 millones en ventas con lo que el ahorro potencial para las empresas comunitarias se estima en unos 225 millones de euros; y el compromiso de facilitar las licencias de exportación de tierras raras e imanes permanentes. "Las negociaciones genuinas merecen una oportunidad real", ha defendido el comisario, que ha agradecido la disposición de sus interlocutores chinos.
El comunicado difundido por el Ministerio de Comercio chino no concreta avances, pero sí recoge su disposición a seguir agilizando las licencias de exportación de tierras raras a Europa, explorar la reducción de aranceles sobre algunos productos (Sefcovic ha adelantado que entre ellos figuran el aceite de oliva y componentes de automóviles) y establecer un diálogo técnico sobre el reglamento europeo de subsidios extranjeros. La UE había exigido compromisos concretos al gigante asiático para reducir un déficit comercial de mercancías cercano a los 1.000 millones de euros diarios, que Bruselas considera una amenaza para su industria y sus empleos y tacha de "insostenible".
Sefcovic había llegado a Pekín con tres demandas: contener el aumento de las exportaciones chinas en sectores bajo presión, mejorar el acceso de las empresas europeas al mercado del gigante asiático y garantizar el suministro de materiales esenciales para sus fábricas.
Esta ronda culmina tres meses de conversaciones, desde la creación en junio de un mecanismo de consultas sobre comercio e inversión. Sefcovic fijó entonces octubre como plazo para obtener "resultados tangibles" que pudiera presentar a los dirigentes europeos. Desde el Ministerio de Comercio chino describen las reuniones como "pragmáticas y productivas" y han fijado una nueva tanda de negociaciones en marzo de 2027.
El automóvil concentra buena parte de la disputa. Los aranceles adicionales de hasta el 35,3% que Bruselas impuso en octubre de 2024 a los eléctricos de batería fabricados en China dejaron fuera a los híbridos. Pero, desde entonces, estos últimos han ganado protagonismo. Las importaciones comunitarias de híbridos enchufables, contando todos los países de origen, aumentaron a un ritmo interanual del 86% en septiembre, mientras sus precios bajaron un 20%, según Reuters. Más de la mitad de los híbridos enchufables y eléctricos de batería que importa la UE proceden de China.
Bruselas quiere que Pekín limite ese flujo. Antes de las reuniones, China había rechazado hacerlo voluntariamente, según el diario británico Financial Times. La Comisión ha estudiado fijar un cupo de importación y aplicar aranceles elevados a los vehículos que lo superen, una salvaguardia que podría afectar también a proveedores como Japón, Corea del Sur y el Reino Unido. El comunicado chino solo afirma que el entendimiento sobre los híbridos es "compatible con las normas de la Organización Mundial del Comercio", sin explicar si incluye límites a las ventas.
Sobre los eléctricos de batería, ambas partes seguirán tramitando los compromisos de precios ofrecidos por las empresas y la revisión del expediente antisubvenciones, según la versión oficial china. Esa vía permitiría sustituir los aranceles adicionales por condiciones como precios mínimos de importación.
En materia de tierras raras e imanes permanentes, empleados en motores eléctricos y otros equipos industriales, China se declara "dispuesta a seguir facilitando" las licencias de exportación mediante el mecanismo de "vía rápida". La UE, por su parte, trabajará con los Estados miembros para facilitar la resolución de casos prioritarios de licencias relacionadas con China para productos de doble uso, con aplicaciones civiles y militares. El comunicado chino no precisa qué productos se beneficiarían, pero recoge un entendimiento para avisar antes de incluir entidades en las listas de control de exportaciones y aumentar la transparencia de los procedimientos para incorporarlas o retirarlas, dentro de los marcos jurídicos respectivos.
La dependencia de los suministros chinos limita el margen de maniobra de la UE ya que, si impone nuevas barreras comerciales, Pekín podría responder dificultando el acceso a las materias primas que precisamente las fábricas europeas necesitan. Bruselas ha aprobado este viernes 46 nuevos proyectos de materias primas críticas repartidos entre 16 Estados miembros (incluida España) para diversificar sus suministros.
China rechaza que se le atribuya la responsabilidad de los problemas económicos del bloque, pero la dimensión del desequilibrio explica la presión europea. El gigante asiático es el mayor proveedor de mercancías de la UE; en 2025, le vendió productos por 559.400 millones de euros, pero le compró por 199.600 millones, según datos de Eurostat. El déficit resultante fue de 359.800 millones de euros y esa brecha ha seguido creciendo: en el segundo trimestre de este año alcanzó los 103.000 millones, el mayor déficit trimestral desde finales de 2022.
Pekín se ha comprometido este viernes a ampliar las compras de productos sanitarios europeos y acelerar, tras evaluar los riesgos, el reconocimiento de zonas de Estados miembros libres de determinadas enfermedades animales. Esto permitiría evitar que un brote en una región cierre el mercado chino a todo un país, como ocurrió con los productos avícolas españoles en agosto de 2025 por la gripe aviar. España y China ya firmaron un protocolo de regionalización para esa enfermedad en abril de este año. Además, China y la UE iniciarán un diálogo técnico a propósito del Reglamento de la UE sobre Subvenciones Extranjeras (FSR, por sus siglas en inglés).
El balance de la visita llegará al Consejo Europeo de los días 15 y 16 de octubre, en los que los líderes de los Veintisiete debatirán qué hacer a continuación. Francia y Alemania pidieron esta semana ampliar los instrumentos de defensa comercial y la industria también ha reclamado una actuación inmediata frente a las prácticas chinas que considera desleales. Por su parte, la Eurocámara respaldó el miércoles una recomendación que reclama reciprocidad y apoya una respuesta europea proporcionada si China no abre su mercado. También pide reducir las dependencias en sectores estratégicos y reforzar el control de inversiones. El texto no es vinculante, pero refleja el apoyo político a combinar el diálogo con una mayor protección de los intereses europeos.
Tobias Gehrke, investigador del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), advierte de que incluso un arreglo centrado en el automóvil dejaría abiertas otras disputas. "Un acuerdo sobre un producto no puede convertirse en una promesa de tolerar distorsiones que afectan a otros", escribe en un análisis publicado en la víspera del viaje de Sefcovic. Su argumento se extiende a la inversión: Europa debería buscar proyectos que desarrollen proveedores y capacidades tecnológicas locales, evitando quedar relegada al ensamblaje de componentes fabricados en China. Por su parte, Capital Economics considera que un endurecimiento de los aranceles europeos tendría un impacto limitado sobre la economía china y señala que la dependencia de la UE de los suministros chinos y las divisiones entre sus socios reducen el margen de presión de Bruselas.



