La revolución silenciosa de los hogares
La economía transforma sus patrones de consumo hacia los servicios y comprender cómo lo hace es una información valiosa Leer
La economa transforma sus patrones de consumo hacia los servicios y comprender cmo lo hace es una informacin valiosa
Desde la publicacin de los informes Draghi y Letta, el debate econmico europeo gira, con razn, alrededor de la oferta: productividad, innovacin, autonoma estratgica o reindustrializacin. Sin embargo, ese debate ha dejado en un segundo plano algo que merece atencin: cmo est cambiando la demanda de nuestros hogares.
Entre 2016 y 2025, la economa espaola creci con claridad, pero el consumo por habitante avanz a poco ms de la mitad de ese ritmo. Parecera una historia de prdida de poder adquisitivo. Los datos per cpita, sin embargo, cuentan otra historia: el consumo real de bienes retrocedi ligeramente, mientras el de servicios aument un 12%. En la ltima dcada, los hogares espaoles no han reducido su consumo: lo han transformado.
Basta observar el detalle. Cae el consumo de alcohol y tabaco (-37%), vestido, mobiliario e incluso de restauracin, ese supuesto pilar inmutable del estilo de vida espaol. Crece, en cambio, todo lo relacionado con la salud (+30%), la educacin (+27%), la vivienda y la conectividad. El bienestar ya no se acumula en armarios y garajes: se contrata, se aprende y se cuida.
Este desplazamiento en las preferencias de consumo responde, al menos, a tres transformaciones estructurales. La primera es el envejecimiento: los hogares encabezados por jubilados gastan cada vez ms en sanidad, suministros y comunicaciones, y cada vez menos en vestido o mobiliario. Su cesta es una fotografa anticipada de la demanda de una sociedad longeva.
La segunda es la digitalizacin: una parte creciente del bienestar ya no se compra como objeto, sino que se contrata como servicio. Habitualmente interpretamos la terciarizacin de la economa como un fenmeno que nace en la oferta: las empresas producen cada vez ms servicios. La terciarizacin dej de ser un fenmeno exclusivamente productivo; hoy es tambin un fenmeno de demanda.
La tercera transformacin tiene que ver con la vivienda y la transicin energtica. El hogar ha dejado de ser nicamente un espacio de residencia para convertirse tambin en el principal lugar donde se materializan buena parte de las inversiones asociadas a la eficiencia energtica, la electrificacin o el autoconsumo. Al mismo tiempo, el creciente coste del acceso a la vivienda absorbe una parte cada vez mayor de la renta disponible.
Angus Deaton , premio Nobel de Economa, sostiene que el consumo revela mejor que la renta cmo viven las familias y qu desigualdades afrontan. Aplicado al caso espaol, la expansin de los servicios no ha aumentado la desigualdad del consumo; la ha reducido. Los hogares ms modestos son los que ms han incrementado su gasto en servicios esenciales: en educacin, un aumento del 115% en el quintil inferior frente al 13% del ltimo quintil; en sanidad, los hogares ms humildes han incrementado ese gasto muy por encima de los hogares acomodados. Como resultado, la desigualdad del consumo disminuye en la mayora de las partidas. La excepcin vuelve a ser la vivienda, cuyo coste presiona precisamente a quienes menos margen tienen. Los hogares espaoles de nacionalidad extranjera lo ilustran con especial claridad: mientras su consumo total se reduce, el gasto en vivienda aumenta un 12%, obligando a comprimir partidas como el transporte, la restauracin o los seguros. Los economistas lo denominan crowding out; cualquier inquilino lo llama llegar a fin de mes.
De este anlisis se derivan dos implicaciones de poltica econmica. La primera afecta a la reindustrializacin. Europa necesita reforzar su capacidad productiva, pero reindustrializar no puede significar reconstruir la estructura productiva de hace treinta aos. La demanda evoluciona hacia la salud, los cuidados, la educacin, la digitalizacin y la energa limpia; la industria del futuro ser la que provea los bienes y tecnologas de esa nueva economa de servicios. La segunda afecta a la vivienda, que habitualmente analizamos como un problema social o de acceso. Cuando el gasto corriente en alojamiento devora la renta familiar, merma la creciente capacidad de los hogares para invertir en formacin, tecnologa, en transporte electrificado o en el propio autoconsumo y eficiencia energtica. En suma, la vivienda se ha convertido tambin en un factor limitante para el crecimiento de la productividad.
Explicar el crecimiento desde la oferta seguir siendo imprescindible para entender la evolucin de la renta y la demanda. Sin embargo, comprender cmo nuestros hogares modifican silenciosamente sus preferencias de consumo, es tambin una informacin valiosa para orientar las decisiones futuras de innovacin e inversin.
*Victor Ausn es tcnico comercial y economista del Estado y profesor del IE.
Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.



