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"Me lavaron el cerebro por completo": la secta apocalíptica de los años 80 que atrapó a jóvenes modelos

Liderada por una enigmática figura de la alta sociedad neoyorquina que afirmaba ser un extraterrestre en forma humana, Eternal Values contaba con miembros de élite. Ahora, uno de sus exseguidores más destacados cuenta su historia.

Por Redacción Sinergia Empresarial · 26 de julio de 2026 · 3 min
"Me lavaron el cerebro por completo": la secta apocalíptica de los años 80 que atrapó a jóvenes modelos

Liderada por una enigmática figura de la alta sociedad neoyorquina que afirmaba ser un extraterrestre en forma humana, Eternal Values contaba con miembros de élite.

Pocas personas han llevado una doble vida como Hoyt Richards.

En la década de 1980, este graduado de Princeton, de atractivo clásico, encabezaba campañas publicitarias para marcas de lujo como Ralph Lauren, Dunhill y Donna Karan.

Aunque desde entonces amplió su carrera hacia la actuación, la realización cinematográfica y las conferencias públicas, Richards sigue siendo descrito con frecuencia como "el primer supermodelo masculino del mundo".

Parecía la personificación de una masculinidad serena y segura de sí misma, pero cuando no estaba viajando a destinos exóticos para ser fotografiado por Richard Avedon o Steven Meisel, Richards era un devoto integrante de una enigmática secta espiritual llamada Eternal Values ("Valores eternos").

Esta organización, que fue objeto de un reportaje de investigación publicado por la periodista Marie Brenner en Vanity Fair en 1990, con el tiempo cayó prácticamente en el olvido.

Sus fascinantes orígenes en medio de la cultura de búsqueda permanente del éxito que predominó a mediados de los años 80, así como su lento declive a lo largo de los 90, vuelven ahora a captar la atención en Bring Me the Beauties: A Model Cult ("Tráeme a las bellezas: una secta de modelos"), una impactante e inquietante serie documental que se estrenó en HBO el mes pasado.

El fundador de Eternal Values, el bien relacionado pero enigmático miembro de la alta sociedad neoyorquina Frederick von Mierers, decía ser un "ente extraterrestre alojado en un cuerpo humano", un ser venido del planeta Arcturus que había entrado en un cuerpo humano para difundir un mensaje de iluminación en la Tierra.

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Su misión declarada una y otra vez era reclutar a nuevos líderes arcturianos entre la raza humana antes de que un supuesto "desplazamiento de los polos" destruyera el planeta en 1999.

En la práctica, se trataba de una secta apocalíptica revestida de un gran atractivo y glamour.

Maestro en reinventarse y además un incorregible trepador social, Von Mierers disfrutaba rodeándose de jóvenes brillantes y prometedores, como modelos y profesionales ambiciosos al comienzo de sus carreras.

En rigor, no buscaba únicamente personas atractivas, sino a cualquiera que pudiera mejorar su reputación y aumentar su fortuna.

Nacido como Fred Meyers en un barrio obrero de Brooklyn -aunque por entonces muy pocos conocían su verdadera identidad-, construyó su séquito de seguidores y la fortuna de la secta mediante la venta de "lecturas de vida" psíquicas personalizadas grabadas en casetes y de suscripciones que proporcionaban piedras preciosas seleccionadas específicamente para cada persona.

Los precios eran elevados, pero Von Mierers aseguraba que sus gemas poseían propiedades curativas.

Jacki Adams, otra destacada supermodelo de los años 80 atraída por Eternal Values, contó a Brenner que entregó al líder de la secta más de US$100.000 para la compra de piedras preciosas y para financiar reformas en un apartamento con las que él la estaba ayudando.

El modelo Hoyt Richards fue captado por Von Mierers por primera vez en 1978, casi una década antes de que Adams se uniera a Eternal Values en 1987.

Y no logró desvincularse definitivamente hasta 1999, nueve años después de la muerte del fundador de la organización -a quien Richards llama Freddie- por complicaciones relacionadas con el sida.