Millennials todavía quieren comprar coche, pero la Generación Z tiene nuevas prioridades: así cambia el consumo en México

Aunque el automóvil sigue siendo destacado para ambas generaciones en México, los Millennials le otorgan un mayor valor que la Gen Z
Durante décadas, tener un automóvil fue considerado uno de los principales símbolos de independencia, éxito y estabilidad económica. Sin embargo, las nuevas generaciones están transformando esa percepción. Mientras los Millennials mantienen un fuerte interés por ser propietarios de un vehículo, la Generación Z comienza a mostrar una relación distinta con la movilidad, influida por factores económicos, tecnológicos y nuevos hábitos de consumo.
Los reportes Statista Consumer Insights 2025 revelan que, aunque el automóvil sigue siendo importante para ambas generaciones en México, los Millennials le otorgan un mayor valor que los consumidores más jóvenes. Esta diferencia representa un cambio que fabricantes de automóviles, empresas de movilidad, aseguradoras y marcas relacionadas con el transporte deberán considerar en sus estrategias comerciales.
¿Qué generación considera más importante tener un automóvil?
Uno de los datos más llamativos del estudio de Statista muestra que 64% de los Millennials afirma que tener un automóvil es importante, mientras que entre la Generación Z el porcentaje baja a 54%.
La diferencia de diez puntos porcentuales refleja que el coche continúa siendo un activo relevante para quienes hoy se encuentran en una etapa de mayor consolidación laboral y familiar, mientras que los jóvenes parecen priorizar otros aspectos de su estilo de vida.
Aunque más de la mitad de la Generación Z sigue considerando importante tener un vehículo propio, el automóvil ya no ocupa el mismo lugar que tuvo para generaciones anteriores.
Los Millennials, nacidos entre 1980 y 1994, atraviesan una etapa marcada por mayores responsabilidades económicas y familiares. El estudio de Statista muestra que este grupo presenta mejores condiciones económicas que la Generación Z.
38% de los Millennials pertenece al segmento de hogares con mayores ingresos, frente a 26% de la Generación Z.
51% cuenta con licenciatura, mientras que en Gen Z la cifra es de 40%.
41% vive en una familia nuclear, contra apenas 12% de la Generación Z.
19% reside en megaciudades con más de cinco millones de habitantes, frente a solo 9% de Gen Z.
Estas características ayudan a explicar por qué el automóvil continúa siendo una herramienta importante para los Millennials, quienes suelen combinar trabajo, actividades familiares y desplazamientos cotidianos.
La investigación también evidencia que la Generación Z se encuentra en una etapa distinta de vida y consumo.
Muchos jóvenes todavía viven con sus familias. De hecho, 47% reside en hogares conformados por dos o más adultos relacionados, mientras que 30% vive en hogares multigeneracionales. Además, 45% pertenece al segmento de menores ingresos, una proporción considerablemente superior a la registrada entre los Millennials.
Estas condiciones económicas reducen la prioridad de adquirir un automóvil propio y favorecen una visión más flexible sobre la movilidad.
Al mismo tiempo, la Generación Z otorga mayor importancia a objetivos como alcanzar el éxito profesional, aprender cosas nuevas y avanzar en su carrera, por encima de bienes materiales como un automóvil.
El automóvil representa una de las compras más importantes para cualquier hogar, por lo que el nivel de ingresos influye directamente en la decisión de adquirir uno.
Mientras los Millennials concentran una mayor proporción de hogares de ingresos altos (38%), la Generación Z registra una participación mucho mayor en el segmento de ingresos bajos (45%).
Esta diferencia económica también se refleja en la percepción financiera. Los Millennials muestran un mayor optimismo respecto a su situación económica personal: 44% la califica como positiva, frente a 39% de la Generación Z.
Además, los jóvenes mantienen una postura más neutral sobre su economía, reflejo de una etapa de transición hacia el mercado laboral.
Los resultados de Statista muestran que la diferencia entre ambas generaciones no se limita al automóvil. También existen cambios importantes en el consumo de medios, entretenimiento y tecnología.
La Generación Z dedica más tiempo a videojuegos, TikTok, Instagram y Twitch, mientras que los Millennials mantienen una mayor presencia en YouTube, Facebook, televisión y otros medios tradicionales.
Este entorno digital también influye en la forma de entender la movilidad. Para muchos jóvenes, el automóvil deja de representar un símbolo de estatus y pasa a ser una herramienta más dentro de un ecosistema donde conviven aplicaciones de transporte, movilidad compartida, bicicletas y nuevas alternativas tecnológicas.
Aunque el estudio no analiza directamente el uso de plataformas como Uber o DiDi, los datos sugieren que la Generación Z construye una relación diferente con la propiedad de bienes de alto valor.
Para la industria automotriz, la diferencia generacional implica replantear la forma de comunicar sus productos.
Las campañas dirigidas a Millennials pueden seguir apelando a conceptos como estabilidad, familia, seguridad y patrimonio, mientras que para atraer a la Generación Z será necesario enfatizar aspectos relacionados con innovación, conectividad, tecnología, sostenibilidad, diseño y experiencias digitales.
La comunicación también deberá adaptarse a los canales donde cada generación consume contenido. Mientras los Millennials mantienen una alta exposición a televisión, YouTube y buscadores, la Generación Z concentra buena parte de su atención en TikTok, Instagram, Twitch, videojuegos y creadores de contenido.
Los datos de Statista muestran que el automóvil continúa siendo un bien relevante para los consumidores mexicanos, pero su importancia comienza a transformarse.
Los Millennials siguen considerando el coche como un elemento clave de su estilo de vida, impulsados por una mayor estabilidad económica, mejores ingresos y responsabilidades familiares. En contraste, la Generación Z mantiene interés por tener un automóvil, aunque con menor intensidad, debido a su contexto económico, sus hábitos digitales y nuevas prioridades personales.
Más que desaparecer, el valor del automóvil está evolucionando. Para los consumidores más jóvenes, la movilidad ya no depende exclusivamente de ser propietario de un vehículo, sino de contar con soluciones flexibles que se adapten a un estilo de vida cada vez más conectado y digital.
Esta transformación obliga a fabricantes, agencias y marcas relacionadas con la movilidad a comprender que una misma estrategia difícilmente conectará con ambas generaciones. El futuro del marketing automotriz estará marcado por mensajes diferenciados, experiencias digitales y propuestas alineadas con las necesidades específicas de cada segmento de consumidores.



