Los casos de silicosis crecen y Trabajo multiplica por cinco las multas a empresas: "Me falta el aire"
Las infracciones sancionadas por la Inspección de Trabajo, a las que ha tenido acceso EL PAÍS mediante Transparencia, se disparan a la vez que crecen los partes de enfermedad profesional por exposición a sílice cristalina
Para Serafín Oliva cada escalón es un mundo. "Con cualquier escalera, cualquier cuestecita, me canso una barbaridad. Me falta el aire. Cuando salgo a la calle para caminar, a poco que sea un trayecto largo, tengo que ir con la máquina de respirar a cuestas", dice este marmolista gaditano, que dedicó buena parte de su vida laboral a montar encimeras de piedra artificial en las cocinas. Está en incapacidad permanente desde los 54 años, dada la silicosis que sufre por trabajar durante años expuesto a sílice cristalina. "Muchos de los compañeros con los que trabajé están igual. Me siento engañado de no haber sabido entonces a lo que me estaba exponiendo", agrega Oliva, a sus 60 años.
Este trabajador es uno entre miles en España en esa situación, con un diagnóstico de silicosis tras haber trabajado parte de su vida montando encimeras de piedra artificial, actividad que los especialistas relacionan con la eclosión del problema en lo que llevamos de siglo. El informe más detallado que ha radiografiado el fenómeno, La remergencia de la silicosis en España , impulsado por el Ministerio de Sanidad y publicado en 2024, alerta del "sustancial incremento" de casos en los últimos años. En 2025 se notificaron 630 partes de enfermedad profesional causados por exposición a sílice cristalina, frente a los 285 de 2015, los 81 de 2005 y los 13 de 1995. De esta manera, en los últimos veinte años los casos diagnosticados como enfermedad profesional se han multiplicado por ocho. El fenómeno también se aprecia en la actividad de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social relacionada con este fenómeno, según datos obtenidos por EL PAÍS a través del Portal de Transparencia.
Inspección ha impuesto 224 sanciones a empresas de 2019 a 2025, en una tendencia claramente creciente con el paso de los años: fueron 13 en 2019, 17 en 2021, 36 en 2023 y 72 en 2025, según los datos provistos. Esto ha supuesto multiplicar por más de cinco el número de multas a empresas. A la vez, en consonancia, han aumentado los montantes anuales de infracciones impuestas: pasan de 49.300 euros en 2019 a 162.500 en 2021, a 381.800 en 2023 y a 738.900 en 2025, hasta sumar un total de 2,5 millones de euros en seis años.
Por territorios, se aprecia el protagonismo del litoral mediterráneo en la actividad, con 306.200 euros de sanciones en Castellón (de 2019 a 2025), 216.300 en Murcia y 214.000 en Almería, sede principal del gigante del sector Cosentino. La información de Inspección no identifica las compañías sancionadas.
La multinacional almeriense, muy señalada por las asociaciones de afectados, ha protagonizado titulares por dos sentencias de calado en los últimos años: una en febrero de 2023 , cuando el Juzgado de lo Penal número 2 de Vigo condenó al presidente de la compañía, Francisco Martínez-Cosentino, por cinco delitos de lesiones graves por imprudencia grave al no haber facilitado a otra firma suficiente información sobre los riesgos y peligrosidad para la salud derivados de la manipulación de su producto Silestone; y en marzo de 2024 , cuando el Juzgado de lo Penal 5 de Bilbao absolvió al presidente de Cosentino de responsabilidad penal en relación con la silicosis contraída por ocho trabajadores de una marmolería de Bizkaia.
En ese caso, el juez dijo que la empresa fabricante de material no suministró información suficiente sobre su peligrosidad, pero no consideró que esa conducta sea penalmente relevante. La empresa viene anunciando reducciones del contenido en sílice de sus productos: si antes rondaba el 95% , ahora tiene líneas en torno al 10% . El alto contenido en sílice (mayor en la piedra artificial que en la natural), según los especialistas, acelera el desarrollo de la enfermedad.
Desde Consentino detallan a este periódico que esa reducción "supone un avance tangible que ayuda a los talleres a gestionar de forma más eficaz la exposición de sus empleados al polvo de sílice. Gracias al refuerzo continuo de las medidas de prevención y seguridad en los centros que manipulan materiales con sílice cristalina, cabe esperar una evolución progresivamente descendente de estos casos en los próximos años".
Uno de los autores del informe La remergencia de la silicosis en España es Alfredo Menéndez-Navarro, catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada. También ha participado en un estudio de la American Thoracic Society sobre la silicosis por piedra artificial . "El número de partes de enfermedad sigue creciendo y desde comienzos de siglo lo hace de forma casi exponencial. Estamos ante una reemergencia clara y grave", opina este especialista, que vincula este problema de salud laboral con una actividad concreta: "Los datos que manejamos manifiestan que detrás de esta nueva emergencia no están las actividades extractivas, sino la fabricación y manipulación de piedra artificial".
El informe del que es coautor precisa este extremo: "Este incremento ha estado fundamentalmente ligado a la exposición a sílice en sectores de actividad diferentes a los tradicionalmente responsables de la silicosis. El sector con mayor crecimiento ha sido la Fabricación de otros productos minerales no metálicos , que ha acumulado el 50% de los partes". Agrega que entre 2007 y 2019, el 93% de los partes del sector Fabricación de otros productos minerales no metálicos correspondieron al corte, tallado y acabado de la piedra , "actividad en la que se incluyen las empresas que trabajan con aglomerados de cuarzo y también las que procesan piedra natural".
Menéndez-Navarro subraya que las investigaciones muestran que la silicosis asociada a la minería suele presentar una evolución menos grave que la causada por la manipulación de piedra artificial utilizada en la fabricación e instalación de encimeras. A la luz de la evidencia científica disponible, considera además que las medidas preventivas actuales no reducen el riesgo de forma suficiente, por lo que plantea la necesidad de abrir un debate sobre la conveniencia de prohibir la fabricación y la manipulación de este material.
Es una petición a las Administraciones en la que abunda una de las principales asociaciones de afectados, ANAES. "La silicosis es una epidemia laboral, que está aumentando año a año por el uso de los aglomerados de cuarzo. Creemos que no hay manera de trabajar la piedra artificial sin riesgo de que se contraiga la enfermedad, por muchas medidas que se estén instaurando ahora", opina Francisco Manuel Aragón, presidente de la asociación, que con ese análisis de situación reclama lo siguiente: "Pedimos a las administraciones que vean los datos científicos, que vean que la gente sigue enfermando y que se prohíba el trabajo con piedra artificial".
Aragón subraya que España no sería el primer país en dar ese paso, que ya ha emprendido Australia , y que las autoridades van en la misma dirección en el territorio más poblado de Estados Unidos, California . La Federación Española de Asociaciones de Marmolistas rechaza este camino. "La regulación debe ser estricta y las medidas de protección también, no se pueden usar materiales con alto contenido de sílice, pero eso no quiere decir que se prohíban los aglomerados de cuarzo", dice Alfonso Fernández, vicepresidente de esta patronal. Este representante empresarial lamenta el incremento de la silicosis en los últimos años por el manejo de materiales con altos índices de sílice cristalina, que generó enfermedades que siguen sufriendo miles de empleados, pero defiende la reducción en los nuevos desarrollos.
Es un discurso parecido al del secretario general de UGT FICA en Andalucía, José Manuel Rodríguez Saucedo. "Estamos en contra de la prohibición. Hay muchos puestos de trabajo que dependen de ese producto. Lo que sí defendemos es que haya medidas de prevención acordes a las de un producto altamente peligroso", defiende este sindicalista, que agrega: "Hay muchas industrias que son contaminantes y se ponen medidas de seguridad, como en el refino de petróleo o en la siderurgia". El último refuerzo a la exigencia sobre sílice cristalina se aprobó en 2022 , con un valor límite de 0,05 mg/m³. Es un valor más exigente que el que impone la directiva europea, que se sitúa en 0,1 mg/m³ .
El dato de la provincia con más sanciones de Inspección por silicosis, Castellón, no sorprende a la responsable de salud laboral de CC OO en la Comunidad Valenciana, Cristina Solera. "Hay mucha marmolería, aglomerado de cuarzo y encimeras. Parece que Inspección está intensificando el control en la provincia, pero estas multas llegan cuando los trabajadores ya se han expuesto al riesgo", denuncia esta especialista. Cree que la crisis de la silicosis es parecida a la del amianto : "La adaptación de la ley y de las empresas está siendo muy lenta. Un joven delegado del sindicato en Castellón murió hace poco por silicosis sin que entonces se le hubiera reconocido como enfermedad profesional, tras poco tiempo de exposición".
Solera critica a las mutuas por los "impedimentos" que ponen al reconocimiento del origen profesional de esta enfermedad y también carga contra las compañías por "no hacer una mayor vigilancia de la salud, por no estar más pendientes mediante reconocimientos médicos específicos". "Con el tiempo nos lamentaremos de no haber prestado más atención a este problema. Faltan muchas más medidas preventivas", insiste la representante de CC OO.
Francisco Manuel Aragón, el presidente de la Asociación Nacional de Afectados y Enfermos de Silicosis, reclama "leyes aún más duras" para evitar que otros trabajadores acaben en su situación. "Estuve mucho tiempo montando encimeras en casas, sin que nadie me avisase del riesgo que tenía lo que estaba haciendo, sin las medidas de prevención adecuadas", cuenta. Hubo un momento en que empezó a sentir una tos seca y pinchazos en los pulmones. "Fui al médico, me mandó al neumólogo y vio que tenía unas manchas en los pulmones que no eran normales". Dice que ya no es capaz de subir andando ni a un primer piso: "Tengo una hija pequeña que quiere jugar conmigo y me da una pena enorme decirle muchas veces que no, que no puedo porque me falta el aire".
Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.



