Agnès Pannier-Runacher, exministra francesa de Energía: "La única estrategia viable para Europa consiste en producir más y consumir menos"

La diputada y exresponsable de Transición Energética exhorta a acelerar la integración del mercado común
Agnès Pannier-Runacher (París, 52 años) es diputada de la agrupación macronista en la Asamblea Francesa y fue anteriormente ministra de Transición Energética. En una entrevista concedida el pasado martes en Barcelona, con ocasión de la celebración del foro World in Progress -organizado por el Grupo Prisa-, exhortó a la UE a avanzar con mayor decisión y pragmatismo en la senda de la culminación del mercado común para conseguir más competitividad y un sistema energético europeo más resiliente. "Sigue habiendo demasiados cálculos políticos, demasiada ideología y no suficiente rapidez en las decisiones adoptadas por la Unión Europea", denunció Pannier-Runacher.
Pregunta. La UE ha conseguido reducir su dependencia energética de Rusia. ¿Cuánto le preocupan las nuevas dependencias -en materias primas o productos estratégicos- que van surgiendo de cara a China?
Respuesta. Para situar el debate, conviene recordar que Europa depende en un 85% de las importaciones para abastecerse de gas natural y en un 97% para abastecerse de petróleo. Es un nivel de dependencia enorme. Esta energía representa entre el 60% y el 70% del consumo, según los países. La única estrategia viable para las economías europeas, más allá de los desafíos climáticos que nos invitan a abandonar los combustibles fósiles, consiste en producir más y consumir menos. Producir más significa producir energía renovable y nuclear. Consumir menos significa, evidentemente, rehabilitar los edificios, mejorar la eficiencia energética, pero también practicar la sobriedad energética. Una vez establecido esto, sí, por supuesto, existe el riesgo de volverse dependientes de las tierras raras refinadas en China o de componentes necesarios para construir instalaciones de producción solar o eólica. Pero no se trata en absoluto del mismo tipo de dependencia que tenemos respecto a los combustibles fósiles. Con los combustibles fósiles, usted no puede coger el coche si antes no ha pasado por la gasolinera, y cada semana está enviando dinero al productor de energía fósil. En cambio, una vez que se ha construido una planta solar, esta produce durante 30 años, y de alguna manera ya no depende de China para la electricidad.
P. Un aspecto importante para la seguridad energética europea es la culminación del mercado interior, en la línea indicada por Enrico Letta. Hay mucho debate, pero pocas acciones concretas. ¿Cuáles son los puntos que dificultan avanzar más rápidamente en el mercado interior?
R. El desafío que tenemos por delante es que el mercado europeo no está terminado. Según algunos economistas, esta falta de culminación equivale a unos aranceles del 45% para la circulación de bienes y del 110% para la circulación de servicios. Tenemos importantes beneficios económicos al alcance de la mano que serían casi inmediatos si fuéramos capaces de completar el mercado interior. Esto pasa, en primer lugar, por el mercado de capitales. Es uno de los elementos centrales y precede a la culminación del mercado energético, en el que hemos avanzado bastante en los últimos años gracias al pacto verde y a la gestión de la crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania. Pero debemos ir aún más lejos.
R. El objetivo es que cada país asuma la responsabilidad de su propia seguridad de suministro y no dependa únicamente de los demás para sus importaciones. Esto cobra especial importancia con el desarrollo de las energías renovables, ya que estas exigen pensar también en la flexibilidad, el almacenamiento y una mejor adecuación entre consumo y producción. Más allá de eso, hace falta impulsar un sistema energético cuyo coste podamos controlar. Controlar los costes no significa necesariamente multiplicar las interconexiones, sino encontrar la mejor combinación posible entre energía nuclear, porque permite disponer de una gran potencia relativamente controlable -aunque también tenga vulnerabilidades, por ejemplo en verano por cuestiones vinculadas con el cambio climático y la refrigeración-, disponer de muchas energías renovables de distintos tipos y también calor y frío renovables, que constituyen elementos de independencia y protección frente a las vulnerabilidades del sistema. Significa asimismo trabajar mucho más en la flexibilidad y el almacenamiento. Si adoptamos esta visión mucho más integrada de nuestro sistema energético, entonces seremos capaces de alcanzar los objetivos planteados por Enrico Letta: más competitividad, más rápidamente y en beneficio de todos los europeos. Hoy sigue habiendo demasiados cálculos políticos, demasiada ideología y no suficiente rapidez en las decisiones adoptadas por la Unión Europea.
P. Ha mencionado las interconexiones. ¿Cómo responde a quienes, en España, consideran que durante años Francia ha sido un obstáculo para aumentar la conexión de la península Ibérica con el resto del continente?
R. Mi respuesta es muy simple: fui la ministra que negoció con Teresa Ribera la aceleración de esa interconexión. El presidente de la República se comprometió con el presidente Sánchez a acelerar esta conexión, en la que todos ganan. Duplica las posibilidades de exportar electricidad de un país al otro y se está construyendo en un momento en el que ambos obtenemos beneficios muy similares. No sólo el precio de la electricidad en España es hoy aproximadamente equivalente al de Francia. También vemos que importamos y exportamos aproximadamente la misma cantidad de electricidad, lo que significa que nuestros sistemas energéticos se complementan. Ésa es una interconexión que funciona. Ahora bien, es necesario que siga siendo así en el futuro, y por eso es muy importante que el sistema energético español conserve su gran competitividad y también la estabilidad que le proporcionan actualmente sus centrales nucleares. Tal vez mañana disponga de más capacidad de almacenamiento. Pero, en cualquier caso, esta cuestión de la estabilidad del sistema es importante, aunque es evidente que las energías renovables han contribuido a reducir el precio de la electricidad en términos generales y constituyen una ventaja para España.



