México: ¿terminó la buena racha del "súper peso"?

En los últimos años, el peso mexicano ha ganado terreno frente al dólar. Sin embargo, expertas consultadas por DW advierten sobre convertir la fortaleza cambiaria en una meta oficial para las autoridades monetarias.
Desde 2023, el peso mexicano ha destacado por su fortaleza frente al dólar estadounidense, llegando a cotizar en 16 unidades por billete verde.
En septiembre de 2026, la moneda mexicana sufrió una fuerte depreciación mensual del 6,32 por ciento. Esta coincide con la reciente decisión de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos de elevar su tasa en un cuarto de punto porcentual a un 4.00 por ciento.
El Banco de México (Banxico), por su parte, mantuvo su tasa en 6,50 por ciento. "Aunque invertir en pesos sigue ofreciendo un rendimiento mayor, esa ventaja se redujo", aclara a DW Valeria Moy, directora General del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
Esto afecta las operaciones conocidas como carry trade, es decir cuando se obtiene financiamiento en monedas con tasas bajas y se invierte ese capital en una moneda o inversión con tasas de interés más altas.
"Cuando disminuye la ganancia esperada o aumenta el riesgo de una depreciación, algunos inversionistas se deshacen de esas posiciones. Este fenómeno genera una ola de venta de una moneda", detalla la experta financiera.
Asimismo, destaca la importancia de las expectativas: "La posibilidad de nuevas alzas de la Fed y de posibles recortes de Banxico modifica las decisiones de inversión desde antes que esto ocurra", dice Moy.
La incertidumbre geopolítica y la volatilidad de los mercados financieros son otros factores externos que han contribuido a la reciente depreciación del peso, observa, por su parte, Janneth Quiroz Zamora, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil del Banco Monex.
"También debemos considerar que el peso venía de registrar niveles de apreciación importantes", prosigue la economista mexicana en declaraciones a DW, "por ello, parte del movimiento reciente puede interpretarse como una corrección y una normalización de las posiciones financieras, después de un periodo en el que la moneda mexicana se mantuvo relativamente fuerte".
Para Quiroz Zamora, "cotizar por encima de los 18 pesos por dólar no significa, por sí solo, que exista una crisis cambiaria o que haya terminado definitivamente el llamado 'súper peso'. Lo relevante será observar si la depreciación se estabiliza o si comienza a estar acompañada de mayores primas de riesgo, salidas persistentes de capital y un deterioro de las expectativas económicas".
Puesto que la depreciación del peso responde a factores internacionales, Ana Lilia Moreno, coordinadora del Programa de Competencia y Regulación de México Evalúa, destaca la importancia de la capacidad de México para resistir episodios de volatilidad.
"El país debe preservar la estabilidad macroeconómica necesaria para atraer la inversión y fortalecer la confianza en sus instituciones", apunta, en declaraciones a DW.
Moreno también hace hincapié en la necesidad de observar las dinámicas microeconómicas detrás del llamado "súper peso". Por sí solo, sin relativizarlo, este indicador habría dejado de ser un parámetro único de la fortaleza o debilidad de la economía mexicana, agrega la experta.
"Tenemos que ver el contexto completo, el ecosistema, incluyendo las dinámicas microeconómicas que anclan las expectativas de inflación o que mantienen una trayectoria estable del déficit o la deuda y que nos dan mensajes interesantes sobre las posibilidades de crecimiento económico hacia el futuro", afirma, desde México Evalúa.
México puede actuar desde varios frentes: reducir la incertidumbre para los inversionistas, evitar que la depreciación se traduzca en mayor inflación y asegurar que el mercado cambiario funcione de manera ordenada, explica Valeria Moy, directora General del IMCO.
"Para Banxico, la propuesta es actuar con prudencia, evitar recortes de tasas si la depreciación amenaza con elevar la inflación y comunicar claramente qué condiciones justificarían mantener, bajar o subir la tasa. En este sentido, no necesita seguir automáticamente a la Fed, pero sí considerar cómo la diferencia de tasas influye en el peso y, a través de este, en los precios. Elevar la tasa únicamente para defender un nivel cambiario podría provocar costos innecesarios para la economía mexicana", observa la experta.
El "súper peso", opina Moy, "no debería ser una meta oficial para las autoridades monetarias del país. La meta real debe ser sostener una moneda respaldada por confianza, inversión y estabilidad económica".
"El peso podría recuperar terreno si disminuye la incertidumbre internacional, se modera la fortaleza del dólar o mejora la percepción sobre México. En cambio, si las tasas estadounidenses permanecen elevadas, el diferencial de rendimientos continúa estrechándose y aumentan los riesgos internos o externos, podríamos observar nuevas presiones", indica Janneth Quiroz Zamora, del Banco Monex.
De ahí que, para la economista, "el objetivo de las autoridades no debería ser regresar artificialmente el peso a niveles de 17 unidades por dólar, sino preservar la estabilidad macroeconómica y evitar movimientos desordenados".
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