Seis preguntas clave para los inversores de Wall Street en 2026, según Lombard Odier

El holding financiero analiza las acciones, la inteligencia artificial, la Fed, el yen, los bonos y la relación entre renta fija y variable global en los próximos meses.
Los activos de riesgo tuvieron un sólido desempeño durante la primera mitad de 2026, pese a los conflictos geopolíticos, el aumento del precio del petróleo, la incertidumbre arancelaria y las dudas sobre el gasto asociado con la inteligencia artificial. Para los próximos meses, el escenario continúa siendo constructivo, aunque con varios factores que podrían generar volatilidad.
Esa es la conclusión de Michael Strobaek, director global de inversiones de Lombard Odier, y Nannette Hechler-Fayd'herbe, directora de estrategia de inversión, sostenibilidad e investigación, quienes identifican seis preguntas que los inversores deberían hacerse de cara a los últimos meses del año.
El punto de partida es favorable: la inversión global se está acelerando, el crecimiento continúa siendo sólido y las perspectivas para las ganancias corporativas mejoraron. Al mismo tiempo, la inflación permanece relativamente contenida y la economía estadounidense muestra señales de un crecimiento que no estaría generando fuertes presiones sobre los precios.
"Las condiciones están dadas para nuevas subidas", sostienen los autores, aunque remarcan que los mercados enfrentan varios focos de riesgo.
La primera cuestión está relacionada con la reciente rotación dentro de las acciones vinculadas con inteligencia artificial. Para Strobaek y Hechler-Fayd'herbe, el movimiento no debería convertirse en una venta generalizada de compañías tecnológicas.
Las grandes empresas estadounidenses de tecnología registraron un crecimiento de las ganancias cercano al 70% interanual durante el segundo trimestre. Además, las compañías de software comenzaron a obtener beneficios de una adopción más amplia de herramientas de IA por parte de las empresas.
El crecimiento de los ingresos de los negocios de computación en la nube también constituye, según el análisis, una señal de que la monetización de la IA continúa avanzando.
Otro indicador es el aumento reciente de los precios de alquiler de unidades de procesamiento gráfico, los chips utilizados para entrenar modelos de inteligencia artificial. Para los autores, esto demuestra que la demanda de capacidad de cómputo todavía supera la posibilidad de la industria de incorporar nueva oferta.
El fenómeno no se limita a los fabricantes de chips. La demanda se extiende por toda la cadena de infraestructura necesaria para desarrollar y utilizar IA: diseñadores de semiconductores, proveedores de infraestructura, fundiciones, empresas de redes y operadores de centros de datos.
En este contexto, la firma mantiene una posición neutral sobre el sector tecnológico global, pero muestra preferencia por las compañías tecnológicas de mercados emergentes y por las empresas de software. La razón es que sus valuaciones son inferiores a las de sus pares de mercados desarrollados, pese a perspectivas de crecimiento de ganancias similares.
Después de un período en el que las subidas estuvieron concentradas principalmente en las compañías tecnológicas, el avance comenzó a extenderse hacia otros sectores y regiones.
Para los especialistas de la entidad suiza, esa ampliación es coherente con el impacto que el ciclo de inversión en tecnología y en bienes de capital está teniendo sobre el resto de la economía.
Los indicadores de actividad manufacturera estadounidense mejoraron desde comienzos de año, mientras que las ganancias corporativas del segundo trimestre sorprendieron positivamente en la mayoría de los sectores.
En ese escenario, la entidad mantiene una visión favorable sobre acciones tanto de mercados desarrollados como emergentes. Entre los sectores preferidos aparecen las empresas financieras, materiales, utilities y salud, respaldadas por una mejora del crecimiento de las ganancias y tendencias estructurales como el aumento de la inversión, la electrificación y el envejecimiento de la población.
El análisis también considera que las valuaciones de las acciones de mercados desarrollados son actualmente más atractivas en relación con las ganancias esperadas que al comienzo del año.
La elección de medio término en Estados Unidos puede generar volatilidad, pero los autores señalan que, históricamente, los cambios políticos en el Congreso no han impedido que las acciones estadounidenses suban durante los doce meses posteriores.
La intervención conjunta de Estados Unidos y Japón en el mercado cambiario es un hecho poco frecuente. Según Strobaek y Hechler-Fayd'herbe, para el Ministerio de Finanzas japonés la medida buscó limitar la magnitud de la intervención necesaria para estabilizar al yen.
Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.



