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El consumidor mexicano cambia según dónde vive: Así deben reaccionar las marcas

Por Merca 2.0 · 06 de octubre de 2026 · 2 min
El consumidor mexicano cambia según dónde vive: Así deben reaccionar las marcas

El consumidor mexicano no gasta igual en todo el país, ya que la diferencia entre una ciudad y una localidad rural también cambia las prioridades de compra, el peso de cada categoría y, por tanto, la estrategia que las marcas necesitan para competir.

La Encuesta Nacional de Gasto (ENG) 2025 del INEGI muestra una brecha clara entre ambos mercados.

En las localidades rurales, los alimentos, bebidas y tabaco representan 40.3% del gasto corriente monetario de los hogares. En las zonas urbanas, la proporción baja a 33.9%. La diferencia parece pequeña, pero revela dos estructuras de consumo que requieren propuestas comerciales distintas.

Para las marcas, el dato cambia la conversación, debido a que México no funciona como un solo mercado cuando se analiza el consumo.

El territorio importa, al igual que el nivel de gasto, las necesidades del hogar y las categorías que concentran el presupuesto. La segmentación geográfica deja de ser una opción táctica y se convierte en una decisión de negocio.

La ENG estimó 38.3 millones de hogares en México durante 2025. Del total de la población en hogares, 75.8% residía en localidades urbanas y 24.2% en zonas rurales.

La diferencia en el gasto resulta todavía más evidente, ya que los hogares urbanos registraron un gasto corriente monetario promedio trimestral de 62,985 pesos, mientras que los hogares rurales alcanzaron 40,465 pesos.

Para las marcas, esto implica que una misma campaña no necesariamente debe tener el mismo producto, precio, promoción o canal en ambos territorios.

En las zonas rurales, los alimentos, bebidas y tabaco concentran 40.3% del gasto corriente monetario mientras que en las ciudades representan 33.9%.

El comportamiento también aparece en los montos, ya que los hogares rurales destinaron en promedio 16,288 pesos trimestrales a esta categoría, frente a 21,382 pesos en los hogares urbanos.

La diferencia muestra una oportunidad para las marcas de consumo masivo: el mercado rural no debe analizarse solo por el monto absoluto que gasta, sino por el peso que cada categoría tiene dentro de su presupuesto.

La información del INEGI plantea un reto para las estrategias nacionales, ya que una marca puede tener presencia en todo México, pero eso no significa que deba utilizar la misma comunicación, promoción o arquitectura de precios.

En las ciudades, el consumidor distribuye una mayor proporción de su gasto entre categorías como transporte, comunicaciones, educación y esparcimiento.

En las zonas rurales, los alimentos, bebidas y tabaco tienen un peso mayor dentro del presupuesto.

La oportunidad está en construir estrategias más precisas como son las ofertas, presentaciones, canales y mensajes según el territorio, en lugar de asumir que todos los hogares responden igual.

La segmentación geográfica también obliga a mirar la distribución, ya que cuando una categoría concentra una parte mayor del presupuesto, la disponibilidad del producto, el precio y la cercanía del punto de venta pueden tener mayor peso en la decisión de compra.

El dato de la ENG señala que las marcas tienen que pensar en dos grandes consumidores mexicanos, el urbano y el rural.

No porque sean mercados completamente separados, sino porque sus prioridades de gasto muestran diferencias suficientes para exigir estrategias comerciales más precisas.

La geografía, en este escenario, ya no solo define dónde vender sino que también ayuda a decidir qué ofrecer, cómo comunicarlo y dónde colocar la marca frente al consumidor.