Los grandes destinos turísticos tratan de combatir la saturación con nuevas tasas y herramientas de IA

Ayuntamientos y otras Administraciones buscan restringir los grupos de turistas o preservar el comercio local mientras rastrean a los viajeros para conocer sus hábitos
España se encamina a superar por primera vez los 100 millones anuales de turistas. Ninguna de las señales que apuntaban a una desaceleración se ha cumplido. Entre enero y agosto se superaron los 70,4 millones de viajeros extranjeros, con un crecimiento del 5,4%. Si la tendencia se mantiene, algo bastante posible en función de las reservas que manejan hoteles y agencias de viajes, se podría alcanzar la cifra de 102 millones. Conscientes de que este nuevo escenario es ya una realidad, los destinos más visitados intentan, con poco éxito por ahora, controlar el tránsito de miles de visitantes con el objetivo de que no colapsen la ciudad y puedan tener una convivencia armónica con los residentes. Herramientas de IA y nuevas tasas y cupos se abren paso en el catálogo de soluciones.
Málaga, con un crecimiento exponencial de los pisos turísticos y del tráfico aéreo, ha contratado a la firma Iurban para que les ayude con inteligencia artificial (IA) a gestionar el flujo de los miles de pasajeros que pueden llegar al mismo tiempo al puerto. Los cruceros han pasado de ser algo residual en la ciudad andaluza a desembarcar a más de 310.000 viajeros en los ocho primeros meses de 2026, según las estadísticas del Puerto de Málaga. "Estamos trabajando con T-Systems en un proyecto que incluye sensores vinculados al módulo de cruceros y actuaciones de accesibilidad", recalca Andrés Martínez, consejero delegado de Iurban.
El directivo está convencido de que gracias a la IA se podrá gestionar de forma correcta el turismo masivo: "Se puede advertir de que un monumento está saturado de gente o no dispone de entradas; y se puede ofrecer en directo una alternativa compatible con el tiempo e intereses [de los cruceristas], en lugar de hacerles perder parte de la escala", señala.
Ese proceso ya se está realizando desde febrero en Madrid, a través de la aplicación Smart Tourism de la Empresa Municipal de Transportes (EMT). La herramienta permite generar y modificar itinerarios según intereses y fechas, aporta información de accesibilidad y conecta las visitas con el transporte público.
A la espera de conocer los resultados de la gestión de esos flujos con inteligencia artificial, otros de los destinos más masificados, en Cataluña y Baleares, han optado por cobrar una tasa por pernoctación en todos los alojamientos (incrementada a principios de este año). En Barcelona, el recargo tiene un tramo autonómico y otro local, que implican conjuntamente un sobrecoste por noche y persona que alcanza los 12 euros en un hotel de cinco estrellas y baja hasta los 6 euros en un albergue o camping. "Solo con el tramo local se recaudaron 148 millones de euros en 2025, que se dedican a dos cosas: la primera es financiar el mantenimiento de los servicios que utilizan los turistas y que sufren un deterioro por su uso intensivo; la segunda es minimizar los impactos negativos provocados en los quince espacios de gran afluencia turística", reconoce José Antonio Donaire, comisionado para la gestión del Turismo Sostenible en Barcelona.
Donaire detalla el listado de iniciativas que se están llevando a cabo para acabar con la turistificación del centro de Barcelona, entre las que destaca una línea de ayudas de 27 millones para el comercio en los seis espacios de gran afluencia turística del centro de la ciudad. "Son ayudas para preservar el pequeño comercio, que no puede abrir ningún domingo del año y juega con desventaja frente a las franquicias y las grandes superficies". El comisionado se encuentra trabajando, como adelantó EL PAÍS, en un proyecto para adquirir con lo que se recauda de la tasa turística locales en el centro de la ciudad y garantizar que se destinan al comercio tradicional.
El Ayuntamiento de Toledo fue pionero al aprobar una ordenanza municipal que, entre otras medidas, limita a 30 personas el tamaño de los grupos de turistas. También fija una tasa, que oscila entre 1 y 1,5 euros, por cada visitantes que llega en un viaje en autobús operado por un touroperador (que será el que asuma el pago) y que no pernocte en la ciudad. A la falta del primer balance anual, que se hará público el próximo verano, José Manuel Velasco, concejal de Turismo y Vivienda del Ayuntamiento de Toledo, apunta, por ejemplo, que solo se han impuesto tres sanciones por grupos que superan los 30 integrantes. "Para una ciudad que solo el pasado mes de abril, uno de los meses más fuertes en la llegada de viajeros, recibió 386.000 turistas parece un saldo bastante razonable. La ordenanza también ha servido para acabar con los altavoces en los grupos de turistas y mejorar la convivencia con el residente del centro histórico", señala. El concejal avanza ya se está trabajando en un sistema tecnológico para conocer en tiempo real cuántos turistas llegan a la ciudad, conocer sus tránsitos más habituales y tratar de diversificar los ejes más congestionados.
La acumulación de miles de personas en espacios naturales han llevado a sus gestores a delimitar el aforo y a cobrar por el acceso. Es el caso del Cabildo de Tenerife, que desde el pasado 19 de enero cobra por el acceso a dos de los senderos más transitados (Telesforo Bravo y Montaña Blanca – La Rambleta). En el primer mes en que se aplicó, según un primer balance difundido en su día, se registraron 10.893 visitantes, frente a más de 38.000 en el mes previo. "Estamos ordenando el acceso al Teide, reduciendo la presión sobre los senderos más sensibles y garantizando que este espacio siga siendo sostenible a largo plazo", señala Rosa Dávila, presidenta del Cabildo de Tenerife.



