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La industria automotriz mexicana recupera terreno

Por MVS Noticias · 05 de octubre de 2026 · 5 min
La industria automotriz mexicana recupera terreno

La industria automotriz mexicana comienza a dejar atrás un complicado inicio de 2026.

La producción y las exportaciones comienzan a normalizarse después de un arranque débil marcado por las tensiones con Estados Unidos. Luis Miguel González destaca el auge de las ventas dentro de México y la creciente competencia de los vehículos chinos, mientras advierte que el mayor gasto público impulsa la economía, pero complica el ajuste fiscal.

La relevancia del sector rebasa a las propias armadoras. La producción y exportación de vehículos funcionan como un termómetro de una extensa cadena industrial mexicana y, particularmente, de la relación económica con Estados Unidos.

México debe observar ya no solo cuántos vehículos fabrica, sino qué tipo de automóviles produce y qué lugar ocupa en la transición hacia los eléctricos.

Las decisiones estadounidenses afectan además a fabricantes de otros países instalados en México. Empresas alemanas, japonesas o coreanas utilizan al país como plataforma productiva y buena parte de sus operaciones dependen de las condiciones para acceder al mercado de Estados Unidos.

La situación dentro del país ofrece un panorama diferente. González destacó que 2026 está siendo "un año muy bueno" para las ventas de automóviles en México.

Si el ritmo registrado hasta septiembre continúa durante el último trimestre, señaló, el país podría terminar el año con un récord de ventas. El máximo anterior, recordó, se registró en 2016.

La cifra real, además, podría ser ligeramente superior a la reflejada en las estadísticas disponibles, ya que, según explicó González, no todas las marcas reportan sus ventas al INEGI.

Uno de los ejemplos que mencionó es BYD, el fabricante chino de vehículos eléctricos. Según González, la compañía aprovecha un resquicio en las reglas de información estadística para no transparentar públicamente sus cifras de ventas.

González planteó como una impresión personal que mantener esos números fuera de las estadísticas oficiales podría reducir la posibilidad de generar reacciones en Estados Unidos ante el avance de los fabricantes chinos en México.

De acuerdo con González, existe una sobreoferta derivada en parte de los inventarios acumulados antes de la entrada de nuevos aranceles mexicanos. Esos vehículos están siendo colocados ahora en el mercado y, en algunos casos, a precios menores.

La competencia ha producido un fenómeno poco habitual en un contexto inflacionario.

"Los coches han subido menos que la inflación, en promedio", destacó.

La presión competitiva beneficia a los consumidores, pero también ilustra el tamaño del cambio que atraviesa la industria. Las marcas tradicionales se enfrentan a nuevos fabricantes, mientras los compradores mexicanos cuentan con un abanico cada vez más amplio de opciones.

La conversación abordó también las perspectivas generales de la economía mexicana. González destacó la revisión al alza del pronóstico de crecimiento del Fondo Monetario Internacional mencionada durante la entrevista: de 1,2% a 1,5% para 2026.

La mejora llega después de un inicio de año especialmente débil. Según las cifras citadas durante la conversación, el primer trimestre registró una contracción de 0,3%, antes de una recuperación gradual.

"La buena es que sube el pronóstico; la mala, si se puede decir así, es que parte del crecimiento se explicaría por un mayor gasto público que, a su vez, va a complicar el tema de consolidación fiscal", explicó.

El dilema está en las finanzas públicas. Un mayor gasto del Gobierno puede impulsar la actividad económica en el corto plazo: se ejecutan proyectos, se realizan compras y circula más dinero. Pero ese mismo gasto dificulta reducir el déficit cuando las cuentas públicas ya están sometidas a presión.

González lo describió como el Gobierno "metiendo el acelerador con el gasto".

"Tiene su cosa buena y su cosa mala. La cosa buena es que genera crecimiento; la mala es que, en un contexto en donde las finanzas públicas traen mucha presión, simplemente no va a hacer su parte en consolidación", señaló.

México enfrenta así dos desafíos simultáneos al cierre de 2026. Por un lado, una de sus industrias más importantes muestra señales de recuperación y el mercado automotriz interno podría alcanzar niveles no vistos en una década. Por otro, una parte de la mejora de la economía está apoyándose en un mayor gasto público justo cuando el país necesita contener sus desequilibrios fiscales.

González resumió esa tensión con una frase: "El problema con el gasto público es que si queda bien en un indicador, falla en el otro".

Después de meses marcados por la incertidumbre comercial con Estados Unidos, la producción y las exportaciones de vehículos muestran señales de recuperación, mientras el mercado interno avanza hacia uno de sus mejores años.

La paradoja es que esta recuperación ocurre en medio de una profunda transformación del sector: la llegada de fabricantes chinos, la transición hacia los vehículos eléctricos y las dudas sobre el acceso al mercado estadounidense. "Es un año gigantesco de retos para la industria automotriz", resumió Luis Miguel González, especialista en economía, durante su participación con Ana Francisca Vega en MVS Noticias.

La producción y exportación de vehículos funcionan como un termómetro de una extensa cadena industrial mexicana y, particularmente, de la relación económica con Estados Unidos. "Es un año que empezó muy débil y poco a poco se ha ido normalizando", explicó González.

Estados Unidos sigue marcando el ritmo La industria automotriz se encuentra, según el analista, "en el centro de las discusiones con Estados Unidos" y atraviesa al mismo tiempo un proceso de reestructuración.

Empresas alemanas, japonesas o coreanas utilizan al país como plataforma productiva y buena parte de sus operaciones dependen de las condiciones para acceder al mercado de Estados Unidos. "No es que solo haya inversión de Estados Unidos, pero mucho de lo que pasa, por ejemplo, con empresas alemanas, coreanas, japonesas, depende de qué tan posible es su acceso al mercado de Estados Unidos", señaló González.

México se encamina a un año récord en ventas La situación dentro del país ofrece un panorama diferente.

El máximo anterior, recordó, se registró en 2016. "Desde entonces no teníamos un año con los números de ahora", afirmó.

Según González, la compañía aprovecha un resquicio en las reglas de información estadística para no transparentar públicamente sus cifras de ventas. "Mientras no cambien las cosas, literalmente juego póker tapado", dijo al describir la estrategia.

La competencia china presiona los precios La creciente presencia de automóviles chinos es precisamente uno de los elementos que explican el dinamismo del mercado interno.

Para González, el sector ha mostrado capacidad para adaptarse. "Lo que tenemos es una industria madura", sostuvo, acompañada también por consumidores "mucho más conscientes de lo que pueden comprar y de lo que no".

El FMI mejora su pronóstico para México La conversación abordó también las perspectivas generales de la economía mexicana.