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Esto costó reconstruir Armenia tras el último gran terremoto de Colombia en 1999

Por Redacción Sinergia Empresarial · 12 de agosto de 2026 · 2 min
Esto costó reconstruir Armenia tras el último gran terremoto de Colombia en 1999

El costo de la reconstrucción podría superar ampliamente las necesidades de financiación inmediata y obligar al Gobierno a recalibrar su estrategia de consolidación fiscal.

Bogotá — El terremoto que golpeó a Colombia el lunes podría tener implicaciones fiscales que vayan mucho más allá de la atención inmediata de la emergencia. Aunque todavía es temprano para determinar el valor de las pérdidas económicas y los costos de reconstrucción, la experiencia del terremoto de 1999 en Armenia ofrece una referencia sobre la magnitud que podría alcanzar el esfuerzo requerido.

Según Andrés Pardo Amézquita, jefe de estrategia macro de XP Investments, el desastre de 1999 tuvo un costo económico estimado equivalente al 2,2% del PIB nacional y al 35% del PIB de la región afectada.

La cifra incluyó la destrucción de viviendas, infraestructura y activos productivos, entre otras pérdidas.

La reconstrucción también representó un esfuerzo importante para las finanzas públicas. En aquel episodio, los recursos acumulados destinados a la reconstrucción alcanzaron cerca del 1% del PIB, distribuidos principalmente entre 1999 y 2001.

El Gobierno creó entonces el Fondo para la Reconstrucción y Desarrollo Social del Eje Cafetero (FOREC) para canalizar los recursos destinados a la recuperación de la zona afectada.

De acuerdo con Pardo, aproximadamente el 61% de la financiación provino del Presupuesto Nacional, mientras que otro 38% correspondió a préstamos externos del Banco Mundial, el BID y KfW. El 1% restante se obtuvo mediante cooperación internacional y donaciones.

La experiencia muestra, según el análisis, que el desafío fiscal de un terremoto no termina con la respuesta inicial a la emergencia.

"Las necesidades de reconstrucción pueden ser considerablemente mayores que los recursos necesarios para la respuesta inmediata a la emergencia", señaló Pardo.

Esta diferencia resulta especialmente relevante para Colombia, dado que el Gobierno ya anunció mecanismos para conseguir recursos de manera rápida, pero todavía no existe una estimación definitiva sobre cuánto podría costar la reconstrucción.

El país cuenta actualmente con instrumentos financieros que pueden ayudar a cubrir las necesidades inmediatas sin tener que movilizar todos los recursos de manera improvisada.

El Gobierno anunció que en los próximos días se desembolsarán US$450 millones correspondientes a una línea de crédito contingente del Banco Mundial conocida como Cat DDO. Según Pardo, ese monto equivale aproximadamente al 0,1% del PIB colombiano.

A esto se suma una Línea de Crédito para Contingencias del BID por hasta US$400 millones, diseñada para proporcionar liquidez después de desastres naturales.

En caso de utilizarse completamente, esta línea representaría recursos adicionales equivalentes a aproximadamente otro 0,1% del PIB.

Sin embargo, ambos mecanismos deben entenderse dentro de un contexto más amplio. Los recursos disponibles para responder rápidamente a la emergencia no necesariamente serán suficientes para financiar el proceso de reconstrucción, que podría extenderse durante varios años.

Esta es una de las principales implicaciones económicas que identifica Pardo.

El Gobierno colombiano enfrenta la necesidad de avanzar en un proceso de consolidación fiscal. Pero los gastos derivados del terremoto podrían obligar a modificar el ritmo con el que se ejecuta ese ajuste.

"Las necesidades de financiación adicionales derivadas del terremoto podrían obligar a retrasar, reducir o aplicar de forma más gradual de lo previsto inicialmente algunas de las medidas de ajuste fiscal previstas por el nuevo Gobierno", afirmó Pardo.

Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.