Internacional

Los inversores 'se pelean' por el cobre y pagan primas récord por acapararlo cuanto antes

Por Redacción Sinergia Empresarial · 21 de agosto de 2026 · 5 min
Los inversores 'se pelean' por el cobre y pagan primas récord por acapararlo cuanto antes

Su precio entra en ebullición en el mercado de Londres ante la caída de inventarios que provoca su traslado masivo hacia EE UU por la amenaza de aranceles, que se une a un déficit de producción estructural

El cobre es uno de los mejores conductores de la electricidad y el calor y en tiempos en que la energía tiene un papel clave para el desarrollo de la inteligencia artificial , se ha convertido en un metal estratégico objeto de disputa. Su cotización estos días está mostrando el ansia con que los compradores quieren abastecerse de cobre cuanto antes, en un mercado sobre el que pesa la amenaza de aranceles por parte de EE UU y una escasez de producción estructural que mantiene al alza su precio. Adquirir cobre urge y los inversores están pagando primas récord por asegurarse el suministro de forma inmediata, a menudo sin ni siquiera esperar al día siguiente, lo que ha impulsado la cotización a nuevos máximos en torno a los 14.000 dólares por tonelada.

La Bolsa de Metales de Londres (LME por sus siglas en inglés) se ha convertido estos días en escenario de una desaforada puja por el cobre. En el inicio de esta semana, los inversores han llegado a pagar 545 dólares más por recibir el metal en el día que en un plazo de tres meses. Y la impaciencia por su adquisición ha llegado a verse también de un día para otro: los contratos sobre el cobre con vencimiento al día siguiente se han negociado con una prima de 110 dólares por tonelada respecto a los que vencían un día más tarde. Es el resultado de la escasez de metal disponible en LME: cuando hay más contratos firmados que cobre para ser entregado, el precio ya no refleja lo que el mercado espera del futuro, sino lo que cuesta conseguir una tonelada a día de hoy. Se trata de primas sobre los precios futuros que no se veían en la Bolsa de Metales de Londres desde 2021, año en que el mercado se vio afectado por una escasez histórica y en el que el precio se disparó más del 50%.

En 2026, el cobre ya acumula un alza del 15%, y el futuro a tres meses sobre el metal se paga en Londres a máximos que rondan los 14.000 dólares por tonelada. Las ansias por su inmediata adquisición se comenzaron a moderar este miércoles gracias a la entrada de inventarios por más de 35.000 toneladas, la mayor cifra desde 2024, según datos publicados este miércoles por LME. La existencia de inventarios de cobre en este mercado se había reducido con anterioridad un 75% desde el máximo alcanzado a mediados de abril. Un descenso que se explica por la amenaza de aranceles a la importación de cobre refinado por parte de Donald Trump y que ha impulsado en los últimos meses el traslado físico de cientos de miles de toneladas del metal hacia Estados Unidos, donde pasó a pagarse más caro que en Londres.

De hecho, la mayor parte de las existencias de cobre de los mercados mundiales de negociación se encuentran ahora en Estados Unidos, en el CME Group (Chicago Mercantile Exchange), gracias precisamente a la prima que paga frente a Londres. A finales de julio, los almacenes de la CME en EE UU disponen del 58% de las existencias de cobre almacenadas en los mercados de negociación. Con la entrada de inventarios en el mercado de Londres se ha reducido la prima entre el precio al contado y a futuro, a 176 dólares por tonelada respecto al futuro a tres meses y a 71 dólares sobre el futuro del día siguiente. Pero los inversores van a seguir teniendo incentivos para hacer arbitraje y enviar el cobre a EE UU mientras Trump no aclare sus intenciones de imponer aranceles a la importación de cobre refinado, lo que augura más momentos de tensión en la cotización del metal en la Bolsa de Metales de Londres.

A esta volatilidad, disparada por el traslado masivo de cobre a EE UU, se añade el problema estructural de producción del metal, que no cubre la demanda e impide, por tanto, que el mercado se reajuste. El cobre se ha convertido en un componente estratégico de la transición energética y del ingente suministro de energía que requiere el desarrollo de la inteligencia artificial. Se aplica para la construcción de cables eléctricos, equipos de telecomunicaciones, sistemas de climatización —esenciales para los centros de datos—, en las instalaciones eléctricas de los edificios o en la fabricación del coche eléctrico. Y su demanda es muy superior al ritmo de producción de la industria minera.

UBS prevé un déficit mundial de cobre refinado de 219.000 toneladas métricas en 2026 y un déficit de 379.000 toneladas métricas en 2027. El banco suizo no cree que el mundo afronte una escasez grave pero sí apunta que por el lado de la oferta, la producción de cobre en Chile y Perú ha seguido decepcionando, con una producción acumulada en lo que va de año un 4% inferior a la del mismo periodo del año anterior, a pesar de un aumento del 2% interanual en junio.

Bank of America también prevé déficits de cobre tanto en 2026 como 2027 por las limitaciones de la oferta, a pesar de unas perspectivas moderadas para la demanda: el consumo chino de metales podría crecer apenas un 0,5% en 2026, el ritmo más débil desde 1988, al tiempo que la demanda también se desacelera en Europa y EE UU en el contexto de la guerra de Irán. Pero su estimación es de un cobre que supere los 15.200 dólares en 2027, llegando a los 16.000 dólares por tonelada en el segundo semestre de ese año. "El mundo quiere cada vez más electricidad y está descubriendo que su principal riesgo de escasez quizá no sea la energía, sino el metal que permite transportarla", concluye José Manuel Marín Cebrián, fundador de la firma de asesoramiento financiero Fortuna SFP.

Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.