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España dispara las compras de gas ruso a pocos meses del veto definitivo de Europa

Por Redacción Sinergia Empresarial · 01 de septiembre de 2026 · 7 min
España dispara las compras de gas ruso a pocos meses del veto definitivo de Europa

Las importaciones repuntan un 42% entre enero y junio para compensar la pérdida de Qatar y otros proveedores por el conflicto en Oriente Próximo

La escalada militar en Oriente Próximo y el bloqueo del estrecho de Ormuz han alterado los flujos de gas que abastecen a España. Esto ha llevado a los operadores a recurrir en mayor medida al suministro ruso , contra el que pesan sanciones europeas que se convertirán en un veto total a partir de 2027. Las importaciones de gas natural procedentes de Rusia han aumentado un 42% en el primer semestre del año, hasta los 37.172 gigavatios hora (GWh), según el último Boletín Estadístico de Hidrocarburos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES), publicado este lunes.

El aumento de las compras rusas ha permitido cubrir parte del hueco dejado por Qatar y otros proveedores de África , importantes abastecedores de gas del mercado español, aunque con un peso muy inferior al de Argelia y Estados Unidos. La escalada militar en Irán ha interrumpido el tránsito de buques gaseros por Ormuz, lo que ha dejado a España sin nuevas entregas procedentes del emirato desde el inicio de la crisis. Los datos de CORES reflejan una caída del 100% en el acumulado proveniente del país durante el primer semestre de 2026.

El contraste con 2025 muestra hasta qué punto ha cambiado el origen del suministro en apenas un año a causa de la inestabilidad geopolítica. En el primer semestre de 2025, España importó 26.208 GWh de gas ruso y las compras llegaron a caer más de un 70% interanual en los siguientes meses del año. Esa evolución apuntaba a una drástica reducción de la dependencia rusa, en línea con el cerco impuesto por la Unión Europea en represalia por la guerra en Ucrania. Pero la irrupción del conflicto en Oriente Próximo ha alterado esa trayectoria y ante la falta de cargamentos alternativos de gas natural licuado (GNL) en el corto plazo, los operadores han recurrido de nuevo al suministro del Kremlin, cuyas rutas desde el Ártico no dependen de ese paso marítimo.

Solo en junio, las compras de gas natural ruso crecieron un 68% respecto al mismo mes del año anterior, hasta unos 5.500 GWh. El repunte fue suficiente para situar a Rusia como el segundo proveedor de España durante el mes, con algo más de una quinta parte del total, solo por detrás de Argelia. El país norteafricano, que suministra buena parte del hidrocarburo a través del gasoducto Medgaz, mantuvo una distancia considerable y cubrió alrededor del 40% de las importaciones. El cambio, en cualquier caso, refleja el ajuste que está experimentando el mercado español tras la interrupción de los cargamentos procedentes del golfo Pérsico , con los operadores recurriendo a proveedores capaces de mantener sus envíos por rutas ajenas al estrecho de Ormuz.

El repunte semestral está muy condicionado por lo ocurrido en marzo, cuando España recibió el mayor volumen de gas ruso de toda la serie histórica (9.807 GWh). El estallido del conflicto entre Estados Unidos e Irán a finales de febrero desató el pánico en los mercados energéticos , lo que llevó a los operadores a asegurar cargamentos ante el riesgo de nuevas interrupciones y de precios más altos. Además, marzo fue el último mes completo en el que las empresas podían adquirir gas ruso en el mercado de corto plazo ―conocido como spot― antes de que entraran en vigor las últimas restricciones comerciales dictadas a nivel europeo contra Moscú, un factor que podría haber acelerado la compra por parte de las comercializadoras privadas para acumular inventarios a un precio más competitivo. En mayo hubo otro envío de más de 8.700 GWh, necesariamente vinculado a contratos de largo plazo, de forma que estos dos meses concentran la mitad de todo el gas ruso importado en el semestre.

La Asociación Española del Gas, Sedigas , sostiene que este repunte no es incompatible con las sanciones adoptadas por la Unión Europea. El calendario de sanciones, aclaran, hacía posible en los primeros meses del año hacer compras "al amparo de contratos a corto plazo suscritos con anterioridad a junio de 2025″. Y también "permite que los contratos de GNL a largo plazo preexistentes a esa fecha puedan ejecutarse hasta el 1 de enero de 2027″ (para el gas que llega por gasoducto a otros países comunitarios, el plazo expirará el 30 de septiembre del año próximo). Esto explica, en opinión de la patronal, "que los flujos vinculados a compromisos vigentes se mantengan o incluso se intensifiquen en toda la UE antes de su extinción normativa de forma definitiva".

A pesar del creciente papel de Moscú, Argelia y Estados Unidos son los principales emisores del gas importado. España prácticamente duplicó sus compras al país norteamericano el año pasado, coincidiendo con el pacto comercial alcanzado entre Bruselas y Washington para elevar la compra de hidrocarburos estadounidenses . En lo que va de año, el flujo ha experimentado un ligero retroceso del 6% interanual, hasta los 55.790 GWh importados. Pero pese a este repliegue —motivado por el desvío coyuntural de buques metaneros hacia mercados de Asia Pacífico con primas más atractivas—, EE UU mantiene su poderío en el sistema peninsular y controla casi un tercio de todo el suministro nacional, con una cuota de mercado que ronda el 27%.

Por otra parte, Argelia continúa siendo el principal suministrador de España, aportando el 35% del gas importado en el último año. Entre enero y junio ha suministrado un total de 64.230 GWh a través del gasoducto submarino Medgaz , casi el doble de lo que ha aportado Rusia. Si a ello se suman las aportaciones de Estados Unidos y otros países, la cuota total de Moscú se mantiene en el semestre por debajo de un quinto del total (un 19,7%). Pero la patronal del gas insiste en que al mirarlo con mayor perspectiva, el peso sigue diluyéndose: "La contribución promedio del gas ruso en los últimos cinco años fue del 14,5%, pero en los últimos 12 meses ha representado un 14,4% del total importado", señalan en Sedigas.

En la misma línea, el último informe de la compañía Enagás, participada en un 5% por el Estado, alimenta la idea de que el auge de las compras a Moscú ha sido un evento coyuntural. Según sus datos, el peso de Rusia sobre el total de importaciones pasó del 20% en el acumulado hasta junio al 18% hasta julio. La gestora y transportista de gas en España apunta a que en julio los operadores compraron a Moscú solo 2.088 GWh, la cifra más baja de todo el año y similar a los niveles observados en 2025.

Pese a la incertidumbre internacional, España afronta la crisis energética con un nivel elevado de reservas. En el caso del petróleo, el país contaba en junio con más de 15.300 kilotoneladas, un 4% más que un año antes. Esto equivale, en teoría, a poder mantener su consumo durante 101 días sin recibir nuevos suministros. La cifra se encuentra por encima del mínimo de 90 días exigido por la Agencia Internacional de la Energía, a fin de tener margen para buscar proveedores alternativos y reorganizar sus importaciones en caso de un shock negativo.

La situación es también relativamente favorable en el caso del gas. España llega a mitad de año con sus almacenes subterráneos llenos en más de un 70% de su capacidad útil, un nivel que le proporciona un buen colchón ante posibles problemas de suministro. El problema, sin embargo, se focaliza en el precio. En estos seis meses, el barril de brent , el crudo de referencia en Europa, ha experimentado fuertes oscilaciones llegando a superar los 100 dólares en mayo. Este aumento se ha trasladado directamente al coste de las importaciones españolas. En junio, el precio que pagó España por el crudo importado ―incluidos el coste del transporte y el seguro― alcanzó los 85,33 euros por barril, un 46% más que un año antes.

En este contexto, Sedigas descarta problemas de desabastecimiento físico, pero advierte de "riesgos económicos latentes". La patronal argumenta que España opera con una robustez diferencial respecto a sus socios comunitarios gracias a "su elevada capacidad de regasificación y almacenamiento —la mayor de Europa—" y a un modelo que diversifica sus fuentes adquiriendo gas de "alrededor de 12-15 países distintos cada año". El riesgo se sitúa en el mercado internacional de GNL, donde la competencia por los cargamentos puede elevar los precios o hacer que los buques se desvíen hacia destinos más lucrativos, trasladando esa presión a la industria española.

En cualquier caso, la capacidad de adaptación del sistema nacional permite relativizar el impacto del previsible cierre definitivo del gas ruso. Víctor Ruiz Ezpeleta, profesor de OBS Business School, considera que España no afrontaría un problema de acceso al suministro, gracias a una infraestructura privilegiada que combina la mayor red de plantas regasificadoras de Europa con el gasoducto Medgaz, que conecta directamente con Argelia. "España no tiene un problema de acceso al gas, sino de coste. El volumen que actualmente llega de Rusia puede sustituirse con GNL de Estados Unidos, Nigeria, Trinidad y Tobago o Noruega, además de aumentar las importaciones por gasoducto desde Argelia", explica.

Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.