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María Montessori, pedagoga italiana, sobre la educación: "El niño, que entra en la escuela a los tres años, ya es un hombre en virtud de las conquistas realizadas"

Por Redacción Sinergia Empresarial · 25 de septiembre de 2026 · 4 min
María Montessori, pedagoga italiana, sobre la educación: "El niño, que entra en la escuela a los tres años, ya es un hombre en virtud de las conquistas realizadas"

Para María Montessori, los primeros 3 años tienen una importancia enorme en el desarrollo humano.

Un niño de tres años todavía necesita ayuda para muchas de las actividades más sencillas de la vida cotidiana. Para María Montessori, estos primeros años tenían una importancia enorme en el desarrollo humano. Así lo explicó en La mente absorbente del niño, obra que reúne conferencias y reflexiones de la pedagoga italiana.

"A los tres años el niño ya ha establecido los cimientos de la personalidad humana, y necesita la ayuda particular de la educación escolar", la frase de María Montessori resume una de las ideas centrales de su pensamiento: la educación no comienza cuando el niño cruza por primera vez la puerta de una escuela. Para entonces lleva años realizando un intenso proceso de aprendizaje.

¿Qué quiso decir Montessori cuando afirmó que a los tres años ya están los cimientos de la personalidad?

Montessori no estaba afirmando que la personalidad de una persona quede completamente determinada a los tres años.

Su planteamiento era que durante la primera infancia se construyen bases fundamentales del desarrollo.

En La mente absorbente del niño, Montessori llama la atención precisamente sobre la cantidad de conquistas realizadas durante este periodo.

Escribe que el pequeño que entra a la escuela a los tres años ha avanzado tanto que puede afirmarse que "ya es un hombre en virtud de las conquistas realizadas".

La expresión puede resultar exagerada si se interpreta literalmente, pero Montessori intenta dirigir la mirada hacia algo cotidiano que fácilmente pasa inadvertido.

De acuerdo con la pedagoga, en aproximadamente tres años, un niño ha comenzado a dominar movimientos extraordinariamente complejos, ha aprendido a desplazarse, reconoce objetos y personas y, en condiciones habituales, ha adquirido una capacidad sorprendente para comprender y utilizar el lenguaje de quienes lo rodean. Y buena parte de ese aprendizaje se produce sin una enseñanza escolar convencional.

"Los sicólogos afirman que, si comparamos nuestra habilidad de adultos con la del niño, precisaríamos sesenta años de duro trabajo para conseguir lo que el niño ha logrado en sus primeros tres años", escribió la creadora del método Montessori.

Precisamente de esa observación surge uno de los conceptos más conocidos de la pedagoga: la mente absorbente.

Montessori utilizaba esta expresión para explicar la particular capacidad del niño pequeño para incorporar elementos de su ambiente durante los primeros años.

Los adultos podemos pasar años estudiando un segundo idioma, memorizando vocabulario y practicando reglas gramaticales. Un niño pequeño, en cambio, comienza a apropiarse de la lengua que escucha diariamente sin estudiar conscientemente su gramática.

Observa, escucha, experimenta y absorbe información de su entorno.

Por eso Montessori concedía tanta importancia al ambiente que rodea al niño. Si durante esos años existe una extraordinaria capacidad para aprender de aquello que encuentra alrededor, el entorno deja de ser simplemente el escenario donde ocurre la educación y se convierte en parte de ella.

¿Por qué Montessori consideraba tan importante la escuela a partir de los tres años?

La frase tiene una segunda parte que resulta fundamental: el niño "necesita la ayuda particular de la educación escolar".

Montessori no consideraba que las enormes conquistas de los primeros años hicieran innecesaria la escuela.

Alrededor de los tres años comienza otra etapa en la que un ambiente preparado puede proporcionar nuevas oportunidades para desarrollar autonomía, lenguaje, coordinación, concentración y relaciones sociales.

De ahí elementos característicos del método Montessori que hoy resultan familiares: muebles de dimensiones infantiles, materiales colocados a su alcance, actividades que pueden realizar con creciente independencia y un maestro que observa antes de intervenir.

El objetivo no era hacer por el niño aquello que ya podía intentar solo.

Los primeros tres años importan, pero no deciden toda una vida

La investigación contemporánea sobre desarrollo infantil coincide en conceder una enorme importancia a la primera infancia, una etapa de rápidos cambios cerebrales, cognitivos, motores, emocionales y sociales.

Eso no significa que después de los tres años todo esté decidido.

El cerebro conserva capacidad de aprendizaje y adaptación, y el desarrollo continúa durante la infancia, adolescencia y edad adulta. La personalidad tampoco queda terminada a una edad tan temprana.

Por eso las palabras de Montessori deben entenderse dentro de su concepción pedagógica y del momento histórico en que fueron escritas, no como una regla científica que determine de manera irreversible el futuro de un niño.

Su intuición central, sin embargo, continúa resultando relevante: los primeros años no son una sala de espera antes de que comience la educación.

Maria Montessori nació el 31 de agosto de 1870 en Chiaravalle, Italia. Estudió medicina y se graduó en 1896, en una época en la que pocas mujeres italianas conseguían acceder a esa profesión.

Sus primeros trabajos con niños despertaron su interés por el desarrollo infantil y progresivamente orientó su carrera hacia la educación.

En 1907 abrió la primera Casa dei Bambini, o Casa de los Niños, en el barrio de San Lorenzo, en Roma. Allí desarrolló una propuesta basada en la observación, la autonomía, el ambiente preparado y el respeto por los ritmos de aprendizaje.

Sus ideas comenzaron a extenderse internacionalmente y Montessori dedicó las siguientes décadas a escribir, impartir cursos y formar educadores.

También desarrolló una profunda preocupación por la educación para la paz, particularmente en una vida atravesada por las dos guerras mundiales.

La mente absorbente del niño se convirtió en una de las obras fundamentales para comprender su pensamiento sobre los primeros años de vida.

Montessori murió el 6 de mayo de 1952 en Noordwijk, Países Bajos, a los 81 años.