El dilema colombiano de bajar la inflación sin frenar el crecimiento del PIB

En un blog de la entidad se explica el equilibrio que debe mantener la política monetaria entre reducir la inflación y preservar el crecimiento económico.
Bogotá — El Banco de la República entregó un análisis en el que explica el balance que debe mantener la política monetaria entre controlar la inflación y evitar un impacto innecesariamente fuerte sobre la actividad económica.
El análisis recuerda que la meta de inflación del Banco de la República es del 3%. Alcanzarla es fundamental para preservar el poder adquisitivo de la moneda y generar condiciones que permitan a hogares y empresas tomar decisiones de consumo, inversión y ahorro con mayor previsibilidad.
"El Banco de la República actúa para que la inflación vuelva a la meta del 3%, procurando que el impacto sobre el crecimiento económico sea el menor posible", señala el documento.
La principal herramienta para lograrlo es la tasa de interés de intervención. Cuando la inflación aumenta por encima de lo deseado, una mayor tasa encarece el crédito y hace más atractivo el ahorro, con lo que se busca moderar el consumo y la inversión.
El Banco advierte que una subida de precios puede producirse por un exceso de demanda, pero también por problemas temporales de oferta, como fenómenos climáticos o interrupciones en la producción.
Cuando el aumento de precios responde a un choque transitorio, la autoridad monetaria puede evitar una reacción inmediata.
El problema aparece cuando ese choque empieza a afectar las expectativas de hogares, trabajadores y empresas.
En ese escenario pueden aparecer los llamados "efectos de segunda ronda", cuando los aumentos iniciales de precios terminan trasladándose a salarios y otros precios.
Si estos efectos se vuelven persistentes, puede ser necesario aumentar las tasas de interés para evitar que la inflación se aleje todavía más de la meta.
El análisis muestra que la economía colombiana atravesó un fuerte ajuste después de la pandemia. En 2020, la caída de la actividad llevó a una reducción de la inflación y el Banco bajó su tasa de intervención hasta 1,75 %.
Con la recuperación de 2021 y 2022 llegaron también fuertes presiones inflacionarias. El Banco comenzó entonces a aumentar las tasas, mientras la inflación y el crecimiento económico iniciaban un proceso de ajuste.
Una vez que la inflación empezó a disminuir, el Banco inició en 2024 un ciclo de reducción de tasas que se prolongó durante 2025. Sin embargo, la reducción de la inflación se detuvo en 2025, al mismo tiempo que la actividad económica volvió a acelerarse.
Para 2026, el equipo técnico del Banco de la República proyecta una inflación anual de 6,9 %, muy por encima de la meta del 3 %. Al mismo tiempo, estima un crecimiento económico de 2,5 %.
El organismo atribuye las mayores presiones inflacionarias, entre otros factores, a un choque de costos salariales y a un crecimiento de la demanda interna superior a la capacidad de oferta de la economía.
Ante este panorama, la tasa de interés de política pasó de 9,25 % en diciembre de 2025 a 12 % en julio de 2026. En agosto, la Junta Directiva decidió mantenerla en ese nivel.
El punto central del análisis es que combatir la inflación también tiene costos sobre la actividad económica. Una tasa de interés elevada reduce el consumo y la inversión, por lo que puede desacelerar temporalmente el crecimiento.
Sin embargo, el Banco sostiene que este ajuste es necesario cuando la inflación amenaza con permanecer elevada.
Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.



