La decisión de la Fed está presionando el tipo de cambio

El 16 de septiembre de 2026, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) aumentó en 25 puntos base su tasa de interés de referencia, llevándola de un rango de 3.50-3.75% a 3.75-4.0%. Es el primer incremento de las tasas estadounidenses desde julio de 2023. La Fed consideró necesario aplicar una política monetaria más restrictiva en un contexto en el que las presiones inflacionarias no han desaparecido completamente.
En sus proyecciones de septiembre, la Fed estimaba que la inflación medida por el índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE) cerrara 2026 en 3.7%, mientras que la inflación subyacente se ubicaría en 3.4%, ambas todavía por encima del 2%. La Fed justificó el movimiento señalando que la actividad económica continúa expandiéndose a un ritmo sólido, el gasto interno se mantiene resistente, la productividad y la inversión de capital son fuertes y el mercado laboral conserva estabilidad. Sin embargo, la inflación continúa elevada para favorecer un regreso oportuno de la inflación hacia su objetivo de 2%.
Para la economía estadounidense, una mayor tasa de interés significa que obtener financiamiento se vuelve más costoso. Los créditos empresariales, hipotecarios y de consumo pueden encarecerse, lo que reduce los incentivos para pedir préstamos, realizar determinadas inversiones o aumentar el gasto. A cambio, los instrumentos de ahorro y deuda pueden ofrecer mayores rendimientos.
Una tasa más alta en Estados Unidos puede hacer relativamente más atractivos los activos denominados en dólares, lo que puede incrementar la demanda por la moneda estadounidense y ejercer presión sobre las divisas de economías emergentes. Sin embargo, aunque la depreciación del peso no sería inmediata, los expertos aseguran que es uno de los factores que contribuiría a una variación brusca del tipo de cambio, que ya alcanzó los 18 pesos con 34 centavos, perdiendo lo que había ganado en un año.
En México, el escenario también genera efectos diferenciados. Los instrumentos de renta fija, como los Cetes y bonos gubernamentales, continúan ofreciendo rendimientos nominales superiores a los de Estados Unidos, aunque el diferencial de tasas es menor que antes del incremento de la Fed.
Al mismo tiempo, una eventual depreciación del peso puede beneficiar a empresas mexicanas que reciben una parte importante de sus ingresos en dólares, mientras que puede elevar los costos de aquellas que dependen de importaciones. Por esta razón, los inversionistas deben considerar no solamente el rendimiento de un instrumento, sino también el comportamiento esperado del tipo de cambio, la inflación y las decisiones futuras de Banxico y de la Fed.
El escenario para México al cierre de 2026 está ligado con las decisiones del Banxico, que desde el mes de mayo ha mantenido la tasa de interés de referencia en su objetivo de 6.50%. Por ello, con la información disponible actualmente, los especialistas opinan que 6.50% constituye la referencia más reciente para el cierre del año, aunque no debe interpretarse como una cifra garantizada.
Una nueva trayectoria dependería principalmente de la evolución de la inflación mexicana, el comportamiento del peso, las condiciones financieras internacionales y la postura de la Fed.
El hecho de que Estados Unidos haya comenzado nuevamente a subir tasas puede reducir el margen de Banxico para realizar recortes adicionales, especialmente si una disminución de la tasa mexicana generara presiones importantes sobre el tipo de cambio, por lo que el comportamiento de la inflación y las próximas decisiones de Banxico serán determinantes para saber si ese nivel se mantiene hasta finalizar el año.
En el mercado de inversiones, el aumento de la Fed modifica el atractivo relativo de distintos activos. En Estados Unidos, mayores tasas suelen favorecer los instrumentos de deuda de corto plazo porque pueden ofrecer rendimientos más elevados, mientras que las acciones y otros activos de mayor riesgo pueden enfrentar presiones debido a que aumenta el costo de financiamiento de las empresas y se eleva el rendimiento que los inversionistas pueden obtener en instrumentos relativamente seguros.



