Internacional

Por qué el dios griego Kairós sigue siendo tan importante en los momentos clave de nuestras vidas

Por Redacción Sinergia Empresarial · 02 de agosto de 2026 · 2 min
Por qué el dios griego Kairós sigue siendo tan importante en los momentos clave de nuestras vidas

Los antiguos griegos no solo imaginaron un dios para representar la oportunidad: desarrollaron toda una forma de entender la vida que ayuda a decidir, actuar... e incluso hablar.

"Ahora o nunca". Pocas expresiones resumen mejor una experiencia humana universal: la sensación de que existe un instante preciso para actuar y que, si lo dejamos escapar, quizás no vuelva .

A menudo solo entendemos la importancia de esos momentos cuando ya han pasado.

Y entonces llegan los lamentos: "¡Si hubiera dicho algo en ese momento!". O los reproches: "¿Cuándo voy a aprender a no abrir la boca?". Pero también las celebraciones: "Menos mal que me atreví". O la satisfacción de descubrir, a posteriori, que una decisión tomada en el último minuto fue exactamente la correcta.

Los griegos antiguos hicieron algo más que percatarse del valor de esos soplos fugaces: les dieron nombre propio, kairós (καιρός), y los convirtieron en concepto.

A diferencia de cronos (χρόνος), el tiempo que avanza, el del calendario y el reloj, kairós era algo más esquivo: la ocasión oportuna que se abre y se cierra, el instante en que algo -una palabra, una decisión, una acción- puede ocurrir con toda su fuerza o perderla para siempre.

Así, mientras cronos expresaba la concepción cuantitativa del tiempo -la duración, la edad, la velocidad-, señaló el filósofo John E. Smith, de la Universidad de Yale, kairós apuntaba a su carácter cualitativo: la posición especial que ocupa un evento en una serie, el momento que marca una oportunidad que tal vez no regrese.

En esencia, no todo instante es igual: algunos tienen peso, y ese peso no se mide en horas.

Para el mundo griego, ese peso era tal que merecía más que un nombre, así que lo encarnaron en un dios.

Kairós era una divinidad menor del panteón griego, hijo de Zeus según algunas fuentes, hermano del Destino según otras.

Más allá de su genealogía divina, vale la pena fijarse en su apariencia, pues cuando se trataba de imaginar a sus dioses, los griegos dejaban poco al azar: cada detalle tenía un significado.

El nuevo podcast de BBC Mundo sobre un amor que triunfó contra todo pronóstico

Hacia el siglo IV a.C., el escultor Lisipo -uno de los tres grandes escultores de la Grecia clásica- creó una estatua de Kairós que se hizo famosa.

La obra en sí se perdió, pero pervivió en la memoria gracias a escritos como los del poeta Posidipo de Pela (c. 310 – 240 a.C.), quien compuso un diálogo imaginario con la estatua.

Por él sabemos que ese Kairós corría en puntillas, pues estaba siempre en movimiento, con alas en los pies, como si el viento lo llevara.

En su mano tenía una navaja. Su filo, según la interpretación más extendida, representaba la naturaleza escurridiza del kairós: ese instante crítico en el que una acción puede cambiarlo todo. Un segundo antes puede ser demasiado pronto; un segundo después, demasiado tarde.

Y un detalle que no se olvida: Kairós tenía el cabello largo y abundante por delante, cayéndole sobre la cara. Pero por detrás era completamente calvo.

El poeta pregunta: "¿Por qué tus cabellos caen hacia delante?".

Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.