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La lección que Buk aprendió antes de conquistar México: crecer más lento puede ser la mejor estrategia

Por Redacción Sinergia Empresarial · 02 de julio de 2026 · 4 min
La lección que Buk aprendió antes de conquistar México: crecer más lento puede ser la mejor estrategia

Jaime Arrieta explica por qué el futuro del trabajo exige líderes más flexibles que expertos en tecnología.

Hace unos años, la conversación sobre Recursos Humanos giraba alrededor de digitalizar la nómina o dejar atrás las hojas de cálculo. Hoy el debate es completamente distinto.

La inteligencia artificial está redefiniendo la manera en que las empresas reclutan, desarrollan y retienen talento. Sin embargo, Jaime Arrieta, cofundador y CEO de Buk, cree que el verdadero diferenciador ya no será la tecnología.

"Hoy la tecnología está disponible para todos. Lo que realmente genera ventaja competitiva es cómo la usas y cómo priorizas. Y eso sigue dependiendo de las personas", explica durante la entrevista con Emprendedor.com.

La afirmación resume buena parte de la filosofía con la que Buk pasó, en menos de una década, de ser una startup chilena a convertirse en una de las plataformas de gestión de personas más importantes de América Latina. Actualmente opera en Chile, Perú, Colombia, México y Brasil, atiende a más de 10,000 empresas y administra información de más de dos millones de colaboradores.

De acuerdo con la información pública de la compañía, su plataforma integra procesos como reclutamiento, nómina, desempeño, capacitación, beneficios y comunicación interna en un solo sistema, incorporando además herramientas de inteligencia artificial para automatizar tareas repetitivas y facilitar la toma de decisiones.

La inteligencia artificial está cambiando el trabajo… pero no de la forma que muchos imaginan

Cuando se habla de IA suele aparecer la misma preocupación: qué empleos desaparecerán.

Arrieta prefiere hacer otra pregunta: ¿Qué actividades dejarán de consumir tiempo para que las personas puedan concentrarse en aquello que realmente aporta valor?

"Lo que estamos viendo es que la inteligencia artificial reemplaza principalmente el trabajo repetitivo. No reemplaza las relaciones humanas, la confianza, el contexto ni la toma de decisiones", afirma.

El ejemplo que utiliza ocurre precisamente en el área de Recursos Humanos.

Mientras un reclutador podía dedicar horas a revisar cientos de currículums para un mismo puesto, hoy un sistema basado en IA puede filtrar candidatos, identificar afinidad con el perfil buscado e incluso contactar automáticamente a los postulantes para agendar entrevistas.

"El analista deja de perder tiempo escribiéndole a cientos de personas y puede concentrarse en conversar con quienes realmente tienen posibilidades de incorporarse a la empresa", explica.

Ese fenómeno ya comienza a observarse fuera de Buk. Investigaciones recientes sobre adopción de inteligencia artificial generativa en Recursos Humanos de la Universidad Cornell muestran que las organizaciones están utilizando estos sistemas principalmente para automatizar búsquedas, resumir información y agilizar procesos administrativos, mientras que las decisiones sensibles siguen dependiendo del juicio humano y de la confianza que generan los equipos.

Crecer en Latinoamérica significó volver a empezar varias veces

Si hay una lección que Jaime Arrieta repite durante la conversación es que expandirse a otro país no consiste en copiar una fórmula que ya funcionó.

Consiste, muchas veces, en aceptar que esa fórmula dejará de servir.

Buk nació en Chile, pero cuando comenzó su expansión hacia México descubrió que el reto no era únicamente adaptar el software.

También había que entender una legislación laboral distinta, una cultura organizacional diferente y expectativas completamente nuevas por parte de los clientes.

"Pensábamos que bastaba con traducir el producto y salir a vender. Nos dimos cuenta de que cada mercado tiene su propia forma de trabajar y tuvimos que reaprender muchas cosas", recuerda.

Ese proceso obligó a la empresa a construir equipos locales, escuchar mucho más a los clientes y rediseñar partes importantes de la plataforma.

Para Arrieta, ese cambio de mentalidad terminó siendo una ventaja.

"Cuando uno entra creyendo que ya tiene todas las respuestas, normalmente se equivoca. Nosotros crecimos porque aprendimos a escuchar mucho más rápido", explica.

Para saber más: Roberto Luna, el empresario que desafía una de las reglas más antiguas del emprendimiento

La experiencia coincide con una de las principales conclusiones de los estudios sobre internacionalización de startups: las empresas que mejor se adaptan a nuevos mercados suelen ser aquellas que modifican su propuesta de valor a partir del aprendizaje local, en lugar de replicar de forma idéntica el modelo de su país de origen.

La innovación no vive en un departamento; vive en la cultura

Hablar de innovación suele remitir a laboratorios, equipos especializados o grandes presupuestos.

Arrieta propone una idea distinta. Para él, una empresa innovadora no es la que tiene un área de innovación.

Es la que logra que cualquier colaborador pueda proponer mejoras.

"No creo mucho en tener un departamento encargado de innovar. La innovación tiene que ocurrir en toda la organización. Si depende de un solo equipo, ya llegaste tarde", afirma.

Esa visión cobra especial relevancia en un momento en el que la inteligencia artificial está reduciendo la barrera de entrada para desarrollar nuevas herramientas.

Si la tecnología se vuelve cada vez más accesible, argumenta Arrieta, entonces la verdadera diferencia estará en la velocidad con la que una organización aprende, experimenta y corrige.

"Las herramientas estarán disponibles para todos. Lo difícil será construir equipos capaces de cuestionar constantemente cómo hacer mejor las cosas", señala.

Diversas investigaciones apuntan en la misma dirección. Estudios recientes sobre el impacto de los agentes de IA muestran que, conforme estas tecnologías asumen tareas rutinarias, las habilidades con mayor valor económico pasan a ser la colaboración, el juicio, la creatividad y la capacidad de coordinar equipos humanos alrededor de nuevas formas de trabajo.

Durante muchos años se esperaba que un director general fuera la persona con mayor conocimiento técnico de la organización.

"El líder ya no necesita saberlo todo. Necesita hacer las preguntas correctas, rodearse de gente mejor que él y crear un entorno donde esas personas puedan crecer", explica.