Nestlé elimina los colorantes artificiales de todo su portafolio mundial

Nestlé eliminará todos los colorantes artificiales de su portafolio internacional antes de 2026.
Antes de que termine 2026, el portafolio global de Nestlé estará libre de colorantes alimentarios artificiales. Así lo confirmó Stefan Palzer, director de tecnología de la compañía, en entrevista exclusiva con Reuters desde la sede corporativa en Vevey, Suiza. La declaración convierte a la empresa suiza en la primera gran multinacional de alimentos en hacer un compromiso de esta magnitud a escala global — no solo en uno o varios mercados, sino en todos sus productos, en todos los países donde opera.
La decisión no llegó de improviso. Nestlé ya había completado la remoción de colorantes artificiales en su portafolio estadounidense, y el anuncio del martes extiende ese estándar al resto del mundo. "Lo hicimos porque los consumidores no aprecian los ingredientes artificiales. Quieren recetas más simples", explicó Palzer.
Para entender por qué esta decisión importa más allá de Nestlé, hay que ver los números del fenómeno que la rodea. El mercado global de ingredientes "clean label" aquellos percibidos como naturales, reconocibles y sin aditivos sintéticoscreció de 56,590 millones de dólares en 2025 a 62,420 millones en 2026, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 10.3 por ciento, según The Business Research Company. Las proyecciones apuntan a 93,420 millones de dólares en 2030.
El impulso viene directamente del consumidor. Según datos de Innova Market Insights, 79 por ciento de los consumidores a nivel global expresan preocupación activa por la calidad de los alimentos, y casi 1 de cada 3 nuevos lanzamientos de productos de alimentos y bebidas en el mundo ya incorpora alguna declaración de etiqueta limpia. Por su parte, una encuesta de Walmart reveló que 62 por ciento de sus clientes exigen mayor transparencia en los ingredientes y 54 por ciento revisa activamente las etiquetas antes de comprar.
No es solo una tendencia occidental. El mercado de ingredientes clean label en Asia-Pacífico es el de mayor crecimiento proyectado, impulsado en parte por el aumento en la población millennial y su relación con el consumo consciente.
Un catalizador inesperado ha acelerado la transformación del sector con una velocidad que pocas veces se veía en la industria de consumo masivo: los medicamentos GLP-1 para control de peso, como Ozempic y Wegovy. Según datos de KFF, aproximadamente 1 de cada 8 adultos estadounidenses ya toma estos medicamentos. Una encuesta del Gallup National Health and Well-Being Index registró que 12.4 por ciento de los encuestados los consume actualmente, frente a 5.8 por ciento en febrero de 2024.
El impacto en los hábitos alimenticios es medible. Según datos de Marriner Marketing, los usuarios de GLP-1 reportan una caída en el consumo de snacks de entre 40 y 60 por ciento, un aumento de casi 50 por ciento en la compra de alimentos especializados o saludables, un incremento de 65 por ciento en el consumo de proteína y un crecimiento de alrededor de 80% en la ingesta de frutas y verduras.
Para la industria de alimentos empacados, las cifras se vuelven amenazantes. Con alrededor de 20 por ciento de los hogares estadounidenses incluyendo ya a un usuario de GLP-1, analistas estiman pérdidas potenciales de hasta 12 millones de dólares en ventas de snacks durante la próxima década, según datos de Big Chalk Analytics citados por GV Wire. J.P. Morgan proyecta que para 2030, más de 30 millones de estadounidenses estarán bajo algún tratamiento GLP-1, el triple de los 10 millones actuales.
El tema ya permea las juntas de resultados de las grandes corporaciones. En lo que va de 2026, casi tres docenas de compañías fuera del sector salud mencionaron los medicamentos GLP-1 en sus conferencias de resultados trimestrales, frente a 14 en el mismo periodo del año anterior y apenas cinco dos años atrás, según datos de LSEG.
La presión regulatoria le agregó una dimensión de urgencia. En abril de 2025, el Secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., y la FDA anunciaron su intención de eliminar los colorantes alimentarios artificiales del suministro de alimentos en el mercado estadounidense, señalando posibles vínculos con el TDAH, la obesidad y la diabetes. La comunidad científica mantiene que se requiere mayor investigación, pero el movimiento político generó un efecto dominó que alcanzó a toda la cadena de valor de la industria.
Europa, por su parte, lleva años adelantada en este terreno. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) aplica regulación estricta sobre aditivos artificiales, lo que explica que el mercado europeo de ingredientes clean label sea el más grande del mundo, con un valor de 13,980 millones de dólares en 2025, según Fortune Business Insights.
El proceso interno no fue inmediato ni sencillo. "No fue una decisión obvia", reconoció Palzer. La compañía invirtió años en investigación y desarrollo para encontrar alternativas naturales viables. "Tuvimos que hacer mucho trabajo de I+D porque hay que evaluar todas las soluciones naturales, luego probar esas soluciones durante la producción y después también verificar su vida de anaquel."
La dificultad técnica es real. Los colorantes naturales que son derivados de plantas, frutas y especia se comportan de forma distinta que los sintéticos cuando se exponen al calor, la luz y el tiempo de almacenamiento. Reformular a escala masiva, en categorías tan distintas como confitería, bebidas, lácteos y snacks, implica prácticamente reescribir cada receta.
La decisión de la empresa más grande de alimentos del mundo aumenta la presión sobre competidores directos como PepsiCo, Mondelez, Mars, Hershey y The Coca-Cola Company para revisar y reformular sus propios portafolios internacionales.
Algunos ya se habían adelantado parcialmente. Gatorade, marca de PepsiCo, trabaja en eliminar colorantes artificiales de sus líneas de bebidas listas para consumir, con planes de transicionar sus principales sabores a colores derivados de frutas y vegetales. La misma PepsiCo lanzó versiones Simply NKD de Doritos y Cheetos a finales de 2025, eliminando sabores y colorantes artificiales para responder a la demanda del consumidor. Según Innova Market Insights, marcas como PepsiCo con su línea Simply ya reemplazaban colores y sabores artificiales en snacks de consumo masivo.
El movimiento de Nestlé no es solo una decisión de formulación química: es una declaración de posicionamiento estratégico. Trasladar la promesa "sin colorantes artificiales" desde los nichos premium hacia el estándar del mercado masivo cambia las reglas para toda la categoría. Lo que hoy es ventaja competitiva, mañana será el requisito mínimo de entrada.
Según datos de Alchemy in the Kitchen, más de dos tercios de los compradores afirman que las declaraciones clean label influyen en sus decisiones de compra, y más de 80 por ciento de los consumidores estadounidenses busca activamente estos atributos al elegir alimentos y bebidas. Y según New Hope Network, la oposición a los alimentos ultraprocesados se ha extendido a ingredientes que van desde colorantes artificiales hasta emulsificantes y estabilizadores: los consumidores están leyendo etiquetas.
El mensaje para las áreas de marketing es directo ya que la transparencia dejó de ser un argumento de venta diferenciador para convertirse en una condición de permanencia. Las marcas que no simplifiquen sus formulaciones y no comuniquen con claridad el propósito de cada ingrediente enfrentarán un consumidor que ya sabe cómo castigarlas.



