La inventora de la leche desnatada promete bajarle la factura energética

La sueca Alfa Laval, con un valor en Bolsa de 20.000 millones, amplía su cartera de clientes con los centros de datos
Un popular refrán sueco dice que "no hay que cruzar un río para buscar agua", lo que viene a decir que a veces la solución de un problema está al alcance de la mano. Quizá fue lo que pensó Gustaf de Laval, nacido en 1845 en la provincia de Dalarna, en el centro del país, cuando a los 33 años ideó una centrifugadora que poco después permitiría desnatar la leche. El científico y emprendedor, que a lo largo de su vida patentaría 92 productos, fundó junto a su socio Oskar Lamm la empresa Alfa Laval, una de las joyas del país que hoy es un grupo cotizado que capitaliza 20.200 millones de euros al cambio. "Lógicamente, en estos 140 años la empresa ha evolucionado muchísimo", desarrolla Javier Ortiz, director general en España y Portugal. Acumula ya más de 4.200 patentes y su mayor accionista, con el 29,5% del capital, es Winder Holding AG, vinculado a la familia de origen sueco Rausing, que construyó un imperio alrededor de los envases de Tetra Pak.
Lo que no ha cambiado es la esencia del negocio, que basa sus productos en la transferencia de calor, la separación centrífuga y el manejo de fluidos. Con 45 fábricas y 23.600 empleados en todo el mundo, la facturación de Alfa Laval alcanzó el año pasado los casi 70.000 millones de coronas suecas, que al cambio son unos 6.300 millones de euros, y su resultado de explotación llegó a un récord de 1.100 millones de euros. De la región del sur de Europa, España incluida, proviene alrededor del 10% de los ingresos del grupo, pero no ofrecen cifras por países.
El mapa de riesgos de la veterana compañía está cambiando. Su presidente, Tom Erixon, advirtió tras la presentación de las últimas cuentas anuales de una etapa convulsa, marcada por obstáculos comerciales crecientes: "En el mundo actual ya no existe un ciclo económico sincronizado, la mayoría de los mercados evolucionan de manera individual, con una gran variabilidad entre ellos", dijo. Sus máquinas, por ejemplo, consumen grandes cantidades de materias primas, como el acero, que están sujetas a oscilaciones importantes de precios. "Nuestra fortaleza está en que, al ser un grupo grande y centralizar las compras, esas oscilaciones se amortiguan", valora Ortiz. Y lo une a que normalmente establecen contratos a largo plazo con los clientes, que no suelen hacer compras puntuales "que pueden estar más sujetas a una variación".
En su sector también han cambiado los ciclos de la tecnología, que se acortan en la medida que se mejora la eficiencia. "Piense que si fuéramos capaces de sustituir los intercambiadores antiguos que utilizan las refinerías a escala global por los de nueva tecnología, la reducción en el consumo de energía y emisiones sería equivalente a todas las emisiones de España en un año".
El responsable del mercado ibérico explica que aquí es difícil no encontrar una industria donde no estén sus equipos. Sus decantadoras llevan 60 años utilizándose en el sector oleícola para aumentar el rendimiento de extracción de aceite de oliva y reducir el consumo de energía. El Canal de Isabel II en Madrid aplica sus sistemas de separación y filtración para tratar más de 500 millones de metros cúbicos de agua al año en la capital, y Navantia y otros astilleros usan sus equipos de aguas, calderas o intercambiadores de calor en sus buques.
En la Península la empresa tiene varias delegaciones comerciales y un centro de servicio posventa en Madrid, con clientes en la industria alimentaria, la farmacéutica, la petroquímica, los grandes grupos cerveceros o en la agricultura. Cada vez más, estos clientes les piden más productos para rebajar sus facturas: "Buscan mejorar la eficiencia energética de muchísimos procesos para cumplir planes de descarbonización, que al final les llevan a tener menores costes y ser más productivos".
Pese a que el ibérico es un mercado que, hasta donde llega la estadística, invierte de forma muy cicatera en bienes de equipo (eso a pesar de que los márgenes empresariales se mantuvieron altos tras la pandemia), el directivo lo califica como un territorio donde se aprecian grandes avances. "Es verdad que también ha habido ciertos mecanismos que han ayudado", añade, como los Certificados de Ahorro Energético (los CAE), que vienen a ser equivalentes a los derechos de emisión de CO2 en el mercado energético. "Ha costado que arrancaran, pero está permitiendo a muchas empresas hacer inversiones de descarbonización porque tienen una manera de monetizarla rápido". Quizá ve menos dinámica a la industria pesada: "La industria química o petroquímica sí está sufriendo. Les es complicado mantener competitividad a escala global. Pero la industria de alimentación sí está ganando competitividad a escala global. Depende de cada sector".
En cualquier caso, Ortiz es optimista sobre el desarrollo de una industria limpia pese a las voces que creen que Europa debería poner el pie en el freno. "Es verdad que algunas soluciones por las que se ha apostado van más lentas, como el hidrógeno verde, e independientemente de los vaivenes políticos, creo que las empresas tienen claro que se tienen que transformar. Todas van dando pasos en esa dirección, y ahí es donde tenemos que ser capaces de demostrar que esas inversiones no son un coste".
En las últimas semanas se han multiplicado las dudas de los inversores acerca del riesgo de una burbuja alrededor de los modelos de financiación de los centros de datos que sostienen la inteligencia artificial (IA). Alfa Laval ve en ellos uno de los vectores de crecimiento, como señala su responsable en Iberia. El nerviosismo ya se percibió en la conferencia con analistas que siguió a la presentación de resultados semestrales del grupo. El presidente, Tom Erixon, tuvo que contestar a muchas dudas sobre el aumento de pedidos en esta área. "Tenemos plena confianza en que nuestra cuota de mercado aumentará este año. Y no se trata solo de tecnología. Creo que el sector tiene dificultades en muchos aspectos, incluyendo la gestión térmica, para satisfacer el crecimiento de la demanda. Por lo tanto, es una situación complicada para las grandes empresas hiperescaladoras y para quienes trabajan en la instalación de sistemas en este ámbito", explicó, en declaraciones recogidas por el portal Seeking Alpha. La empresa asegura que tiene la capacidad de invertir recursos para respaldar los planes de inversión en estos proyectos. "Es justo decir que somos el socio de referencia y el socio principal para la mayoría de los planes de expansión de centros de datos. Y esto puede parecer algo fantástico, y por supuesto que lo es. Pero también implica una enorme responsabilidad: asegurarnos de no ser el cuello de botella del mayor programa de inversión industrial de la historia", añadió Erixon.


