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El 'superpeso' pierde fuerza: las razones detrás de la caída

Por MVS Noticias · 05 de octubre de 2026 · 4 min
El 'superpeso' pierde fuerza: las razones detrás de la caída

El 'superpeso' pierde fuerza: las razones detrás de la caída

El peso pasa de 16.80 a más de 18 unidades por dólar en un mes. La reducción del diferencial de tasas, las dudas fiscales y las débiles perspectivas de crecimiento explican parte del movimiento

El llamado superpeso comienza a perder brillo. Después de alcanzar niveles cercanos a los 16.80 pesos por dólar hace apenas un mes, la moneda mexicana se ha depreciado hasta ubicarse alrededor de las 18.17 unidades. El movimiento, cercano al 8%, ha vuelto a colocar al tipo de cambio en el centro de la conversación económica y ha alimentado una pregunta recurrente: ¿se terminó la fortaleza extraordinaria del peso?

Jorge Andrés Castañeda, analista de MVS Noticias, sostiene que ni la apreciación previa debía interpretarse como una medalla para el Gobierno ni la depreciación actual puede atribuirse exclusivamente a sus decisiones. El valor del peso, explica, depende de factores financieros internacionales que van mucho más allá del desempeño de la economía mexicana.

Uno de ellos es el llamado carry trade. Durante los últimos años, las elevadas tasas de interés mexicanas convirtieron al peso en una moneda especialmente atractiva para inversionistas que se endeudaban en países con tasas mucho menores —como Japón— y colocaban esos recursos en instrumentos mexicanos. La diferencia entre ambas tasas permitía obtener rendimientos considerables.

Pero esa ecuación ha comenzado a cambiar. Al reducirse el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos, parte de esas operaciones pierde atractivo y los inversionistas empiezan a deshacer posiciones en pesos. A ello se suma una apreciación internacional del dólar y las dudas sobre las finanzas públicas mexicanas. El resultado ha sido una presión adicional sobre la moneda.

La depreciación tampoco tiene una lectura exclusivamente negativa. Una moneda excesivamente fuerte beneficia principalmente a quienes viajan al extranjero y a los consumidores de productos importados, pero puede convertirse en un problema para sectores productivos que compiten en los mercados internacionales.

Las exportaciones pierden competitividad cuando el peso se aprecia demasiado. Lo mismo ocurre con las remesas: cada dólar enviado desde Estados Unidos se convierte en menos pesos para las familias que lo reciben. Los productores agrícolas también enfrentan una doble presión, porque sus productos se encarecen en el exterior mientras las importaciones se vuelven relativamente más baratas dentro de México.

Por eso, Castañeda considera que el regreso del dólar hacia niveles superiores a los 18 pesos no es, por sí mismo, una mala noticia. La preocupación está en las razones que acompañan al movimiento.

México continúa mostrando perspectivas de crecimiento modestas. Durante la conversación, Castañeda sitúa las previsiones entre el 1.2% y el 1.5%, niveles que califica de "raquíticos" frente al potencial de una economía estrechamente integrada con Estados Unidos.

El país mantiene ventajas importantes: su posición dentro de las cadenas productivas de Norteamérica, la industria automotriz y la creciente demanda estadounidense de componentes relacionados con centros de datos. Sin embargo, esas oportunidades conviven con obstáculos internos. Entre ellos, Castañeda señala la inseguridad, las deficiencias de infraestructura y capital humano, los problemas del sector energético y, particularmente, el debilitamiento institucional y del Poder Judicial.

A esa combinación se añade la presión sobre las finanzas públicas. Una proporción elevada del presupuesto ya está comprometida por pensiones, programas sociales, servicio de la deuda y transferencias a Estados y municipios. Además, el envejecimiento de la población elevará progresivamente el costo de las pensiones para adultos mayores, mientras Pemex ya no representa para las cuentas públicas la fuente de recursos que fue durante décadas.

No hay, advierte el analista, motivos para hablar de pánico. Pero tampoco para ignorar las señales.

Algunos bancos de inversión y analistas contemplan niveles de entre 18 y 18.50 pesos por dólar hacia finales del año, aunque cualquier pronóstico cambiario debe tomarse con cautela. "Si alguien te dice que sabe qué va a pasar con el tipo de cambio en tres meses, esa persona se merece un premio Nobel o que le digan que es un farsante", recuerda Castañeda.

La discusión, por tanto, va más allá de si el dólar cuesta 17, 18 o 19 pesos. El comportamiento de la moneda es apenas una expresión de asuntos más profundos: inversión, crecimiento, fortaleza institucional y capacidad del Estado para sostener sus compromisos fiscales.

El superpeso puede haber perdido fuerza. La pregunta más relevante para México es qué está ocurriendo con la economía que hay detrás de él.

La reducción del diferencial de tasas, las dudas fiscales y las débiles perspectivas de crecimiento explican parte del movimiento El llamado superpeso comienza a perder brillo.

Un peso más débil no necesariamente es una mala noticia La depreciación tampoco tiene una lectura exclusivamente negativa.

El verdadero problema está detrás del dólar México continúa mostrando perspectivas de crecimiento modestas.