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Milei no es Macri: los motivos que mantienen optimista a Marcos Buscaglia sobre el futuro de Argentina

Por Redacción Sinergia Empresarial · 13 de agosto de 2026 · 3 min
Milei no es Macri: los motivos que mantienen optimista a Marcos Buscaglia sobre el futuro de Argentina

El economista planteó en el Rotary Club de Buenos Aires que la situación de Javier Milei hoy es muy distinta a la de Mauricio Macri, que la inflación ha retomado el sendero a la baja y que el crédito al sector privado muestra señales de mejora.

Buenos Aires — El uso de los agregados monetarios como ancla de un programa de estabilización suele golpear a la actividad económica al inicio, pero luego da paso a una fase de crecimiento. Ese fue uno de los puntos clave que esbozó este miércoles el economista Marcos Buscaglia, quien se mantiene optimista respecto al sendero de la economía argentina.

En esa línea, marcó diferencias claras con la situación que atravesaba el país a la misma altura del mandato de Mauricio Macri, en 2018.

El fundador de Alberdi Partners planteó su visión durante el almuerzo semanal del Rotary Club de Buenos Aires, en una exposición titulada "La Argentina ante una oportunidad única en una generación".

Aunque resaltó que no ve un "boom" en el corto plazo, afirmó que "hay elementos para pensar que el salario real empieza a subir un poco, que la gente ya se desendeudó y entonces consume un poquito más, y que la inflación sigue bajando".

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Buscaglia advirtió que la popularidad del Gobierno, medida por el Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella , se ubica hoy en niveles muy parecidos a los que se veían a la misma altura del mandato de Mauricio Macri, en el 2018. Sin embargo, enfatizó que el expresidente del PRO se encontraba en ese momento en el inicio de una crisis de deuda y cambiaria, con una caída feroz del salario, mientras que hoy no se observa nada de eso.

De todas formas, el momento actual está marcado por la superposición de dos transformaciones que corren en paralelo y generan grandes desafíos: un cambio de raíz en el modelo económico -de una economía cerrada, sobrerregulada y con impuestos altos a una abierta, desregulada y con menor carga tributaria- y un programa de estabilización de con foco en bajar la inflación.

Según explicó Buscaglia, esos cambios producen ganadores y perdedores, y los perdedores son los primeros en hacerse visibles, mientras que los ganadores demoran en aparecer, porque en la Argentina las reglas cambiaron tantas veces que nadie invierte hasta comprobar que el nuevo esquema perdura.

Ese rezago, sin embargo, no altera su diagnóstico de fondo. "Estamos estancados desde 2011. ¿Qué significa eso? Que todo lo que se hizo en otros países acá no se hizo. Si esta economía estabiliza y no cambia el rumbo, van a empezar a salir shoppings, hoteles, negocios, servicios", planteó.

En esa línea, ubicó el epicentro de ese despegue en el interior del país, de la mano del petróleo, el gas, la minería y el agro, y proyectando que la Argentina puede alcanzar tasas de crecimiento del 4% o 5%.

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Entre sus razones para sostener el optimismo, Buscaglia destacó que la inflación ya empezó a bajar nuevamente y acumula tres meses —abril, mayo y junio— en línea con las expectativas o por debajo de ellas, después de seis o siete meses en los que había sorprendido al alza.

Sobre el dato de julio que publicará el INDEC este jueves 13 de agosto, anticipó que probablemente muestre una suba por cuestiones estacionales, pero recomendó leerlo como un fenómeno puntual y no como un cambio de tendencia.

El economista atribuyó parte de la aceleración previa a factores puntuales, como la suba de la carne —que promedió 6% mensual durante seis meses seguidos— y los ajustes de servicios públicos tras las elecciones. A eso sumó un rasgo estructural argentino: la falta de un ancla de expectativas.

En países con inflación baja, ilustró, una suba puntual de la nafta o la carne no altera las expectativas porque la gente confía en la meta del banco central; en la Argentina, en cambio, cualquier suba de precios relativos se propaga y genera inercia inflacionaria.

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Buscaglia explicó que la menor actividad económica de los últimos seis meses en la Argentina ha sido consecuencia directa del esquema de estabilización elegido. Cuando el Gobierno abandonó el ancla cambiaria y descartó el uso de la tasa de interés como instrumento central, optó por estabilizar a través del control de los agregados monetarios.

Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.