¿Que nos dice la teoría económica de los conflictos armados?
<div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden view-mode-rss"><div class="field-items"><div class="field-item even" property="content:encoded"><p>Mi objetivo es tratar de entender lo que estamos viviendo desde 2022, año en que la guerra regresó a Europa.

Mi objetivo es tratar de entender lo que estamos viviendo desde 2022, año en que la guerra regresó a Europa. La hipótesis es que los cambios en la tecnología modificaron el armamento, la forma de pelear y los incentivos.
Son tres los conflictos relevantes: Rusia y Ucrania, Oriente Medio e Irán. Hay ciertas características que explican el inicio, su desarrollo y que no se resuelva.
Las guerras han existido durante miles de años. La pregunta relevante es: ¿qué hace que existan épocas de paz y otras en las que hay muchas guerras?
La respuesta es multifactorial. Un factor importante es la evolución de las tecnologías para atacar y para defenderse. Cuando las tecnologías para defenderse son mejores hay menos guerras y cuando las de ataque dominan hay más.
Un buen ejemplo es el periodo sin conflictos armados entre las dos potencias después de la Segunda Guerra Mundial. La amenaza de las bombas nucleares con los costos que implicaba un conflicto garantizó un equilibrio de paz en Europa, aunque el continente estaba dividido entre los dos bloques.
Lo anterior lo podemos expresar en términos más económicos. Parece que las barreras y los costos de entrada explican el inicio de las guerras y los costos de salida si hay incentivos para terminarlos.
En la medida en que el costo de iniciar un conflicto baja la probabilidad de empezarlo es mayor.
A continuación, presento tres ejemplos de tecnologías que han privilegiado al que agrede.
La primera es la tecnología de los drones no tripulados que sirven para atacar objetivos lejos de la frontera con un bajo costo en términos de vidas humanas. Ejemplo de cómo se usa la tecnología incluye los drones que han atacado Moscú en el primer caso; lo que sucede en el Líbano en el segundo; y en el tercero, los ataques a infraestructura estratégica de Irán y su respuesta atacando con drones instalaciones de Qatar y Emiratos Árabes.
La segunda es la guerra cibernética. Hoy se pueden lanzar ataques al gobierno contrario desde un lugar remoto no identificado y comprometer la capacidad de operación del país atacado. Hubo evidencia de cómo Rusia atacó de esta manera al gobierno de Ucrania.
Dadas las consecuencias de incidentes de ciberseguridad fuera de un contexto de guerra, se puede argumentar que es un arma que utilizarla en una guerra es efectiva y tiene un bajo costo.
El caso del Colonial Pipeline en Estados Unidos es ilustrativo. Paralizó el sistema que transporta 45% del combustible en la región este de Estados Unidos.
El tercero es que el objetivo ya no tiene que ser el control total del territorio con una invasión terrestre. Si bien Rusia tiene el control de una parte de Ucrania no sucede lo mismo en los otros dos casos.
Para una guerra de este tipo ya no es esencial una gran inversión que, además, tiene un alto costo político por los muertos. Dos referencias en el caso de Estados Unidos son Vietnam e Iraq.
Hoy la discusión en Estados Unidos por la guerra en Irán es económica, dado que el precio del petróleo volvió a subir por el cierre del estrecho de Ormuz.
La tecnología ha creado las condiciones para que los países decidan iniciar un conflicto. Es una nueva realidad en el mundo, lo cual no es una buena noticia.
Sinergia Empresarial continuará el seguimiento de esta información sobre ¿Que nos dice la teoría económica de los conflictos armados? y ampliará la cobertura conforme se confirmen nuevos elementos relevantes para el ecosistema empresarial.



