La construcción está levantando la inversión mexicana, pero la maquinaria cuenta otra historia

El sector de la construcción creció 7.6%, con un avance especialmente importante en los proyectos residenciales.
La inversión productiva en México mantiene su recuperación. Durante agosto de 2026, la inversión fija bruta aumentó 5.7% frente al mismo mes del año anterior, impulsada principalmente por el crecimiento de la construcción y la adquisición de maquinaria y equipo.
De acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el indicador acumuló cinco meses consecutivos de crecimiento anual, después de superar en abril una racha de 19 meses de retrocesos.
El resultado representa una señal favorable para la actividad económica, aunque no significa que la recuperación esté completamente consolidada. En su comparación con julio, la inversión disminuyó 1.8%, lo que refleja un comportamiento desigual entre sus principales componentes.
El sector de la construcción fue el principal motor del crecimiento registrado en agosto.
Según las cifras originales del Inegi, la inversión en este segmento aumentó 7.6% anual, mientras que la destinada a maquinaria y equipo avanzó 3.5%.
Dentro de la construcción, el gasto residencial registró un incremento de 8.9%, superior al crecimiento de 6.4% observado en proyectos no residenciales.
Esta diferencia muestra una mayor expansión relativa de la inversión relacionada con vivienda, aunque también hubo avances en infraestructura y otras edificaciones.
La construcción tiene una importancia estratégica para la economía porque genera demanda de materiales, maquinaria, transporte y servicios especializados.
Su crecimiento puede favorecer a distintas actividades empresariales, desde proveedores de acero y cemento hasta compañías dedicadas a instalaciones, mantenimiento y equipamiento.
Uno de los datos más relevantes del reporte fue el comportamiento de la inversión pública.
Durante agosto, el gasto en activos productivos realizado por el sector público aumentó 11.1% anual, mientras que la inversión privada avanzó 4.8%.
Aunque ambos componentes registraron incrementos, la inversión gubernamental mostró un ritmo de expansión considerablemente mayor.
Esta diferencia también aparece en las cifras acumuladas de enero a agosto.
Durante los primeros ocho meses del año, la inversión pública creció 10.8%, frente a un avance de apenas 0.9% de la privada.
La inversión pública puede impulsar proyectos de infraestructura y servicios que favorezcan la actividad económica. La privada, por su parte, es fundamental para ampliar fábricas, instalar nuevas líneas de producción y modernizar empresas.
Por ello, el crecimiento todavía moderado de la inversión empresarial representa un aspecto importante para evaluar la fortaleza de la recuperación.
Aunque la compra de maquinaria y equipo aumentó 3.5% respecto a agosto de 2025, el comportamiento mensual fue menos favorable.
Con cifras desestacionalizadas, la inversión en este segmento retrocedió 3.5% frente a julio, mientras que la construcción permaneció sin cambios.
Esta caída explica buena parte del descenso mensual de 1.8% registrado por la inversión total.
El comportamiento también fue diferente según el origen de los equipos adquiridos.
La inversión en maquinaria y equipo importados aumentó 5.2% anual, mientras que la correspondiente a bienes nacionales creció 1%.
La diferencia refleja un mayor dinamismo de los equipos provenientes del exterior, aunque las cifras no identifican las industrias responsables de esas compras.
Para las empresas, la inversión en maquinaria es importante porque permite aumentar la capacidad productiva, reemplazar equipos y mejorar procesos.
Sin embargo, el retroceso mensual y la debilidad del acumulado anual muestran que las decisiones de expansión todavía enfrentan un escenario cambiante.
Entre enero y agosto, la inversión fija bruta registró un aumento de 2.2% respecto al mismo periodo de 2025.
La construcción avanzó 4.6%, mientras que la inversión en maquinaria y equipo acumuló una caída de 0.5%.
El contraste revela que la recuperación no se distribuye de manera uniforme entre las diferentes actividades productivas.
También debe considerarse el desempeño de los años anteriores.
En 2025, la inversión fija bruta cayó 6.7%, después de haber aumentado 3.4% en 2024 y 19.7% en 2023, cuando la relocalización de cadenas productivas, conocida como nearshoring, adquirió mayor relevancia en las expectativas económicas de México.
Por eso, el crecimiento de 2026 debe interpretarse considerando la debilidad de la base de comparación del año previo.
La economía mexicana también muestra señales de recuperación
Los resultados de inversión se conocen después de que el Inegi publicara su estimación oportuna del producto interno bruto correspondiente al tercer trimestre de 2026.
Según ese reporte, la economía mexicana creció 0.9% respecto al trimestre anterior y 3.2% frente al mismo periodo de 2025.
El avance trimestral estuvo apoyado por los servicios, que aumentaron 1.1%, y las actividades industriales, con un crecimiento de 0.8%.
Estos resultados apuntan a una mejoría de la actividad económica, aunque siguen existiendo diferencias entre sectores.



