Los 25 principios que pueden ayudarte a pensar mejor como inversionista

Una filosofía de inversión permite tomar decisiones con mayor disciplina frente a modas, volatilidad y cambios de mercado.
Siguen existiendo muchas concepciones erróneas sobre lo que significa invertir y muchos clichés acerca de lo que funciona en los mercados accionarios, pero la parte medular de invertir recae en conducirse con un conjunto de principios que se mantengan constantes. Esto permite a un inversionista entender qué es mejor para su estrategia a lo largo del tiempo, más allá de tendencias y disrupciones coyunturales.
Los inversionistas más visionarios han demostrado que no se trata solo de perseguir la siguiente gran acción, sino de que cada acto se desprenda de una filosofía clara que les permita operar estratégicamente.
Desde luego, esta filosofía no es algo que se pueda construir de la noche a la mañana. Por ello, comparto 25 principios que pueden servir como un gran punto de partida para cualquiera que esté construyendo su camino como inversionista.
1. Busca la verdad, no tener la razón. Este principio le pega particularmente al ego, porque, aunque nos encante tener la razón, a la hora de invertir se trata de pensar con la cabeza fría y lo más objetivamente posible. Esto implica permanecer flexible y adaptar nuestras ideas ante el surgimiento de nuevos datos.
2. Toma inspiración de los mejores. Para poder construir tu propia filosofía, lo mejor que puedes hacer es estudiar a los grandes inversionistas y tomar prestadas sus ideas. Poco a poco podrás ir definiendo tus propios principios.
3. El tiempo es igual a interés compuesto. Esta es una premisa que cualquier persona debe adoptar en el primer momento en que decide comenzar a invertir, porque el efecto del interés compuesto solo es visible con el paso del tiempo, y ello requiere ser paciente.
4. Si no crece, no te merece. Las empresas que elegimos para invertir deben ser capaces de aumentar ingresos, utilidades y flujo de caja con el paso del tiempo. Si no es así, es importante evaluarlas y eliminarlas de la estrategia. Así que nada de apegos innecesarios.
5. Tienes que viajar en el tiempo. Para entender a profundidad lo que conviene a tu estrategia de inversión , es importante conocer el pasado, así como imaginar el futuro para entender realmente los ciclos del mercado.
6. Riesgo es lo que no ves. Ningún sistema es perfecto y es importante considerar que los mayores peligros suelen aparecer donde nadie está prestando atención. Por ello, hay que mantenerse alerta , pero dejar margen para el error.
7. Los flujos de caja mandan. No debemos perder de vista que las historias siempre pueden cambiar, pero, en el largo plazo, el valor depende de la capacidad de generar efectivo.
8. Un gran negocio no siempre es una buena inversión. A veces hay que saber discernir que la calidad de un negocio no siempre se alinea con nuestra estrategia, porque su precio puede resultar demasiado alto.
9. No te dejes llevar por modas. Suena a cliché, pero es verdad que las modas van y vienen y pueden ser engañosas. Lo que debemos buscar son empresas con negocios sólidos: marcas fuertes, ventajas competitivas duraderas y modelos de negocio difíciles de replicar.
10. Diversificar para sobrevivir. Antes de multiplicar el capital, el objetivo principal es protegerlo. Por ello, la diversificación y la disciplina son los primeros elementos que blindan tu operación.
11. La convicción no se puede pedir prestada. Todo tiene que ver con hacer la tarea: no existe otro camino más que estudiar las empresas, entender las industrias y construir tesis propias.
12. La humildad paga dividendos. El mercado tiene una manera muy particular de recordarnos que nadie lo sabe todo, así que reconocer un error a tiempo siempre sale más barato que defenderlo.
13. No confundas precio con valor. El precio es lo que aparece en la pantalla todos los días y el valor es lo que realmente vale el negocio que está detrás de esa acción. No siempre coinciden, y ahí es justo donde aparecen las oportunidades.
14. Las emociones son el enemigo. El miedo y la euforia son pésimos consejeros. Por ello, conviene definir tus reglas antes de que lleguen los momentos difíciles, y no en medio de ellos.
Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.



