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SETI busca señales de civilizaciones extraterrestres en la Luna

Por Redacción Sinergia Empresarial · 25 de septiembre de 2026 · 3 min
SETI busca señales de civilizaciones extraterrestres en la Luna

Científicos del Instituto SETI proponen analizar el polvo lunar en busca de partículas que podrían ser restos de tecnología extraterrestre.

¿Y si las huellas de una civilización extraterrestre no estuvieran en una señal de radio, sino escondidas entre los granos de polvo de la Luna? Investigadores del Instituto SETI plantearon una nueva estrategia para buscar tecnofirmas: analizar el regolito lunar en busca de partículas microscópicas que pudieran ser restos de tecnología desarrollada fuera del Sistema Solar. El estudio, encabezado por Lewis Pinault, investigador asociado del Instituto SETI, fue publicado como preimpresión en arXiv y enviado a International Journal of Astrobiology. La propuesta no afirma haber encontrado tecnología extraterrestre, sino que desarrolla un modelo para determinar si este tipo de evidencia podría conservarse en la superficie lunar y cómo sería posible identificarla.

La Luna funciona como una especie de registro natural debido a las condiciones de su superficie. A diferencia de la Tierra, carece de atmósfera y agua líquida, además de no contar con una actividad tectónica que recicle constantemente sus materiales.

Por ello, partículas que hayan llegado desde otras regiones del espacio podrían permanecer conservadas durante periodos extremadamente largos dentro del regolito, la capa de polvo, arena y fragmentos de roca que cubre la superficie lunar.

Los investigadores consideran que una civilización tecnológica podría haber producido partículas artificiales de manera deliberada o accidental. Algunos residuos podrían desprenderse de estructuras construidas en el espacio, mientras que otros podrían corresponder a pequeñas sondas diseñadas para explorar otros sistemas estelares.

La hipótesis retoma ideas planteadas desde la década de 1990 por el astrónomo Oleksiy Arkhipov, quien propuso que residuos tecnológicos podrían desplazarse por el espacio interestelar y terminar acumulándose en superficies estables como la Luna.

El estudio distingue dos posibilidades. Las llamadas partículas de Arkhipov serían residuos industriales producidos de manera involuntaria por una civilización, mientras que las partículas de Bracewell serían hipotéticas microsondas enviadas deliberadamente para explorar o recopilar información.

Para sobrevivir a un viaje interestelar, estos materiales tendrían que soportar millones de años de exposición al espacio. El modelo considera partículas extremadamente pequeñas y materiales resistentes, entre ellos cerámicas avanzadas, grafeno y determinadas superaleaciones.

Sin embargo, llegar hasta la Luna también representa un problema. Las partículas tendrían que alcanzar su superficie sin destruirse durante el impacto. Los modelos analizados por los investigadores plantean que solo una fracción podría sobrevivir a ese proceso.

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El tamaño del regolito convierte la búsqueda en un desafío. Un solo metro cúbico de suelo lunar puede contener más de un billón de granos micrométricos, por lo que identificar manualmente una partícula artificial sería prácticamente inviable.

La propuesta contempla utilizar microscopía electrónica de barrido y sistemas de inteligencia artificial capaces de detectar anomalías en grandes cantidades de imágenes. Uno de los modelos mencionados es YOLO-ET, que podría servir para identificar partículas que posteriormente serían sometidas a análisis de laboratorio.

Las muestras también podrían estudiarse mediante técnicas de caracterización de materiales, espectroscopia y otros métodos capaces de determinar su composición y estructura.

La ausencia de una tecnofirma también tendría valor científico. De acuerdo con los modelos del estudio, analizar aproximadamente un metro cúbico de regolito sin encontrar partículas artificiales permitiría establecer límites sobre la cantidad de residuos tecnológicos que podrían haber producido determinadas civilizaciones a lo largo de la historia de la Vía Láctea.

Esto no demostraría que la humanidad esté sola en el Universo. Sin embargo, permitiría descartar algunos escenarios sobre la cantidad de material artificial que pudo dispersarse entre sistemas estelares.

Las futuras misiones lunares podrían proporcionar nuevas oportunidades para poner a prueba la hipótesis. Programas como Artemis, de la NASA, las misiones Chang'e de China y otras iniciativas de exploración podrían aportar muestras de regolito para buscar estas posibles tecnofirmas.

Así, la propuesta del Instituto SETI plantea cambiar parcialmente la pregunta. En lugar de buscar únicamente señales que una civilización pudiera estar transmitiendo ahora, los investigadores proponen revisar un archivo natural que podría conservar restos de tecnologías de civilizaciones que existieron hace millones o incluso miles de millones de años.