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Colombia se niega a subir los precios de los combustibles y así fabrica su próxima bomba fiscal

Por Bloomberg Línea · 05 de octubre de 2026 · 4 min
Colombia se niega a subir los precios de los combustibles y así fabrica su próxima bomba fiscal

El precio internacional del ACPM se disparó 67% entre enero y septiembre, mientras el valor interno apenas subió 3%. ANIF advierte sobre una presión creciente para el FEPC en medio del deterioro fiscal de Colombia.

Colombia se niega a subir los precios de los combustibles y así fabrica su próxima bomba fiscal. Mientras tanto el Gobierno da mensajes cruzados. Desde el Ministerio de Minas y Energía se anunció un aumento de precios, pero el propio presidente Abelardo De la Espriella reversó la decisión. (Bloomberg/David Paul Morris)

Bogotá — El diésel en Colombia enfrenta una brecha creciente frente al precio internacional, con un costo que termina trasladándose al Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, FEPC, y aumenta la presión sobre las cuentas fiscales.

"He citado a la señora ministra de Minas y Energía luego de enterarme del aumento del precio de la gasolina. Le he pedido que revierta el aumento correspondiente al mes de octubre", advirtió De la Espriella.

Según el centro de estudios, la referencia internacional pasó de unos COP$11.900 por galón en enero a COP$19.820 al 28 de septiembre.

En contraste, el precio nacional pasó de COP$11.062 a COP$11.399 durante el mismo periodo, una diferencia que se amplió hasta superar los COP$8.000 por galón.

"Este desacople obedece a la existencia del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles", explicó ANIF, al señalar que el mecanismo evita trasladar automáticamente el choque internacional al consumidor.

La brecha también refleja el comportamiento del peso colombiano. ANIF estima que, con la tasa de cambio de comienzos de año, la referencia internacional habría alcanzado unos COP$22.065 por galón en septiembre.

El problema aparece cuando el Estado debe absorber una parte creciente de la diferencia entre el precio internacional y el precio interno.

ANIF calcula que la brecha asociada al mecanismo llegó a unos COP$8.400 por galón durante la última semana de septiembre, aunque advierte que esta cifra no equivale directamente al subsidio efectivo.

El FEPC enfrenta así una presión adicional justo cuando Colombia tiene menos margen fiscal.

El Gobierno estima un déficit total del Gobierno central de 7,2% del PIB para 2026 y sin medidas adicionales aumentará sobre el 9% el próximo año.

El Gobierno también contempla cerca de COP$88 billones de endeudamiento externo para 2027, equivalentes a unos US$26.000 millones.

En ese escenario, ANIF advierte que "la necesidad de estructurar una senda de ajustes graduales se hace más apremiante que nunca".

El presidente asegura que la suspensión de la medida que aumentaba los precios es temporal "mientras buscamos soluciones permanentes para afrontar la subida del precio internacional del petróleo y su impacto en el precio de la gasolina".

La discusión sobre el ACPM ocurre mientras el Gobierno acaba de reversar un ajuste en la gasolina corriente correspondiente a octubre.

El Ministerio de Minas había anunciado inicialmente un aumento promedio de COP$46 por galón, equivalente a 0,29%, debido a la actualización del precio reconocido a los productores de etanol.

Los ministerios de Minas y Hacienda dejaron posteriormente sin efecto el aumento. El Gobierno mantendrá el reconocimiento económico a los productores de etanol y asumirá COP$8.300 millones durante octubre.

El ACPM, en cambio, permanecerá sin cambios durante octubre. MinEnergía había explicado que mantenerlo estable permitía un ahorro fiscal estimado de COP$15.803 millones durante ese mes.

La decisión sobre la gasolina evita un aumento inmediato para los consumidores, pero no elimina la presión que enfrenta el sistema de combustibles.

En el caso del diésel, ANIF señala que las restricciones de oferta internacional, los inventarios y la refinación mantienen riesgos sobre el precio de referencia.

"Si se mantiene un escenario de presión extendida de precios internacionales del ACPM", el esfuerzo fiscal del FEPC podría aumentar, advierte el centro de estudios.

La discusión queda así ligada al problema fiscal: mantener precios internos contenidos reduce el impacto inmediato sobre los consumidores, pero puede aumentar las obligaciones del Estado.

El país ya sabe lo que pasa cuando sus dirigentes se niegan a incrementar los precios de los combustibles en sintonía con lo que sucede en los mercados internacionales.

La historia de la brecha del FEPC se profundizó durante el gobierno de Iván Duque. En 2021 y el primer semestre de 2022 no se realizaron aumentos en los precios locales de los combustibles, pese al fuerte incremento de las referencias internacionales.

Cuando Petro llegó, tampoco tomó cartas en el asunto de forma inmediata y espero casi hasta la mitad de su mandato para hacer el primer aumento de precios.

El problema explotó cuando el petróleo, los márgenes de refinación y el dólar elevaron el precio internacional de los combustibles.

El déficit del FEPC pasó de COP$11,4 billones en 2021 a COP$36,7 billones en 2022, equivalentes a 1% y 2,5% del PIB, respectivamente.

El propio Gobierno Petro reconoció que el Fondo se había convertido en una carga relevante para las finanzas públicas.

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