Los expertos de Trabajo expresan su inquietud porque las subidas del salario mínimo no impulsen más el resto de sueldos

Trabajo comunica este miércoles a sindicatos y patronal las recomendaciones de los especialistas, que instan al Gobierno a "potenciar otras herramientas" además del SMI para mejorar las condiciones laborales
El equipo de académicos, sindicalistas y miembros del Gobierno reclutado por el Ministerio de Trabajo y que cada año recomienda cuánto debe subir el salario mínimo interprofesional (SMI) ya ha compartido su informe con el departamento de Yolanda Díaz. Plantea una subida del 4,9% en 2027, en línea con la evolución de los precios, pero el texto no se limita a ese aspecto. En sus 45 páginas, este documento recoge varias reflexiones de este equipo de especialistas en retribuciones, entre las que destacan, un año más, las relacionadas con el impacto de las subidas del SMI en el resto de las nóminas. O, más concretamente, la falta de suficiente impacto.
El Ministerio de Trabajo ha convocado a sindicatos y empresarios este mismo miércoles para trasladarles este informe y "escuchar lo que tengan que decir", según ha indicado el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, durante la rueda de prensa para explicar los datos del paro registrado de octubre. El número dos de Trabajo también ha justificado que, a diferencia de años anteriores, esta reunión del diálogo social se produzca antes de hacer públicas las conclusiones de los expertos, por la urgencia que imprime, entre otras cosas, el fuerte aumento de los precios registrado en los últimos meses.
En ese documento que están conociendo este miércoles los interlocutores sociales, los expertos llaman a preguntarse "por qué los aumentos del salario mínimo no se propagan con mayor fuerza al conjunto de la estructura salarial", tras constatar una vez más el "riesgo potencial" de que empleados experimentados o cualificados ganen solo el SMI y de que el suelo salarial supere las categorías más bajas en distintos convenios. Y, sin mencionar a la patronal, le lanzan un recado: dicen que el SMI no debe ser la única herramienta para mejorar las condiciones laborales, que se deben "potenciar otras herramientas", como el diálogo social o la negociación colectiva. Este consejo se da sin un pacto nacional de convenios en vigor, tras el que estuvo en vigor de 2023 a 2025.
Los especialistas dicen que "el rápido incremento del SMI producido desde 2019 ha dado lugar al aumento de la concentración de personas trabajadoras en una estrecha banda salarial en torno al salario mínimo, lo que en la literatura se conoce como bunching". Los expertos ven en este fenómeno "el riesgo potencial de que personas trabajadoras experimentadas o con una cualificación media queden dentro de dicha banda, cuando el salario mínimo debería ser la referencia salarial relevante solo para las personas trabajadoras sin cualificación o sin experiencia". Es una advertencia en la que ya insistieron en el informe elaborado para la subida de 2026.
"Este fenómeno", dicen en referencia al bunching, "está íntimamente relacionado con la posibilidad de que el aumento del SMI se transmita a lo largo de la distribución salarial (o no lo haga)". Después mencionan una investigación de 2024 al respecto que analizó las subidas del SMI de 2017 y de 2019 (la mayor en décadas, con un incremento del 21,5% en términos reales). "Muestran que los efectos se extendieron más allá de los trabajadores directamente afectados, detectando aumentos salariales a lo largo de gran parte de la distribución, con efectos significativos por encima de la mediana, aunque de menor magnitud conforme se asciende en la escala salarial", indican los expertos de Trabajo.
Ese estudio conduce a los autores del informe encargado por Díaz a señalar que "estos resultados sugieren que la negociación colectiva habría actuado como un canal de transmisión de los aumentos del SMI, ya que los convenios afectados revisan sus tablas salariales, generando un efecto de arrastre hacia niveles superiores", pero a la vez matizan: "Aunque existe evidencia de cierta tracción hacia arriba, esta parece ser limitada". "Ello invita a preguntarse por qué los aumentos del salario mínimo no se propagan con mayor fuerza al conjunto de la estructura salarial", agrega el equipo de expertos.
En la misma línea, estos expertos manifiestan su "preocupación" por el impacto que el aumento del SMI "hasta los niveles actuales haya podido tener sobre los salarios mínimos de convenio y la posibilidad de que muchos de ellos hayan dejado de ser relevantes al situarse por debajo de este". Este comentario incide en una dinámica que se observa en los últimos años, en la que los salarios más bajos (empujados por el SMI) crecen con mucha más fuerza que el resto de retribuciones (más atadas a la negociación colectiva). De 2021 a 2024, el salario medio del 10% que menos gana subió en España un 25%, frente al 14,9% del promedio, según los datos de la Encuesta de Población Activa.
Dado todo este escenario, los expertos indican que "es importante hacer hincapié en que el SMI no es, ni debe ser, la única herramienta de mejora de las condiciones de trabajo". Es decir, subrayan que sobre el incremento por decreto de la retribución mínima no puede descansar la mejora del conjunto de los salarios. Consideran "fundamental potenciar otras herramientas, como el diálogo social, la negociación colectiva, o la formación".
Esta puntualización se da sin un acuerdo entre sindicatos y patronales para orientar la negociación colectiva, como el que sí rigió de 2023 a 2025 para contestar a la crisis de precios desatada por la invasión rusa de Ucrania. La falta del mismo es una de las razones aducidas por los sindicatos para convocar la huelga general del 11 de noviembre, en un contexto en el que los salarios de convenios (+3,1%) están creciendo menos que la inflación interanual (+4,6%, aunque el promedio anual ronda el 3,2%).
En el informe, los especialistas también subrayan aspectos positivos que ven en la subida del SMI en España en los últimos años. "La evidencia permite afirmar que el SMI en España ha tenido, hasta ahora, un efecto netamente positivo sobre la distribución de la renta, reduciendo la desigualdad salarial y mejorando la posición relativa de los hogares más pobres", opinan los expertos de Trabajo, que también inciden en que ha habido una evolución positiva del empleo en los últimos años, pese al fuerte incremento del SMI, como sostienen distintas investigaciones a las que hacen referencia estos especialistas.
Sostienen, además, que el escenario macroeconómico permite que España pueda seguir subiendo con fuerza el SMI. Creen que "las proyecciones de un crecimiento económico sostenido, aunque menos vigoroso, incluso en el contexto actual de alta incertidumbre global", advierten de un "entorno macroeconómico" que "resulta compatible con una nueva revisión al alza del SMI".
Es una advertencia en la que ya insistieron en el informe elaborado para la subida de 2026. "Este fenómeno", dicen en referencia al bunching, "está íntimamente relacionado con la posibilidad de que el aumento del SMI se transmita a lo largo de la distribución salarial (o no lo haga)".



