Garamendi no tendrá rival en las elecciones de CEOE y será proclamado presidente por tercera vez

El plazo para presentar candidaturas para las elecciones del 1 de octubre terminó la pasada media noche y solo el actual presidente optará a la reelección
La gran patronal española elegirá presidente el próximo 1 de octubre para los próximos cuatro años. Ese día la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) celebrará su Asamblea Electoral en la que, finalmente, solo habrá un candidato: su actual presidente, Antonio Garamendi, quien será reelegido en el cargo previsiblemente por proclamación.
Así lo prevé el artículo 41 de los Estatutos de CEOE, que estipula que, una vez constituida la mesa electoral, se abrirá la votación "salvo que se hubiera admitido como válida una única candidatura, en cuyo caso dicho candidato será proclamado presidente sin necesidad de abrir la votación". Los socios de CEOE tenían hasta las 23.59 de ayer lunes para poder presentar sus candidaturas pero, tal y como se esperaba en los últimos días, solo Garamendi optará a ser reelegido. Será el tercer mandato consecutivo del dirigente vasco que llegó al cargo en 2014 tras disputarle el puesto al entonces líder empresarial, el catalán Juan Rosell. Posteriormente, en 2023 al actual presidente de la patronal cambió los estatutos de la organización para poder presentarse a un tercer mandato .
Para poder presentar la candidatura a la presidencia de CEOE se deben presentar los avales de al menos el 10% de los electores que deben provenir de seis organizaciones diferentes. Garamendi lleva meses recabando apoyos en la organización y, según las fuentes patronales consultadas, ha conseguido avales muy por encima de los mínimos exigidos para poder presentarse. De hecho, añaden que cuenta ya "con el apoyo de una amplísima mayoría de organizaciones tanto territoriales como sectoriales y, aun después de haber formalizado la candidatura, en los últimos días siguen llegando nuevos avales".
La ausencia de candidatos rivales a Garamendi es un indicio de que las aguas patronales llegan a esta asamblea más o menos calmadas, después del cataclismo que vivieron en la primera mitad de 2025 por la guerra intestina que se vivió en las elecciones a la presidencia de Cepyme —la patronal de las pequeñas y medianas empresas de CEOE— y tras la que la patronal quedó abiertamente dividida. El cisma se produjo entre los partidarios del entonces presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva, y candidato a la reelección, y el propio Garamendi, quien aposto por un relevo en la patronal de las pymes y defendió la candidatura de Ángela de Miguel, quien finalmente se hizo con el cargo en mayo del año pasado, pero por un estrecho margen (246 votos frente a 216) lo que evidenció la sima interna creada en la organización.
A pesar de que antes de que estallara la disputa entre Cuerva y Garamendi el primero no había manifestado públicamente la intención de disputarle al vasco la presidencia de CEOE, estas sospechas sí corrieron como la pólvora internamente, lo que abonó que el actual presidente de la patronal trabajara por la victoria de De Miguel. La causa formal que hizo estallar la guerra fueron los cambios en las reglas electorales, especialmente en torno al voto delegado, que pretendió sacar adelante Cuerva y acabó evidenciando una profunda división dentro de la patronal de las pymes y por extensión en CEOE.
La campaña estuvo marcada por acusaciones cruzadas, amenazas de impugnación y un debate de fondo sobre el modelo de organización: una Cepyme más independiente, como defendía Cuerva, frente a una mayor alineación con la CEOE, representada por la candidatura de Ángela de Miguel. La victoria de esta última reforzó el liderazgo de Garamendi, aunque el resultado también mostró una patronal partida casi por la mitad y dejó abierta la tensión interna sobre el futuro rumbo de la organización.
De hecho, desde entonces no han cesado los rumores sobre las intenciones de Cuerva de seguir dando la batalla a Garamendi, desde su cargo en la presidencia de los empresarios granadinos. Si bien, finalmente, el ex presidente de Cepyme ni siquiera intentó dar la batalla para acceder a la presidencia de la patronal andaluza, e intentar desde ahí dar el salto a competir con el presidente de la CEOE en las próximas elecciones de octubre.
Pero Cuerva no ha sido el único nombre que ha sonado como posible e inmediato rival de Garamendi. De hecho, según fuentes patronales consultadas, algunos partidarios del expresidente de Cepyme, provenientes de importantes organizaciones patronales y sectoriales habrían intentado convencer al presidente de la patronal madrileña (CEIM), Miguel Garrido, para que se presentara a la dirección de CEOE. Sus críticas al Gobierno de Pedro Sánchez más radicales que las de Garamendi y su estrecha relación con la líder madrileña, Isabel Díaz Ayuso, habrían estado detrás de los intentos de convecerle para optar a la presidencia de la patronal española.
Sin embargo, el pasado 13 julio esta opción quedó descartada después de que la junta directiva de la patronal madrileña, hiciera público su acuerdo de apoyar la candidatura de Antonio Garamendi a la presidencia de CEOE, pocos después de que el propio Garrido no quisiera manifestar públicamente este respaldo y se dispararan los rumores sobre su posible candidatura.
Previamente, el líder vasco había recibido públicamente algunos importantes apoyos, imprescindibles para salir victorioso en CEOE, como los de Cepyme , Ceaje (los jóvenes empresarios) o las patronales andaluza y valenciana. Pero, sobre todo, y más significativo recibió el visto bueno del presidente de la patronal catalana e histórico rival de Garamendi, Josep Sánchez Llibre, quien llegó a impulsar la candidatura alternativa de Virginia Guinda en las anteriores elecciones a la presidencia de CEOE, donde la catalana salió ampliamente derrotada.
En este escenario, el pasado mes de junio durante la celebración de la asamblea general anual de CEOE, su máximo líder arremetió duramente contra la corrupción política, sobre todo por los casos que rodean al Gobierno socialista, e hizo una encendida defensa de la independencia judicial . Pero también esbozó su plan de actuación para los próximos cuatro años. La unión del tejido empresarial y la exigencia al gobierno de turno de garantizar la seguridad jurídica para atraer y favorecer las inversiones, fueron los dos objetivos que apuntó para su próximo mandato. Asimismo, defendió la necesidad de alcanzar "acuerdos de país" y reforzar la negociación colectiva frente a la legislación unilateral por parte del Ejecutivo.
De hecho, su batalla en contra de las últimas iniciativas llevadas a cabo por Trabajo (reducción de jornada, registro horario, transparencia salarial, indemnización por despido, ley de prevención de riesgos, entre otros) se ha convertido en algo personal, que ha deteriorado su relación, en otro tiempo mucho más amistosa y fructífera, con la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. En cualquier caso, el nuevo mandato de Garamendi transcurrirá, al menos unos meses, en paralelo al actual Gobierno de Sánchez. Esta situación deja a la patronal expuesta a nuevos desencuentros.
Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.



