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Indra y Santa Bárbara enfrían sus negociaciones para colaborar y pugnan por liderar la industria militar española

Por El País — Economía · 04 de noviembre de 2026 · 5 min
Indra y Santa Bárbara enfrían sus negociaciones para colaborar y pugnan por liderar la industria militar española

La cotizada duplica capacidades con nuevas fábricas, mientras que la filial de GD invierte 21 millones a la espera de nuevos contratos como el VAC, de casi 2.000 millones. No hay avances en las conversaciones a un mes de las elecciones

La relación entre Indra y Santa Bárbara se convirtió en una guerra abierta durante la presidencia de Ángel Escribano al frente de la cotizada, un periodo de casi 15 meses en el que ambas pugnaron por quedarse con el liderazgo de la industria militar terrestre nacional. El punto álgido llegó cuando la filial española de la estadounidense General Dynamics (GD) presentó ante el Tribunal Supremo, primero, y ante la Audiencia Nacional, después, recursos contra las ayudas públicas y la adjudicación de los contratos de la nueva artillería para el Ejército a Indra y la empresa familiar de Escribano. Dichos recursos no han sido retirados aún. Tras irse Escribano de la presidencia de la cotizada, las dos compañías volvieron a abrir los canales de comunicación y la idea era colaborar, incluso con la creación de una joint venture con la que aunarían fuerzas, como informó este periódico en junio. Sin embargo, con el correr de los meses, las negociaciones se han enfriado sin novedades al respecto y con ambas empresas invirtiendo en sus propias capacidades industriales.

La semana pasada, Indra presentó una nueva fábrica de gran tamaño para vehículos militares terrestres en As Pontes (A Coruña) y, paralelamente, llegó a un acuerdo con el Gobierno de Asturias para que este le alquile durante 25 años una planta que el Principado le comprará a Duro Felguera por 10,7 millones en la localidad de Barros. Mientras tanto, el miércoles, GD informó de que había invertido 21 millones en España en los últimos dos años para "prepararse" de cara a futuros contratos. "La fábrica de armas de Trubia, en Asturias, concentra una parte esencial de esta transformación. Entre las inversiones realizadas destacan la apertura de nuevas líneas productivas y de talleres especializados en procesos críticos como el mecanizado, así como la modernización del taller de artillería", afirmó la dueña de Santa Bárbara en un comunicado.

En la mira, la filial española de GD tiene el contrato del Vehículo de Apoyo de Cadenas (VAC), que el Gobierno adjudicó a Tess Defence —unión temporal de empresas que lidera Indra y en la que están Sapa, Escribano y la propia Santa Bárbara— por 1.970 millones, pero que Defensa tiene paralizado después de que Tess pidiera cuatro veces más de lo presupuestado inicialmente, como informó este periódico. El Ministerio recibió una última oferta en septiembre, que se está analizando en estos momentos, aunque desde el lado de las empresas señalan que todo está arreglado a falta solo de la firma. El consejero delegado de Indra, Josep Maria Recasens, afirmó en octubre que esperaba que se destrabara el proyecto antes de finalizar el año.

Santa Bárbara aspira a que el VAC utilice su plataforma Ascod, aunque Defensa llegó a analizar la posibilidad de usar una plataforma extranjera, en concreto de la alemana Rheinmetall, según fuentes cercanas a Tess, que sin embargo añaden que eso se produjo durante la época de Escribano en Indra. En caso de usarse finalmente el Ascod, Santa Bárbara tendría carga de trabajo asegurada "durante una década", según dichas fuentes, lo que ayudaría a calmar las aguas entre GD y Defensa.

Tess, mientras tanto, está acelerando en la entrega del único contrato en el que trabaja a día de hoy, el del blindado Dragón sobre ruedas 8x8, tal y como destacó el propio Recasens la semana pasada en la conferencia con analistas tras la presentación de resultados trimestrales. Tess ha entregado ya 119 unidades del blindado, del que había acordado entregar un total de 138 a finales de este año. Esta cifra está por encima incluso de las expectativas que tenía el propio presidente de Indra, Ángel Simón, apenas unos meses atrás.

La barcaza del Dragón y la integración de los distintos sistemas se realiza a día de hoy en las instalaciones de Santa Bárbara en Trubia (Oviedo), donde se trabaja actualmente a un ritmo de tres vehículos semanales, duplicando así la cadencia de ocho meses atrás, según indican fuentes de los trabajadores de la planta. Estas mismas fuentes aseguran que Santa Bárbara les ha trasladado que serán ellos los encargados de integrar todos los 8x8 Dragón que adquirió Defensa, un total de 348 unidades. La filial de General Dynamics no ha respondido a las preguntas de este periódico sobre este respecto.

Los planes de Santa Bárbara para el 8x8 chocan así con la pretensión de Indra, que todavía tiene entre sus planes trasladar el Dragón a El Tallerón (planta de Gijón que le compró a Duro Felguera el año pasado por 3,65 millones), según fuentes de la compañía. Lo cierto es que la cotizada ya había asegurado el año pasado que comenzaría a hacer la integración de los distintos sistemas en el blindado a finales de 2025, algo que no sucedió. De hecho, Indra recibió el pasado diciembre un blindado Dragón en El Tallerón, como parte del acuerdo entre ambas empresas para que General Dynamics formase a los empleados de Indra en las labores de montaje final de este blindado. Por ello, la compañía de capital estadounidense iba a recibir un máximo de 13 millones de Indra. Ese fue el primer y último Dragón 8x8 en ir a la fábrica gijonesa, al menos hasta ahora.

La disputa industrial entre Indra y Santa Bárbara se mantiene así latente a menos de un mes de unas elecciones generales, de las que podría salir un Gobierno que tenga un plan diferente para estas compañías, sobre todo para Indra, donde el Estado posee el 28% de las acciones y tres asientos en el consejo de administración. Más allá de posibles cambios en la cúpula, sobre la mesa está el nuevo plan estratégico de la cotizada, que se presenta apenas cuatro días antes de las elecciones. Mientras tanto, ambas compañías mantienen las espadas en alto por ver quién se convierte en el líder de la industria militar terrestre española.