Fracking en México enfrenta obstáculos por falta de agua, altos costos e inversión

El desarrollo del fracking en México enfrenta obstáculos económicos, hídricos y políticos que dificultan su explotación a escala comercial, pese a que esta técnica podría contribuir a reducir la dependencia del gas natural importado de Estados Unidos.
Aunque el gobierno de Claudia Sheinbaum mantiene abierta la posibilidad de estudiar el aprovechamiento del gas no convencional, especialistas advierten que la disponibilidad de agua, los altos costos de producción y las limitaciones a la inversión privada complican la viabilidad de estos proyectos.
Durante una reunión con la Cámara de Diputados, la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcena, aclaró que el gobierno federal no ha autorizado pruebas piloto de fracturación hidráulica, sino estudios para determinar la disponibilidad de agua salada a gran profundidad que eventualmente pudiera utilizarse en estos procesos.
La funcionaria sostuvo que actualmente no existen condiciones para avanzar hacia una explotación comercial mediante fracking y que tampoco se cuenta con una autorización de la presidenta para hacerlo.
Gonzalo Monroy, director general de GMEC, explicó que uno de los principales desafíos consiste en desarrollar la producción a gran escala. Estimó que una explotación comercial requeriría alrededor de 1,000 pozos, lo que elevaría considerablemente las necesidades de agua e infraestructura.
El especialista advirtió que cuencas como Sabinas-Burros-Picachos y Burgos no contarían con suficiente disponibilidad hídrica para sostener una operación de esa magnitud. Por ello, consideró que los resultados obtenidos en un número reducido de pozos no necesariamente permitirían determinar la viabilidad de una explotación masiva.
A los obstáculos relacionados con el agua se suman los costos de producción. De acuerdo con Monroy, la extracción de gas en la región de Burgos tendría un punto de equilibrio cercano a 4 dólares por millón de unidades térmicas británicas (BTU), nivel necesario para cubrir los costos sin generar todavía una utilidad.
La cifra representa un desafío para los productores mexicanos, debido a la competencia con el gas procedente del sur de Texas, donde, según el especialista, los costos de producción serían inferiores a 3 dólares por millón de BTU.
Esta diferencia podría restar competitividad al gas extraído en México, particularmente en un mercado estrechamente vinculado con la producción estadounidense.
Monroy advirtió que, si los costos de extracción superan los precios a los que puede comercializarse el combustible, la disponibilidad de agua y reservas de gas no sería suficiente para garantizar la rentabilidad de los proyectos.
El especialista señaló que México importa alrededor de 80% del gas natural que consume, por lo que reducir significativamente esa dependencia requeriría incrementar la producción nacional a una escala muy superior a la actual.
Sin embargo, advirtió que alcanzar ese objetivo también implicaría modificar las condiciones de participación del capital privado en el sector energético, debido a los recursos necesarios para desarrollar los campos y construir la infraestructura.
El gobierno no quiere abrir masivamente a la inversión privada el tema de los hidrocarburos. Y si no lo hace así, no va a funcionar y simplemente no va a haber fracking", sostuvo.
Por ahora, la administración federal mantiene los trabajos en una etapa de estudios sobre la disponibilidad de agua, sin autorización para realizar pruebas piloto de fracturación hidráulica.
Para que el gas no convencional se convierta en una fuente relevante de suministro nacional, México tendría que resolver no solo los problemas relacionados con el agua, sino también los costos de producción y las condiciones para atraer las inversiones que requiere su explotación comercial.
Los costos complican la rentabilidad del fracking A los obstáculos relacionados con el agua se suman los costos de producción.
La inversión privada, otro obstáculo para el fracking Carlos Ramírez, socio de Integralia Consultores, coincidió en que la disponibilidad de agua y la falta de infraestructura representan desafíos importantes, aunque consideró que parte de estas limitaciones podría atenderse mediante inversiones de gran magnitud.
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El fracking en México enfrenta más que un problema de agua. Especialistas señalan que llevarlo a una escala comercial requeriría inversiones masivas, infraestructura y participación privada, además de superar las limitaciones hídricas y demostrar que producir gas es rentable.



