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Peso mexicano retrocede ante posibles recortes de tasas de Banxico

Por MVS Noticias · 12 de octubre de 2026 · 4 min
Peso mexicano retrocede ante posibles recortes de tasas de Banxico

Peso mexicano retrocede ante posibles recortes de tasas de Banxico

El peso mexicano volvió a perder terreno frente al dólar y se situó alrededor de las 18.40 unidades por billete estadounidense.

El economista Luis Miguel González explica que las señales de una política monetaria menos restrictiva reducen el atractivo de invertir en pesos. En entrevista con Ana Francisca Vega en MVS Noticias, advierte que un dólar más caro no significa necesariamente que la economía mexicana esté empeorando.

Para Luis Miguel González, analista económico, el movimiento del peso no debe interpretarse automáticamente como una señal de debilidad económica. La cotización del dólar responde a numerosos factores, entre ellos las diferencias entre las tasas de interés de México y Estados Unidos, las expectativas de los inversionistas y las decisiones de los bancos centrales.

En entrevista con Ana Francisca Vega en MVS Noticias, González explicó que las recientes minutas del Banco de México contienen una señal relevante: tres integrantes de su Junta de Gobierno consideran que existe margen para continuar reduciendo el costo del dinero.

"Este aviso de que puede haber una baja es lo que mueve el tipo de cambio", señaló.

La explicación se encuentra en uno de los mecanismos que durante años favorecieron al peso mexicano: el atractivo de las tasas de interés nacionales frente a las estadounidenses.

Durante distintos periodos, México ha ofrecido rendimientos considerablemente superiores a los de Estados Unidos. Esa diferencia incentivó a inversionistas a mantener recursos en instrumentos denominados en pesos, aprovechando el mayor rendimiento de las inversiones mexicanas.

Sin embargo, cuando el Banco de México reduce su tasa de referencia, la diferencia entre los rendimientos de ambos países puede estrecharse. Esto disminuye parte del incentivo para mantener inversiones en moneda mexicana.

El economista detalló que, si esa ventaja disminuye, algunos participantes del mercado pueden encontrar más atractivo cambiar sus inversiones de pesos a dólares.

"Si ese diferencial se achica, pues de alguna manera se vuelve más interesante cambiar dinero de pesos a dólares", sostuvo.

Este comportamiento ayuda a explicar por qué las expectativas sobre las decisiones del banco central pueden influir en la cotización de la moneda incluso antes de que se anuncie formalmente un nuevo recorte.

Las minutas, que recogen los argumentos expresados durante las reuniones de política monetaria, funcionan así como una herramienta de transparencia, pero también como una señal para los mercados financieros.

Durante la conversación, el analista hizo referencia al anuncio del Premio de Economía en memoria de Alfred Nobel y a los estudios sobre cómo las señales de las autoridades monetarias pueden modificar el comportamiento de los agentes económicos.

El principio es que las decisiones financieras no dependen únicamente de las condiciones actuales, sino también de lo que las personas y las empresas esperan que ocurra en el futuro.

"Lo importante es que los bancos centrales manden señales claras de cómo están viendo el futuro y cómo esas señales moldean el comportamiento de los consumidores", explicó.

En el mercado cambiario, esas expectativas pueden traducirse en movimientos anticipados: si los inversionistas consideran que las tasas mexicanas seguirán bajando, pueden ajustar sus posiciones antes de que la reducción se materialice.

La comunicación del Banco de México se convierte, por tanto, en un factor relevante para entender la evolución del peso.

Durante décadas, el precio del dólar se ha utilizado como una referencia cotidiana para evaluar la situación económica del país. Esa preocupación, explicó, tiene raíces históricas.

Las crisis de los años ochenta y noventa estuvieron acompañadas por fuertes depreciaciones de la moneda, episodios que dejaron una huella profunda en la percepción de varias generaciones.

El economista identificó tres precios que concentran especialmente la atención de los mexicanos:

"¿Cuánto vale la gasolina, cuánto valen las tortillas y cuánto vale el dólar?".

Sin embargo, advirtió que la fortaleza del peso no es un indicador suficiente para determinar si una economía atraviesa un buen o mal momento.

"No es que si la economía va bien el tipo de cambio esté fuerte, o que si se debilita, necesariamente la economía se mueve", explicó.

Como ejemplo, recordó que durante el primer trimestre el peso mantuvo una cotización particularmente fuerte, pese a que la actividad económica registró una contracción.

En contraste, señaló que el reciente debilitamiento de la moneda coincide con indicadores que apuntan a una recuperación moderada de la economía mexicana.

"En ese primer trimestre la economía tuvo un decrecimiento. Y ahorita el tipo de cambio se está debilitando en un contexto donde la mayoría de los indicadores nos hablan de una pequeña recuperación económica", afirmó.

La conclusión es que un peso fuerte no garantiza crecimiento económico, del mismo modo que una depreciación moderada no implica necesariamente una crisis.

Aunque la cotización del peso no determina por sí sola el desempeño de la economía, sí tiene consecuencias concretas para los consumidores.

México es una economía abierta, profundamente integrada al comercio internacional y dependiente de numerosos productos, componentes y materias primas importadas.

Cuando el peso se fortalece, las importaciones pueden resultar más baratas en términos de moneda nacional, lo que contribuye a contener las presiones sobre los precios.

Por el contrario, una depreciación sostenida puede elevar los costos de los bienes adquiridos en el extranjero y, eventualmente, trasladarse al consumidor.

"Un tipo de cambio fuerte ayuda a controlar la inflación, debido a que nuestra economía es una economía abierta y tiene muchísimas cosas que vienen de Estados Unidos o del resto del mundo", explicó González.

Las grandes cadenas comerciales suelen adquirir mercancías con meses de anticipación. Además, sus decisiones de precios no dependen únicamente de cuánto pagaron por un producto, sino también de cuánto les costará reponerlo.

El economista puso como ejemplo a las tiendas departamentales, que pueden haber comprado su inventario dos meses antes de que se registre una variación importante en el tipo de cambio.

Por ello, una subida del dólar no necesariamente se refleja al día siguiente en los anaqueles.