La mujer que vivió 73 años metida varias horas al día en un pulmón de acero que le permitía respirar
La hermana de la última paciente de polio que usaba pulmón de acero en Estados Unidos habló con la BBC sobre la enfermedad.

La hermana de la última paciente de polio que usaba pulmón de acero en Estados Unidos habló con la BBC sobre la enfermedad.
Martha Lillard fue la última paciente de polio en Estados Unidos que utilizó un pulmón de acero, pero su familia le contó a la BBC que ella nunca dejó que eso la frenara.
A pesar de que un gran dispositivo metálico rodeaba su cuerpo durante horas cada día durante la mayor parte de su vida, Lillard encontró la manera de conducir un vehículo, dedicarse a la pintura y cuidar de sus queridos perros beagle.
"Era muy resiliente, siempre encontraba la manera de salir adelante o se las arreglaba", dijo su hermana menor, Cindy McVey.
Lillard vivía en Oklahoma y falleció a finales de junio a los 78 años.
Si bien la causa oficial de su muerte fue el síndrome pospoliomielítico e insuficiencia pulmonar crónica, McVey atribuye el fallecimiento de su hermana a los efectos de la covid-19 persistente.
El pulmón de acero utiliza un sistema de presión negativa. Impulsado por un motor, su fuelle extrae el aire del cilindro, lo que crea un vacío alrededor del cuerpo del paciente y obliga a los pulmones a expandirse y captar aire.
Cuando se libera el aire, el mismo proceso, pero a la inversa, hace que los pulmones se desinflen.
Decenas de miles de personas dependieron de pulmones de acero para sobrevivir tras el pico de la poliomielitis en la década de 1950. Durante unos 73 años, Lillard utilizó la máquina para mantenerse con vida.
Ella no le tenía miedo a la máquina, como sí les pasaba a algunos niños.
"Le dio nuevas energías y le hizo sentirse mejor", recordó McVey.
Cuando a Lillard le diagnosticaron poliomielitis a mediados de la década de 1950, la preocupación y las conversaciones sobre la enfermedad incurable lo acaparaban todo.
Incluso la propia Lillard, cuando tenía 5 años, conocía la enfermedad y le preocupaba, según contó su hermana.
"Martha se despertó un día y no podía levantar la cabeza de la almohada; dijo que supo de inmediato que tenía polio porque había oído hablar mucho de ella", señaló McVey.
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Tras una temporada en el hospital, Lillard y su familia se centraron en su recuperación.
Recibió fisioterapia, terapia ocupacional y terapia acuática, intentando conservar la mayor fuerza posible, hasta que finalmente recuperó parcialmente el uso de su brazo izquierdo y de sus piernas.
No solo Lillard estaba decidida a vivir como otros niños, sino que su familia insistió y se comprometió a hacer todo lo posible para que así fuera.


