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La economía china acelera su crecimiento al 4,5% en el tercer trimestre

Por El País — Economía · 19 de octubre de 2026 · 5 min
La economía china acelera su crecimiento al 4,5% en el tercer trimestre

El tirón exportador sostiene el avance del PIB, mientras Pekín reconoce la debilidad de la demanda interna y la inversión inmobiliaria sigue cayendo

El empuje de las exportaciones y el repunte de la actividad industrial han permitido a China acelerar su crecimiento en el tercer trimestre de 2026, a pesar de la debilidad del consumo y la caída de la inversión. El producto interior bruto (PIB) creció un 4,5% interanual entre julio y septiembre, dos décimas más que en el trimestre anterior, según los datos publicados este lunes por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE). La economía china había registrado entre abril y junio el ritmo de expansión más bajo desde finales de 2022, pese a haber crecido un 5% interanual en los tres primeros meses del año.

El resultado del tercer trimestre supera ligeramente las previsiones de los analistas y sitúa el avance acumulado entre enero y septiembre en el 4,6%, lo que mantiene al país en la senda del objetivo fijado por Pekín para el conjunto del año: crecer "entre un 4,5% y un 5%".

"El comportamiento estable de la economía en los tres primeros trimestres ha sentado una buena base para alcanzar el objetivo anual", ha afirmado el subdirector de la ONE, Mao Shengyong, durante la rueda de prensa en la que se han divulgado los datos. El funcionario ha destacado la mejoría de la mayoría de los indicadores de septiembre respecto a julio y agosto y la reducción del lastre de sectores como el petróleo y el carbón. No obstante, ha advertido de la volatilidad internacional y de que la demanda interna sigue siendo insuficiente.

El balance ofrece alivio a las autoridades comunistas, que han apostado por medidas selectivas en lugar de un gran paquete de estímulos. La resistencia de las exportaciones, favorecidas por la demanda mundial vinculada a la inteligencia artificial, les permite sostener el crecimiento mientras redirigen recursos desde el mercado inmobiliario hacia actividades tecnológicas. Según Mao, las manufacturas avanzadas, la economía digital y los servicios modernos (que incluyen actividades como el desarrollo de software, la investigación y los servicios financieros) aportaron más del 40% del crecimiento hasta septiembre.

La producción industrial aumentó un 5,5% interanual en septiembre, su mayor avance en seis meses. La apuesta de Pekín por las industrias tecnológicas se refleja en la evolución de la producción industrial: entre enero y septiembre, la actividad de las manufacturas de alta tecnología aumentó un 14,3%, frente al 5,3% del conjunto de la industria. La fabricación de baterías de ion litio avanzó un 39,5% y la de robots industriales, un 29,1%. Estos sectores ocupan un lugar central en la estrategia china para reducir el peso del ladrillo y competir en actividades de mayor valor añadido. La demanda internacional de equipos y componentes vinculados a la inteligencia artificial está favoreciendo esa transformación, aunque también refuerza la dependencia de los mercados exteriores.

Las exportaciones, medidas en dólares, se dispararon un 36,3% en septiembre. El superávit comercial acumulado hasta ese mes alcanzó unos 938.000 millones de dólares (unos 836.000 millones de euros), lo que encamina al gigante asiático a superar el récord de 1,2 billones de dólares del año pasado. Pero esa fortaleza también alimenta las tensiones comerciales: el entendimiento alcanzado hace dos semanas con la UE para moderar los envíos de vehículos híbridos podría limitar uno de sus negocios más dinámicos.

"Si Pekín no puede generar demanda interna de forma sostenible, resulta mucho más difícil mitigar las tensiones comerciales", sostenía recientemente durante una charla con corresponsales Logan Wright, socio del centro de investigación Rhodium Group y especialista en el sistema financiero chino. En su intervención sobre los problemas estructurales de la economía china, el analista explicó que las restricciones financieras y fiscales dificultan la recuperación de la demanda interna y empujan a las empresas a buscar mercados en el exterior.

Las ventas minoristas crecieron un 1,1% en septiembre, frente al 0,4% de agosto, su mejor resultado desde marzo, aunque todavía débil. Por su parte, el desempleo urbano bajó una décima en septiembre, hasta el 5,2%. Pero esa mejoría no despeja dudas sobre la disposición de los hogares a gastar, tras años de crisis inmobiliaria que han erosionado su patrimonio y favorecido el ahorro.

La inversión inmobiliaria cayó un 20,6% hasta septiembre, frente al descenso del 19,9% acumulado hasta agosto. En el conjunto de las cuatro ciudades consideradas de primer nivel (Pekín, Shanghái, Guangzhou y Shenzhen), los precios subieron respecto a agosto un 0,1% en las viviendas nuevas y un 0,2% en las de segunda mano. Ese leve repunte mensual convive con precios todavía inferiores a los de hace un año.

Los servicios muestran mayor resistencia: sus ventas avanzaron un 5% entre enero y septiembre, por encima del comercio de bienes, que aumentaron solamente un 1% en ese mismo periodo.

La inversión en activos fijos retrocedió un 7,2% en los primeros nueve meses, la misma caída acumulada hasta agosto. La inversión pública ha contribuido a frenar su deterioro, ha señalado a Reuters Tianchen Xu, economista de Economist Intelligence Unit. Pero la inversión privada cayó entre enero y septiembre un 10,4% y la destinada a infraestructuras, un 4,2%.

Pekín ha ampliado recientemente las ayudas a compradores de vivienda y las bonificaciones de intereses para pequeñas empresas y consumidores. También ha autorizado 550.000 millones de yuanes (unos 73.300 millones de euros) de margen de endeudamiento local y movilizado un instrumento de financiación de 800.000 millones de yuanes (unos 106.600 millones de euros) para impulsar proyectos.

Wright advierte, sin embargo, de que los problemas de los sistemas financiero y fiscal reducen la capacidad de las autoridades para sostener el crecimiento mediante nuevas inyecciones de recursos. "Con cada nueva ronda de estímulos se obtiene menos por el dinero invertido", señaló.

Pero esa fortaleza también alimenta las tensiones comerciales: el entendimiento alcanzado hace dos semanas con la UE para moderar los envíos de vehículos híbridos podría limitar uno de sus negocios más dinámicos. "Si Pekín no puede generar demanda interna de forma sostenible, resulta mucho más difícil mitigar las tensiones comerciales", sostenía recientemente durante una charla con corresponsales Logan Wright, socio del centro de investigación Rhodium Group y especialista en el sistema financiero chino.